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Día uno del epicentro musical

  • El encuentro mantiene su tirón entre los aficionados al rock y completa su primer día con los Niños Mutantes o Mando Diao

Día uno del epicentro musical Día uno  del epicentro musical

Día uno del epicentro musical

"Hay momentos en la vida... que qué se yo", recitaba una y otra vez Cleopatra, no la egipcia, si no la argentina a la que le daba espíritu en 2003 Norma Leandro en la película homónima. Una mujer que suspiraba el guión de la película que soñaba con protagonizar. Cleopatra, optimista y naif -valga la redundancia-, "tan contenta" ante una realidad que le golpea más que le besa, finalmente fumó la pipa de la paz con la vida o al menos la continuó hasta extinguirla.

"Granada ciudad de la música", es la consigna que esta ciudad lleva años entonando con ardor, una proyección -de esas que si repites mucho al final se materializan- que ayer acabó por cristalizar: esta ciudad concentra el mayor número de conciertos en un solo fin de semana de todo el país y de su historia. Con el festival Granada Sound como epicentro del temblor, quedaban pocos rincones de la ciudad donde alguien no estuviera tocando un amplificador. Esta cita, marca registrada de la movida festivalera y la que más solera tiene en el campo del pop rock que se ha visto cada año más fértil en la provincia, comenzó con ayer con un lleno casi absoluto. El año pasado ya colmaron el recinto del Cortijo del Conde más de 50.000 personas y este año la ratio de fieles por escenario no baja.

Con los conciertos 'oficiales' dando comienzo desde las 18 horas y mientras la cola para entrar avanzaba lentamente, en el centro de la ciudad todo fluía con la naturalidad de quienes viven en un lugar donde ver música en directo no es algo inusitado. También bajo el sello Granada Sound y GRX bares y salas se colmaban ayer de directos.

De todos los festivales que se celebran a lo largo del año en la ciudad, éste es el más 'comercial' en ADN de cartel y el único sin firma granadina. Un festival sevillano al que precisamente por su gentilicio no se le puede culpar de un desliz que era digno de reseñar -sobre todo en Granada-. Ayer se podía ver en la página web del evento que para asistir a la cita, además de en avión, coche o autobús, también se podía llegar en tren. Puede ser que si se confía de nuevo en la proyección, tengamos que darle las gracias a Sevilla.

Antes de entrar en materia, una panorámica del lugar. El botellón de nuevo testimonial pero con presencia en aparcamientos y rincones aledaños escondidos de la mirada de los agentes de la Policía Local. Un recurso de los jóvenes, mayoría universitarios, contra los precios de los ya instaurados Tuents, moneda de cambio en el reino del festival. Como consecuencia de ello, ayer Facua anunciaba que había denunciado a la empresa organizadora por "prohibir el acceso a las instalaciones del evento con alimentos o bebida adquiridos en el exterior".

En el marco de lo estrictamente musical y aunque el cabeza de cartel eran los internacionales Mando Diao, quienes reinaron por encima de los demás fueron Niños Mutantes, que con Diez y Medio se llevaron hasta su escenario a la mayoría de los asistentes. Himnos mutantes como NM o Errante giraron, aunque no "en sentido inverso", por las gargantas de miles de entregados a sus notas de nostalgia mientras Los planetas también se abandonaban a la melancolía en el Manuel de Falla y 'sinfoneaban' con la OCG. Granada fue música, pero de la que se exporta.

No fue hasta las 21 horas cuando el festival comenzó a rugir y los grupos con más resonancia empezaron a afinar guitarras. Juanito Makandé, Nancys Rubias, Sidecars y Elefantes, el elenco ecléctico de una tarde que se vino arriba en su muerte: la noche guardaba lo más divertido y bailón. Dorian y Nancys Rubias, los golpes en los talones para pegar brincos. Sidecars fue el disparo de rock blandito y lírico al corazón.

All la Glory, Rufus T. Firefly o Nixon entre los grupos más reconocibles del escenario de las promesas, el Negrita. Quienes con ardor empezaron a lanzar su trabajo sobre los oídos atentos de muchos. La carpa anexa, la dedicada a los djs cogió tono con el paso de las horas y de la cerveza. De día la electrónica luce menos. El primer día se suele coger la temperatura del fin de fiestas que tendrá lugar hoy. Y la de ayer fue tan satisfactoria como la de ediciones anteriores. Pocas macroconcentraciones fallan en la era del estajanovismo de los festivaleros, cuántos más mejor e instagram como albacea del peregrinaje. De aquellos tiempos en los que los infalibles eran Zahara, Supersubmarina o Love o Lesbian, ahora los adalides del pop rock lucen camisas más fresquitas como Carlos Sadness o Nancys Rubias. Las órbitas concéntricas de la música.

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