Gioconda Belli cierra el FIP con una celebración del ser mujer
La escritora nicaragüense se paseó en la Huerta de San Vicente por sus versos más autobiográficos: desde la exaltación de lo femenino a la rebelión combativa
Alguien dijo de ella una vez que era "la versión tropical de Walt Whitman" y aún sonríe cada vez que lo recuerda, aunque tiene claras sus propias preferencias: "Virginia Wolf es mi mamá". Defensora de los exiliados, abanderada de los revolucionarios y voz de todas las mujeres que se enorgullecen de serlo, la poeta nicaragüense Gioconda Belli cerró anoche el sexto Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada con un recital en la Huerta de San Vicente que repasó las distintas fases de sus vivencias que, inevitablemente, son las mismas que se asoman por las líneas de cada uno de sus poemas.
"Mi poesía es muy autobiógrafica, está muy vivida. Empecé a escribir de forma seria y consciente con 20 años con una emergencia poderosa, hasta que un amigo que me leyó me dijo que tenía una responsabilidad histórica. Esa misma noche, como poseída, escribí seis poemas y me di cuenta de que empezaba a querer entender el oficio de escribir, que quería ser una artesana del lenguaje y poder violentarlo", recordó antes de su recital.
La de ayer no era la primera visita de Gioconda Belli a Granada. Vicepresidenta del festival de poesía que se hace en la otra Granada, en la de Nicaragua, desde muy pequeña quiso contemplar la Alhambra y descubrir la ciudad que vio nacer a Lorca. "Lo que más me fascina es la la música tan extraordinaria que hay detrás de cada una de sus palabras y la actitud tan rebelde con la que se enfrentó a la dictadura y a la represión", explicó.
Convertida en una de las autoras latinoamericanas que más libros vende en Europa, afirma que escribe novelas para "poder salir" de sí misma y ser otras personas, aunque dice convencida que la poesía nunca la abandona. Y es que esa poesía, la misma que suele dormir en el cajón mientras la nicaragüense está en plena vorágine de escribir una novela, es la que ha hechoque muchas mujeres se sientan más mujeres y vivan felices con ese reencuentro: "Siempre he intentado expresar cosas que están muy profundas y que hemos tenido que tener reprimidas durante mucho tiempo. Las mujeres no podíamos expresar nuestra corporalidad, no podíamos ser sujetos y dueñas de nuestro propio cuerpo, así que me encanta la sensación de poder celebrar mi cuerpo a través de la poesía. Lo malo de todo esto es que aún queda cierta censura. Si no, ¿a quién se le ocurre que haya aún gente que siga considerando erótica mi poesía".
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