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Escribiendo perversiones

Con las parafilias sucede algo así como con los hijos: cada uno cree que los suyos son las mejores (o, en todo caso, los menos raros). Ésa es la sensación de quienes sufren -y disfrutan- de una aseptofilia, es decir, que se sienten excitados por la limpieza o la higiene; o de aquellos que padecen pigmalionismo, y su mayor deseo sexual se encuentra en contemplar estatuas o maniquíes desnudos. Las hay vinculadas con el voyeurismo (agorafilia, candalagnia), con el mundo de la naturaleza (formicofilia, fitofilia, physilagnia...) e incluso las hay tan cultas que relacionan placer con los libros (bibliofilia) y hasta con leer faltas de ortografía (anortografofilia).

Ante tanta parafilia por conocer, la colección Vagamundos de la editorial granadina Traspiés acaba de lanzar la segunda parte de su Perversiones (Breve catálogo de parafilias ilustradas), una antología de escritos eróticos que vio la luz el año pasado. PervertiDos reúne un total de 48 relatos de escritores de todo el país junto a las ilustraciones que han hecho varias artistas a partir de los textos. "El hilo conductor de todos los relatos es el erotismo y la rienda suelta de una parafilia. A partir de esa premisa, cada texto es un mundo", cuenta José Antonio López, coordinador de la colección de la editorial que también dirige Miguel Ángel Cáliz.

La editorial lanzó a través de su blog su intención: buscaban relatos que ahondasen o que sólo dejasen entrever -para eso están las manías de cada escritor- cualquier parafilia. La respuesta a través de las redes sociales, por correo electrónico o en el blog abierto fue abrumadora y, después de leer los casi 200 textos que se recibieron, escogieron los que debían formar parte de este libro, que ha sido editado en formato pequeño, al igual que su antecesor.

"Seleccionamos los textos atendiendo, fundamentalmente, a su calidad literaria, y a que tuviesen algún componente más evocador que nos llamase la atención y resultase atractivo", señala López. Así, entre la Lección de anatomía de Luis Morales, la Intuición de Jesús Esnaola o el Perfeccionismo de David Roas, se cruzan dibujos de Joaquín López Cruces, Eugenia Alcázar, El Bute, Jorge Fornés o Gsús Bonilla o Margarita Lliso.

Aunque aún no está cerrado y todo dependerá de la acogida que tenga en el mercado PervertiDos, la editorial tiene pensado lanzar una tercera parte de este catálogo de parafilias, de las que hay tanto por contar e imaginar.

Apenas un segundo de silencio, un corte en la respiración y recomienzan. Acoplados el uno sobre el otro como en un juego de contrarios, se chupan, se lamen, se frotan, se rozan, se muerden... Conozco cada uno de los movimientos, el recorrido que hacen por sus cuerpos. Sé cuándo ella levanta la cabeza y posa la mirada clara sobre mí, aunque no la vea, aunque no me vea. Mi brazo de trazos imprecisos esconde mi rostro y oculta todo lo demás.

Debe de ser cuestión de voluntad, caer sobre los amantes, cubrir sus cuerpos con mi piel de lienzo. Amar al fin con ellos.

El episodio se repite, indefectiblemente, noche tras noche, aunque hoy, promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.

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