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"En Granada no hay mercado para el arte"

  • El artista granadino, que ha despedido el curso académico cargado de éxitos, encara el otoño con ambiciosos proyectos como una nueva muestra individual con cambio de temática

Peña-Toro es uno de los nombres que más ha sonado este año en el panorama de las artes plásticas granadinas. En los últimos meses ha participado en varias exposiciones colectivas, como la de Birimbao, la emblemática galería sevillana, y en Granada en la Casa de los Tiros o en el Parque de las Ciencias. Ha comisariado la muestra Tinta Plana en la Casa Molino Ángel Ganivet, que después del verano comienza su itinerancia, y ha intensificado su trabajo como ilustrador, colaborando con editoriales como Bartleby o con autores como Andrés Neuman, cuyo libro fue también el encargado de presentar en la última Feria del Libro de Granada. Ahora se encuentra inmerso en la preparación de su próxima muestra individual, en la que sorprenderá a sus seguidores con un cambio en su temática habitual.

-¿Cuál es la temática de esta nueva exposición?

-Ha cambiado un poco y ahora son los recuerdos, la memoria material, los objetos envueltos en un tratamiento pictórico suculento. Ahora los edificios dan paso a sus contenidos.

-¿Por qué ha estado tanto tiempo trabajando casi exclusivamente sobre la arquitectura?

-Todos los temas son una excusa para pintar. En mi caso los edificios eran la forma adecuada para tener un puzzle geométrico donde combinar todos los recursos del lenguaje pictórico. Además, formaban una imagen que contenía emociones ya que eran edificios con los que tengo una vinculación porque he vivido en ellos, conozco gente que vive allí o forman parte de mi paisaje. En definitiva, era un tema favorable al lenguaje pictórico por la geometría y por la unión de tomas fotográficas con la pintura. Siempre me ha interesado la tensión que se crea al cambiar de lenguajes, porque creo que la fotografía la enriquece.

-¿Cree que le ha sacado ya todas sus posibilidades?

-Yo creo que es un tema que no se agota, por eso no me canso de retratar edificios como otros pintores no se cansan de retratar personas. Pero es cierto que ha habido una evolución, porque al principio yo era más paisajístico y poco a poco los edificios se han ido convirtiendo en objetos y piezas más abstractas. En las últimas muestras, como la del anticuario Ruiz Linares, eran ya como objetos amontonados.

-¿Ese cambio de temática implica también cambios de formato o de soportes?

-Las próximas obras no son de menor formato, pero sí hay algunas sobre papel, que es un soporte más espontáneo.

-En una posterior, en la de Birimbao, se observa también un cambio de perspectiva a la hora de mirar la arquitectura.

-Sí, en Se vende se abordaba ya desde la perspectiva de la crisis. Era el tema de lo construido que siempre he hecho pero ya desde la desilusión: la arquitectura ya no tiene el brillo de antes. Además, exponer allí ha sido muy interesante tanto por la temática como la nómina de artistas tan interesantes con los que nunca había expuesto, porque el núcleo sevillano y el granadino no tenemos mucha relación: ellos son más unitarios que nosotros.

-¿Por qué? ¿No ha habido intentos de crear cierta conciencia de grupo?

-Nosotros aquí no tenemos diferencias personales pero somos menos gregarios. Incluso no hay espacios de encuentro desde que cerró Sandunga, que articulaba mucho a los artistas de Granada. Todo eso se palió después un poco con la reciente TRN, porque en esta sala se hacían los proyectos de dos en dos, con diferentes generaciones y diferentes disciplinas. Eso rompía barreras, que era una de las intenciones de ese laboratorio transfronterizo. Precisamente, acaba de salir un libro en el que participo contando un poco toda la experiencia en el primer libro de la editorial Ciengramos, la que surgió de la asociación cultural que se creó a partir de ella y que todavía organizará exposiciones en espacios abandonados o no habituales.

-Es por ahí por donde van los tiros, entre el coworking y los espacios alternativos...

-Bueno, de la necesidad hemos hecho virtud aunque lo ideal sería tener galerías en las condiciones estándar que a todos nos gustarían, pero sí que es verdad que el espacio no es tan importante como la programación y el saber hacer. Un buen gestor y una buena línea de trabajo son quizás más importantes. Eso fue lo que demostró Espacio Mínimo, que empezó con un local desastroso en Murcia y ahora en Madrid sigue contando con un espacio residual. Si estamos en esta situación es por necesidad, pero eso demuestra que en Granada, a pesar de las dificultades estructurales, se tiene un potencial humano que se sobrepone a los problemas estructurales e incluso institucionales. Y a la falta de mercado, porque en Granada además no hay mercado.

-¿Por eso Granada es una ciudad de letras? ¿Una ciudad de poesía?

-Claro, la poesía no espera vender y no necesita una infraestructura como, por ejemplo, las artes escénicas, que necesitan un espacio para ensayar, un espacio para representar, un público que responda... Por lo menos pintar puedes hacerlo tú en tu estudio, aunque es verdad que también se necesita la unión de muchas personas.

-Habla de carencias estructurales y de infraestructuras ¿Qué ha supuesto la desaparición de Sandunga?

-Ha supuesto perder años de experiencia acumulada y también de la marca 'Granada', porque esta galería tenía mucho prestigio en un terreno tan difícil de forjar como es el del arte contemporáneo. Eso ha supuesto que hayamos perdido mucho terreno frente a capitales como Málaga o Sevilla, donde han seguido creciendo los espacios públicos y privados, incluso con la crisis.

-Tinta Plana, la muestra de serigrafías del taller de Christian Walter que ha comisariado y con la que ha cerrado este curso en Granada, comienza ahora su andadura.

-Sí, ha sido una experiencia excelente y estoy muy contento con el número de visitas que hemos alcanzado para una sala como la de la Casa Molino Ángel Ganivet, que no está en el centro de la ciudad. Ya está confirmado que viajará a Sevilla en otoño, pero por ahora no se puede adelantar nada más.

-Algo más que sí pueda adelantar de sus proyectos para este otoño...

-Por ahora sólo que comienzo una colaboración con la editorial granadina Traspiés y también estaré exponiendo en Casimiro Sainz.

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