Ben Clark | Poeta "La mala poesía sustituye una verdad por una obviedad y no invita a pensar"

  • El escritor, ganador del prestigioso Premio Loewe en 2017, presenta este jueves una colección de poemas en Ubú Libros

  • El desencanto, la ironía y la crítica a las frías redes, claves en su libro 'Armisticio'

El poeta Ben Clark (Ibiza, 1984), en una imagen de archivo. El poeta Ben Clark (Ibiza, 1984), en una imagen de archivo.

El poeta Ben Clark (Ibiza, 1984), en una imagen de archivo. / Jordi Vidal

El primer acercamiento de Ben Clark (Ibiza, 1984) a la poesía, dice, fue "casual". Le llamó la atención la portada de una antología de Rubén Darío que asomaba entre las estanterías de una librería papelería de su ciudad. Tenía unos 12 o 13 años. Aquel preadolescente vive una "experiencia fascinante", y a partir de ahí queda atrapado por la literatura. Desde entonces, el escritor de origen británico ha publicado una decena de libros y ha ganado premios tan importantes como el Loewe. El jueves presentará Armisticio (Sloper, 2019), una colección de nuevos y viejos poemas sobre amor, desencantos, precariedades y frías redes, en Ubú Libros a las 20:30. Lo hará acompañado de Rosa Berbel, "una poeta joven absolutamente extraordinaria".

-¿Se siente satisfecho, en paz, con los poemas que se recogen en este libro?

-Sí, claro. En principio tenía más poemas, pero ha habido un proceso de selección. He aprovechado para corregir un poco algunos y otros finalmente los he descartado. Es un libro de poemas con los que ya estoy satisfecho y con los que me quiero quedar.

-¿Para qué sirve un poema?

-(Se escucha una carcajada). Quizá un poema sirva para comprender un poco mejor no sólo el mundo que nos rodea, sino también para comprender lo que uno mismo siente. Un poema es una manera de catalizar una experiencia o la realidad. Convertirlo en palabras te hace comprender esa cosa abstracta que es una emoción o un sentimiento.

Portada del libro de Ben Clark. Portada del libro de Ben Clark.

Portada del libro de Ben Clark. / G. H.

-¿A la hora de trasladar una experiencia persona se pone límites?

-No. Lo que ocurre es que siempre el proceso de creación implica, entre otras cosas, seleccionar qué facetas de la realidad son aptas para convertir en obra de arte. Es importante que uno tenga filtros. No se trata de una cuestión de límites, sino de filtros.

-"La lectura paliaba el miedo", se lee en uno de sus versos. ¿Hasta qué punto es importante que un escritor haya leído mucho?

-Es fundamental. Estamos dentro de un río, que es el de la literatura universal. Estamos dentro de diferentes tradiciones aunque no nos demos cuenta. Es muy importante para saber hacia donde se quiere escribir saber de qué fuentes se parte, y sobre todo, si uno quiere romper con eso necesita controlarla. Uno no puede romper con la tradición si no la conoce.

-Dice: "Escribir un poema (un buen poema), / no es servirles paella a nueve niños / sin paciencia en la mesa de los niños / bajo el bendito sol del mes de julio". ¿Cómo se escribe cuando uno no sabe si va a llegar a final de mes, comido por la ansiedad y el insomnio?

-Ese poema hace referencia a ese mundo precario y a esa necesidad de ejercer otros curros para dedicarte a lo que es tu trabajo. Escribir dentro de una situación precaria y complicada es difícil. Pero es importante priorizar la literatura por encima de todo. Huyo por completo de conceptos como hobby o literatura como pasatiempo. La literatura es para mí un oficio que me ocupa el 100 por 100 del tiempo. Todo lo demás son contingentes para intentar vivir el día a día.

-¿Es muy difícil dedicarse a la poesía en este país y vivir de ello?

