Crítica de música cine

Guillermo Pastrana, un valor en alza

La OCG junto a Pastrana agradecen al público tanto cariño y aplausos tras el recital en el auditorio Manuel de Falla.

La OCG junto a Pastrana agradecen al público tanto cariño y aplausos tras el recital en el auditorio Manuel de Falla. / ocg

La OCG, dentro de su ciclo sinfónico, dedica este año varios de sus conciertos al gran repertorio romántico. En esta ocasión, se centra en uno de los grandes nombres del siglo XIX: Robert Schumann. El director Víctor Pablo Pérez fue el encargado de poner en atriles con su particular musicalidad y viveza la Obertura Manfred y la Sinfonía núm. 4 del autor, junto a las Variacionessobreun tema rococó de Piotr Ilich Chaikovski, para las que contó con la maestría interpretativa del violonchelista granadino Guillermo Pastrana.

El concierto se abrió con la Obertura Manfred, una partitura compleja que requiere de una profunda intuición sinfónica para desgranar toda su intensidad tímbrica. La obertura dio la oportunidad a Víctor Pablo Pérez para tomar el pulso a la OCG, una orquesta que ya conoce y con la que siempre ha encontrado una magnífica sintonía.

Suele decirse que nadie es profeta en su fierra, pero el caso de Pastrana quizá sea una excepción

Tras la obertura vino el momento más esperado de la velada: la interpretación de las Variaciones sobre un tema rococó de Chaikovski, con Guillermo Pastrana en la parte solista. Suele decirse que nadie es profeta en su tierra, pero el caso del granadino quizás sea una excepción, ya que desde los inicios de su carrera ha sido muy valorado y querido en su tierra natal. Ahora se presenta como un artista plenamente asentado, uno de los grandes intérpretes del violonchelo a nivel nacional que se siente muy cómodo entre los suyos y con la orquesta de su ciudad.

La elección de las Variaciones sobre un tema rococó resultó de lo más acertada, no sólo por ser una obra representativa de la literatura romántica para violonchelo, sino por constituir una oportunidad de disfrutar de la sensibilidad interpretativa del solista. Pastrana articuló una versión equilibrada y muy dentro del estilo del autor, con una gran presencia del violonchelo desde la primera nota; el violonchelista gestionando perfectamente el trabajo motívico en un fluido diálogo con la orquesta. Su dominio técnico y virtuosismo se hace evidente en este tipo de repertorio, que por encima del alarde y el exceso exige una exactitud y pureza tímbrica difíciles de alcanzar. Sin embargo, el violonchelista ofreció una magnífica versión de las variaciones, en el que cabe destacar la delicadeza y expresividad demostradas en todas y cada una de sus intervenciones. La prolongada ovación obtenida animó al músico a ofrecer unas cálidas palabras de agradecimiento a la OCG, a sus profesores, y al público granadino, y regaló fuera de programa dos bises: la Nana de Manuel de Falla y el preludio de la Suite núm. 1 de Bach.

La segunda parte estuvo dedicada por entero a la Sinfonía núm. 4 en Re menor op. 120 de Robert Schumann, que supuso una nueva oportunidad para Víctor Pablo Pérez de demostrar la versatilidad que le caracteriza y la buena relación con la OCG. La delicadeza en los pasajes más melódicos contrasta con el fuego interno con el que ataca los movimientos más rítmicos, gestionando a la perfección los efectivos tímbricos de la orquesta, siempre dentro de una interpretación perfectamente calibrada y una musicalidad viva y sincera. El resultado fue un despliegue de fuerza interpretativa y una exactitud cristalina muy del espíritu de la partitura, cargada de elevadas concesiones al lirismo más sublime. Orquesta y director supieron comunicarse al más alto nivel interpretativo, una sintonía excepcional que fue agradecida por el público con un prolongado aplauso.

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