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Eduardo Castro y lo importante de unos 'Tiempos para hablar'

  • El escritor y periodista granadino presentó ayer su nuevo libro, que recoge ocho entrevistas realizadas a lo largo de su carrera y por las que siente predilección

La Editorial Alhulia y la Academia de Buenas Letras de Granada presentaron ayer en el salón de actos del Instituto Padre Suárez Tiempo de hablar, el nuevo libro de Eduardo Castro.

Al acto, presidido por el también periodista Tico Medina, intervinieron personalidades como el profesor, catedrático de Literatura y director de la Academia de Buenas Letras, Antonio Sánchez Trigueros.

En Tiempo de hablar Castro escoge ocho entrevistas a célebres escritores realizadas en distintos momentos de su carrera. "Iban a ser más, pero por el espacio, tuve que hacer una selección y dejé algunas fuera", declara el periodista. El resultado final recoge el perfil de los entrevistados Javier Egea, Gloria Fuertes, Ian Gibson, Félix Grande, Ramón J. Sender, Alfonso Sastre y los doblemente entrevistados Gerald Brenan y Juan Goytisolo. "La entrevista a Juan Goytisolo repetida habla de toda su obra. La hecha a Brenan no tiene nada que ver con la otra. Una es de tipo ideológico, otra personal", explica Castro.

Muchas de estas entrevistas no pudieron ver la luz en su momento, por censuras franquistas como en el caso al dramaturgo Alfonso Sastre, o por eliminar fragmentos o ser modificadas por falta de espacio. "En el libro están completas y explico lo que cambiaron. Todas ellas son tal y como las hice en su día", puntualiza el autor.

Con este libro, el periodista granadino demuestra el valor que tiene la entrevista como género periodístico. "La entrevista puede ser considerada como un típico específico de reportaje", declara.

Castro se inició como entrevistador de prensa en 1968 con el actor británico Roger Moore, entonces no tan conocido, que acudía a España para rodar un anuncio publicitario. El éxito obtenido con esta experiencia tuvo como consecuencia que Castro diese un giro a su carrera, cambiando sus estudios en la Facultad de Ciencias de la Universidad hispalense por la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid.

Al ser un género interpretativo, defiende el no transcribir textualmente las palabras declaradas por los entrevistados, alegando que "el material grabado durante la entrevista deberá adquirir un nuevo orden al ser seleccionado o recortado, y realizar una adaptación conveniente que permita crear la ilusión de una conversación en vivo".

Las ocho personas escogidas por el periodista granadino tienen algo en común: la literatura y su dedicación a ella, cosa que no pasa desapercibida para Castro. "Quiero sacar entrevistas complejas con escritores de distintos registros. Todos son santos de mi devoción artística", afirmó.

Todos estos escritores, de una forma u otra, han dejado su huella, y el periodista en su momento se dedicó a "grabar" parte de su paso.

Tiempo de hablar, cuyo subtítulo es Ocho escritores a grabadora abierta, es la última de una larga lista de novelas, ensayos o pesías escritos por Castro. Es autor de obras entre las que destacan Muerte en Granada: la tragedia de Federico García Lorca, La mala conciencia, con la que obtuvo el premio Ángel Ganivet de Narrativa en 1978, o el poemario amoroso Tú (a Tacuara) por el que le otorgaron el 2º Premio Arcipreste de Hita en 1981. Como periodista ha trabajado en un amplio número de medios de comunicación, lo que le ha valido más reconocimientos a su carrera y algunos premios nacionales de periodismo. Eduardo Castro es, además, desde el 2005, miembro de la Academia de las Buenas Letras de Granada.

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