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Fallece Claude Couffon, el primer investigador del asesinato de Lorca

  • El autor francés llegó a Granada en 1948, doce años después de la muerte del poeta, una época en la que todos callaban cuando escuchaban su nombre

Cuando Claude Couffon llegó a Granada en 1948 para investigar la muerte de Federico García Lorca las mujeres se persignaban y dejaban de hablar en cuanto escuchaban el nombre del poeta de Fuente Vaqueros. El investigador, traductor, académico y poeta falleció el pasado miércoles aunque la discreción de su familia ha hecho que la noticia haya pasado desapercibida para la mayoría de los medios. Couffon fue el gran investigador de la vida y la obra de Federico García Lorca, aunque también ha dejado un importante trabajo de divulgación de la obra de otros poetas como Nicolás Guillén, Rafael Alberti y Miguel Ángel Asturias, en revistas, suplementos culturales y periódicos de París. Décadas después, otros extranjeros como Ian Gibson o Agustín Penón siguieron sus pasos, pero cuando Couffon pisó Granada las huellas del delito seguían indelebles.

Couffon estudió la lengua castellana como carrera. Fue catedrático de Literatura Española e Hispanoamericana en la Sorbona y desde 1945 tradujo poesía y escribió ensayos biográficos sobre Federico García Lorca y Miguel Hernández; pero también tradujo al francés obras de Pablo Neruda, Camilo José Cela, Juan Ramón Jiménez, Gabriel García Márquez, Manuel Scorza, Juan Carlos Onetti y Mario Vargas Llosa.

"Un profesor de español en Francia que había luchado en la Guerra Civil con las Brigadas Internacionales fue el que me habló de la muerte de Federico", recordó el hispanista en 2011 en su última visita a Granada para recibir el premio Pozo de Oro, que se entrega dentro de los actos del 5 a las 5 que celebra el nacimiento del poeta en su casa de Fuente Vaqueros. "Me habló tanto que decidí desplazarme a Granada a investigar dónde estaba su cuerpo. Al llegar a la ciudad y pronunciar su nombre, la gente se santiguaba y me hablaba de sus parientes asesinados. Todos me decían que era muy peligroso, que podían matarme, porque los que lo asesinaron aún seguían en Granada", agregó. "Cuando ya estaba a punto de irme", señaló Couffon , "un estudiante se me acercó en la Alhambra y me dijo que a su padre lo habían matado en los mismos días que a Federico y se ofreció a ayudarme. Así fue como conseguí ir a Víznar". El paisaje que Couffon se encontró en sus sucesivas visitas era muy distinto del que puede contemplarse hoy, pero en el Barranco de Víznar se veían las ondulaciones de las fosas. "Fue allí, según me dijeron entonces, donde asesinaron a Federico", continuó Couffon, que publicó un primer artículo con sus investigaciones en Le Figaró en 1950. Creó el revuelo mundial. Era la primera vez en la historia que se trataba el asesinato de Lorca. "Yo tenía entonces 25 años y de la noche a la mañana me convertí en una celebridad. Empezaron a llamarme Alberti, Neruda, Aleixandre, Luis Cernuda, todos los que habían sido amigos de Federico". Fue así, también, como se convirtió en traductor al francés de todos ellos. Además, el artículo de Couffon hizo que el Gobierno de Franco repoblara con pinos toda la zona para que no pudiesen distinguirse las tumbas.

El hispanista también trabajó la obra de Alejandra Pizarnik, Juan Liscano, Vicente Aleixandre, Antonio Carvajal, Jorge Luis Borges, Juan José Arreola, Juan Rulfo, Jaime Sabines, Elena Garro, Blanca Varela, Gabriela Mistral, Reinaldo Arenas, José Gorostiza, Alejo Carpentier, José Donoso, Eduardo Galeano, José Revueltas, Octavio Paz, Xavier Villaurrutia, José Emilio Pacheco, Ernesto Sabato, Alfredo Bryce Echenique, César Vallejo y más 300 autores hispanoamericanos de generaciones recientes.

Pero fueron sus investigaciones sobre Federico García las que le han hecho un hueco en la historia. Aunque llevaba décadas plácidamente retirado, fue una de las personas más citadas y buscadas durante los trabajos de búsqueda del cuerpo de Federico García Lorca en 2009. Pero fruncía el ceño con desagrado. "No soy partidario de buscar sus restos. Él tiene que descansar ya en paz con los muertos. Supongo que la familia tampoco quiere porque ya se ha creado un mito respecto a eso. Con García Lorca se han creado muchos mitos, algunos falsos, ahora e difícil restablecer la verdad frente a la leyenda", lamentó Couffon, que dio carpetazo al expediente Lorca hace años. "Tuve acceso a las personas adecuadas. Para mí la investigación quedó cerrada. Una vez publiqué mis primeras conclusiones, empezaron a hacerse centenares de especulaciones. Todo el mundo escribió una versión distinta", lamentó el autor francés que, con la inocencia de los 20 años, se atrevió a remover los recuerdos de los asustados granadinos de la posguerra.

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