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El Ganivet más apasionado y decadente, en sus poemas a Mascha Diakovsky

  • La editorial Point de Lunettes publica por primera vez en español su poesía francesa

La poesía francesa de Ángel Ganivet, ahora publicada por primera vez en español y reunida en un libro con el título de Cancionero a Mascha, en honor a Mascha Diakovsky, musa de varios artistas de su época, revela a un hombre "apasionado y decadente, fuera del tópico de sesudo precursor del 98".

Así lo explica su traductor, Manuel García, editor, profesor y también poeta que ha preparado esta edición bilingüe para la editorial sevillana Point de Lunettes. Con esta edición se trata de contrarrestar "el desprecio de la crítica hacia la poesía francesa de Ganivet" y demostrar que "era un autor que no sabía hacer bien los versos, pero que tenía grandes ideas poéticas", según el traductor.

"Algunos de sus poemas tienen una fuerza tremenda, fuerza que algunos poetas famosos de hoy no tienen entre todos sus libros; Ganivet es un escritor de ideas poéticas, como lo fue Max Aub, aunque le faltó el oído de Lorca o de Unamuno", añade.

La poesía francesa de Ganivet se ha publicado antes de forma fragmentaria, "pero no se le dio importancia y nadie reparó en ella, ni nadie la tradujo ni vio un corpus o un libro unitario en ella; se despreció por mala", según García.

El traductor señala que en 1915 y en 1924, en Granada, en el Boletín del Centro Artístico de Granada, se tradujeron dos de estos poemas y uno de ellos, Chansons mélancoliques et sauvages, sólo en un tercio, y que en 1940 Juan del Rosal tradujo una pequeña muestra en la editorial Yunque.

García describe a Mascha Diakovsky como "una mujer culta y bellísima, que enamoró a muchos intelectuales europeos de finales del XIX, como al pintor finlandés Albert Edelfet o al bohemio ruso Alexander von Heirot, con el que tuvo un hijo. "Ganivet se enamoró perdidamente de Mascha y, por el contenido de los poemas, se nota que la relación fue compartida; de Ganivet hay datos biográficos, aparte de sus textos literarios, que demuestran el enamoramiento, aunque falta un dato importante: las cartas y diarios de Mascha de esa época no aparecen", según García.

"Cuando Ganivet la tenía ya casi conquistada, apareció en Helsinki la esposa cubana del escritor con el hijo de ambos, y Mascha salió huyendo sorprendida", añade García, para plantear preguntas sin respuesta: "¿Por qué llegó Amelia Roldán (esposa de Ganivet) en medio de la relación con Mascha? ¿Fue Ganivet quien la llamó? ¿Fue Amelia Roldán quien se olió el asunto? No sería la primera vez que Ganivet hubiera tomado decisiones extrañas y contra sus propios intereses".

Con esta edición, García considera cumplido el objetivo de editar de forma rigurosa y ordenada todos los poemas que surgieron del amor a Mascha Diakovsky, la mayor parte escritos en francés pero algunos también en español.

Desde que Ganivet conoció a Mascha en 1896 no dejó de escribirle poemas hasta pocos meses antes de su muerte, desde los primeros apasionados en francés hasta los que hace en español y que incluyó en los Trabajos del infatigable creador Pío Cid, en 1898, poco antes de su suicidio.

Para García, esa apasionada relación amorosa "fue importante durante el desarrollo de la locura de Ganivet hasta su suicidio".

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