Actual

Eliot Fisk: Pasión, amor por Granada

  • El discípulo de Andrés Segovia prepara un disco con todas las composiciones para guitarra inspiradas en la ciudad

Tiene la música desparramada por toda su casa del Albaicín. Las partituras yacen en mesas, sillas, rincones. La suya es una casa íntima, musical, acogedora. El guitarrista norteamericano Eliot Fisk (Philadelphia, Pennsylvania, Estados Unidos, 1958) tiene tres enormes pasiones en su vida: su familia, la música y... Granada. Hasta tal punto que ahora anda envuelto en un proyecto dulce y ambicioso: recoger todas las composiciones para guitarra clásica que se han hecho sobre Granada. "Quiero que sea un homenaje a la ciudad que tanto amo".

"Es uno de los más brillantes, inteligentes y dotados artistas de nuestro tiempo, no sólo entre los guitarristas, sino entre todos los músicos e instrumentistas en general", dijo alguien de él. "Su clara y flexible técnica, su noble estilo de interpretación tanto de las más bonitas piezas clásicas como modernas, lo elevan a lo más alto entre los artistas más importantes del mundo".

Ese alguien era Andrés Segovia. Su maestro. Su mentor. Y no lo decía para nada en balde: a su muerte, su viuda, Emilia, lo nombró albacea de los derechos de reproducción de la música de Segovia. Era el reconocimiento a quien había sido el pupilo predilecto del gran maestro, un pupilo a quien Segovia le había inoculado el veneno del amor por Granada.

"Por un motivo un otro", dice ahora Eliot Fisk, a quien en 2006 el rey Juan Carlos le entregó la Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica, "siempre me había demorado con el proyecto de dedicar un disco a Granada. Ahora estoy recuperando todas las transcripciones que hice en su día, allá por 1993, transcripciones de Albéniz, de Granados, de Tárrega, de Falla, de Paco de Lucía... Estará prácticamente todo lo que se ha compuesto en torno a la ciudad".

"También habrá algunas cosas dedicadas a Andalucía", dice el guitarrista. "Lo curioso es que muchas de las obras que fueron escritas para otros instrumentos estaban inspirados en la guitarra. Transferir esas obras de nuevo a la guitarra requiere mucha sabiduría, mucha creatividad". "Hay que hacerlo", agrega, "con el alma, con los matices, con el perfume del Albaicín. Es como el proceso de una flor al crecer. Todas esas cosas vienen con la experiencia".

¿Cómo decidió Eliot Fisk viajar de Boston hasta Granada por primera vez? Sonríe al recordarlo. "Mi inspiración fue siempre Andrés Segovia", señala. "Yo tuve el privilegio de ser su último discípulo. Tras su muerte, el Festival Internacional de Música y Danza de Granada decidió hacerle un homenaje y me invitaron a tocar en ese concierto. Me encantó Granada y decidí quedarme un tiempo en casa de un antiguo alumno mío que vivía en el Albaicín".

"Estaba enamorado de la ciudad y le dije a mi ex alumno que me gustaría comprarme una casa en el Albaicín y él me vendió la suya. La casa era un poco ruinosa. Luego me compré otra ruina. Finalmente, después de años y años esperando los permisos, pude hacer obra. Desde entonces siempre vengo a Granada al menos una vez al año. Siempre que puedo".

Eliot Fisk reparte su vida entre Boston, Salzburgo, en donde es profesor de guitarra, y Granada. Las giras, los conciertos, las grabaciones, la clases y el festival de guitarra del que es director en Boston absorben prácticamente todo su tiempo. Pero siempre necesita su dosis de Albaicín.

"El Albaicín...", musita. "Yo soy un prisionero de amor. Casi nunca salgo del Albaicín. Pero Granada es una de esas ciudades como París o Venecia. Yo estoy enamorado de Granada y uno nunca puede explicar cómo se enamora".

¿Qué le hizo a Eliot Fisk ser músico? La respuesta vuelve a ser Andrés Segovia. "A los 7 años cayó en mis manos un disco de Segovia y me enganchó. El imán de Segovia fue el que me hizo dedicarme a la guitarra. En mi familia ni siquiera había tradición musical. La guitarra fue la evolución inevitable, imprescindible. No era algo que yo decidiera. Aquel disco me hizo ser músico".

¿Y qué era lo que más le fascinó a Fisk de Segovia? El guitarrista responde inmediatamente: "La poesía que él tenía tocando. ¿Y qué es la poesía?", se pregunta. "La poesía es que ves una hoja y sólo ves una hoja. Pero él veía muchas cosas en una hoja. Como decía García Lorca de la guitarra: 'Herida por cinco espadas'. Ésa era la capacidad de Segovia: transformaba las cosas más sencillas en poesía. Por eso él transformó el mundo de la guitarra".

Es lo mismo que hace Eliot Fisk ahora: transformar el universo musical de la guitarra clásica en un mundo en el que tienen cabida el sonido, el olor, el sabor, los perfumes de Granada.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios