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Granada exporta su circo

  • El circo de la ciudad cuenta con dos grandes compañías y una escuela privada internacional

En Granada hay un mundo que casi nadie conoce. Está culto y esperando a salir a escena. Es un mundo de fantasía, acrobacias, mundos alternativos y libertad. No debe considerarse un submundo, si no más bien un diamante en bruto que de pulirse seguro que cegaría a muchos. En ese universo se juega con malabares, se vuela y surgen figuras corporales que cuentan historias maravillosas.

Lo que tampoco se sabe, es que este universo llamado circo, representa para Granada una industria importante, que sus compañías Vaivén Circo y Tresperté exportan espectáculos por todo el mundo y son reconocidas por su trabajo. De lo que tampoco nos percatamos es de que tenemos una de las tres escuelas de circo de las que hay en España, y de que de ella surgen cada año artistas profesionales dispuestos a crear imaginarios originales.

El circo de la ciudad converge en dos figuras básicas, la primera la compañía Vaivén, capitaneada desde 2008 por Miguel Moreno, al que todo el mundo conoce como Bolo. Este malagueño es fundador, director de la compañía Vaivén y también presidente de la Asociación de Circo de Andalucía. La otra gran entidad es la escuela internacional de circo y teatro CAU, Centro de Artes Urbanas.

La semilla del circo en Granada la plantó la compañía Animasur, que anteriormente se dedicaba al teatro de calle. En la sala que tenía la compañía se creó el germen del circo de la provincia. Hace 20 años la compañía ofrecía este espacio a jóvenes para que entrenaran sus disciplinas circenses. Para entrenar con telas, trapecios, vuelos, equilibrios, acrobacias y mortales se juntaban hasta 30 o 40 jóvenes que amaban el circo y el deporte. Entre ellos estaba Bolo, que asegura que "de ahí surgió un movimiento bastante interesante" y que al final de aquel grupo muchos acabaron dedicándose al circo.

De aquella vibración de arte surgieron otros cursos, como el de aéreo de Carolina Bustamante, y poco a poco se patentó la necesidad de expandirse como proyecto. De esa manera nació el CAU en 2009. Hoy por hoy es la mayor referencia andaluza de Circo y educación. Su trabajo ya cuenta con premios tan prestigiosos como el de mejor proyecto circense otorgado por la Asociación de Circo de Andalucía. Esta unión de amantes de la profesión que empezaron a hacer circo hace 20 años, la Asociación de Circo de Andalucía, nació por la demanda "un poco de profesionalidad", cuenta Bolo. "Fue entonces cuando cogiendo todo lo bueno del teatro y de la danza creamos esta entidad y ese ha sido el auténtico revulsivo del circo en Andalucía".

Por eso se considera que el centro neurálgico del circo de Andalucía es Granada, y de eso tiene mucha culpa tanto Vaivén Circo como el CAU, que han hecho que se profesionalice el circo en la ciudad y siga un camino", cuenta Bolo.

La escuela puede compararse con las grandes e históricas del resto del continente. "Hay toda una estructura de circo a nivel europeo en cuanto a la formación y nosotros nos adaptamos a ella", explica José Pascual Garrido, fundador de Animasur, presidente del CAU, y profesor de la asignatura teatro de calle. De la escuela han salido ya 5 promociones y el curso consta de dos años: el primero de enseñanza general, con muchas asignaturas de teatro y danza y también un par de técnicas concretas de circo; el segundo curso es más específico, en él los alumnos eligen una técnica concreta en la que centrarse y se les orienta en torno a la creación de espectáculos propios. "Es una trabajo más centrado en la creación y para eso toda la segunda parte está muy relacionada con el imaginario artístico que tienen los alumnos y generarles capacidad para poder desarrollarlo. Aunque durante ambos cursos hay una dinámica que no para de danza y teatro. Esta escuela tiene algo que no tienen las otras, y es mucho trabajo teatral", completa Garrido.

En un momento en el que aparentemente la economía está cogiendo impulso, que existan empresas que obtengan un 22% y un 15% de su facturación por exportaciones, es un dato a tener muy en cuenta. Lo que además sorprende mucho es que estas dos son compañías de circo, y además de Granada. Es el caso de Vaivén Circo y Tresperté. La primera obtuvo un resultado en el pasado ejercicio de más de 168.100 euros, de los que su 22% vinieron de la exportación de sus espectáculos. Tresperté por su parte obtuvo un 15% de los 80.000 euros facturados gracias a su internacionalización.

Esta compañía aunque aún es joven, nació en 2012, no para de aportar arte al circo. Tresperté actúa sobre todo en el norte de España y en el extranjero, por donde no paran de girar desde su fundación. La compañía está formada por cuatro componentes, que se conocieron mientras estudiaban en el CAU.

Con su primer espectáculo, Aquí sobra uno, de acrobacias y clown, giraron durante tres años y fue estrenado en 2012. "Funcionó muy bien y fuimos a las principales ferias nacionales e internacionales", explica Claudia Ortiz Martínez, acróbata, fundadora y productora de la compañía. Con esta obra obtuvieron numerosos premios como el Tafalla va de calle, Granajoven, el del Festival de Suiza y el Premio Noctivagos de Oropesa. El pasado febrero estrenaron Oopart, espectáculo del que llevan ya cuarenta funciones y con el que proyectan una gira de largo recorrido por los principales festivales internacionales.

Vaivén Circo, más veterana, tiene ya una dilata experiencia en coger la maleta y rodar por el mundo. Ahora mismo tienen dos espectáculos. El primero fue Do not disturb, con el que siguen haciendo muchas funciones, y el nuevo se llama Deshabitat. "Seguimos haciendo los dos de forma indiferente. Este año por ejemplo cerramos con 140 funciones. En cuanto a la exportación hemos sido pioneros en Andalucía y en España, quitando a Cataluña, en exportar espectáculos", cuenta Bolo. En febrero parten hacia Brooklyn, Nueva York, con Do not disturb, proeza que marca un hito en el circo granadino.

Tanto el CAU como estas dos compañías de circo reciben ayudas de la Junta, en unos casos, y del Ministerio de Cultura en otros, pero según manifiestan los protagonistas, aún falta mucha atención al circo: "el circo es el gran desconocido y estamos olvidados por las instituciones. Pero poco a poco estamos entrando y estamos consiguiendo subvenciones y que se apoye a las compañías emergentes", argumenta Claudia de Tresperté.

Bolo demanda que "si se pide que el circo sea industria y pague los impuestos correspondientes, que ese dinero también se revierta en contratar a compañías". Por último, José Pascual subraya que las instituciones de la ciudad les ignoran y deberían entender que el circo es una gran oportunidad para Granada, así como el teatro de calle.

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