-Es complicado. Todos los trabajos artísticos tienen su dificultad. Hay que hacerlo lo mejor que una pueda. Si se trabaja mucho y se exploran las posibilidades periféricas como la traducción, las conferencias y las colaboraciones con prensa, se puede complementar con lo que uno recibe de los libros.

-A veces confundimos la vocación con la explotación, con la precariedad. ¿Tiene esa sensación de luchar constantemente contra eso?

-Lo primero y lo más importante es valorar lo que hacemos. Si yo colaboro con un programa de radio semanalmente espero que sea algo retribuido. Si no es así, no colaboro con ese programa. Hay que valorar cuál es mi aporte, mi experiencia.

-El todo gratis se ha instalado por completo. Muchos conciben como algo normal lo de no pagar por un trabajo.

-Tenemos que empezar a acostumbrarnos a la idea de que la cultura tiene un valor, y que todo tiene una importancia. Si una persona se dedica a la literatura a tiempo a completo merece o debe tener algún tipo de remuneración. Otra cosa es que una persona se lo tome como un pasatiempo.

El escritor de origen inglés en un recital poético. El escritor de origen inglés en un recital poético.

El escritor de origen inglés en un recital poético. / G. J.

-Le dedica un poema a la Tasa Anual Equivalente. ¿No tiene la sensación de que el capitalismo se ha adueñado de todo?

-Vivimos un sistema donde absolutamente todo, incluso la poesía, se ha convertido en una herramienta de mercado. Hay que buscar las grietas por donde el pensamiento y la emoción todavía pueden devolvernos lo que nos hace humanos y lo que nos hace diferentes. Desde luego a través del mercado nunca vamos a ser humanos, ni a tener una experiencia humana digna. Tenemos que buscar esas grietas. Eso al final es lo que hace que la obra artística siempre vaya a la esencia de lo que nos hace diferentes de las máquinas y las plataformas más digitales.

-Critica la frialdad de internet y las redes en su poemario. ¿Le hubiera gustado vivir en otro siglo, sin móviles ni wifi?

-Si pudiera elegir no elegiría otro momento que el presente. Se puede entender que la dinámica de las redes sociales o la dinámica de entender que todo debe ser mercantilizado es una dinámica equivocada. El arte sirve para la reflexión y para intentar crear un espacio que esté fuera de lo dogmático y lo mercantilista. El arte tiene que tener un valor en sí mismo y, sobre todo, nos tiene que hacer pensar y sentir. El problema es que muchas veces estamos inmunizados ante cualquier tipo de sentimiento.

-Detecto mucho desencanto y retranca en sus poemas. ¿No hay otra actitud de enfrentar el futuro?

-No soy muy partidario de una actitud positiva porque sí, el ser positivos por ser positivos. Podemos ser críticos y quizá la ironía sea un camino por el cual podemos llegar a la reflexión. Siempre que hacemos un acto de escritura o un acto de lectura estamos participando de un acto revolucionario y colectivo.

-"Muerde, lucha y araña siempre. Siempre", escribe. Al fin un mensaje esperanzador.

-Tiene que ver con cierta rebeldía. Puede ser una rebeldía, si bien no es a través de la violencia, es a través de la insumisión intelectual o la insumisión frente a la imposición de las redes sociales, internet y los mercados.

-¿Qué opina de ese tipo de poetas que nacen al calor de las redes y escriben de forma muy explícita?

-Buena parte de la poesía que es mala, es mala porque sustituye una verdad con una obviedad. La poesía en general busca o nos ofrece una verdad subjetiva. Los textos malos son textos que nos ofrecen una obviedad. Que estamos tristes, que estamos contentos, que cuando abrazamos a alguien queremos que ese abrazo dure siempre. Nos llevan a las cosas que ya sabemos, por lo tanto no nos invitan al pensamiento ni a participar. Son textos cerrados donde no participamos como lectores.

Ben Clark, en una foto reciente. Ben Clark, en una foto reciente.

Ben Clark, en una foto reciente. / Alberto de la Rocha

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