Arte

Homenaje al genio desde muy buenas posiciones modernas

  • Buena exposición de artistas contemporáneos, entre los que se encuentra la granadina Mari Ángeles Díaz Barbado, para homenajear a Murillo

Obra de Santi Ydáñez. Obra de Santi Ydáñez.

Obra de Santi Ydáñez. / B. P.

Profanías es una exposición colectiva programada paralelamente a los muchos acontecimientos que han existido en torno a la conmemoración del Cuarto Centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo. Es una especie de homenaje a Murillo, más como reconocimiento de artistas contemporáneos a la figura del genial pintor sevillano que como aventura expositiva, una más, dentro del año dedicado al autor de las Inmaculadas. Y es que, como ocurre casi siempre en circunstancias como estas, la programación del año Murillo ha sido todo un evento desorbitado en tono a la figura de un pintor conocido por casi todos y que sólo ha servido realmente para poder contemplar unas pocas obras que se encuentran fuera de nuestro país; pues todo aquel que, de verdad, quisiera acercarse al apasionante universo Murillo lo tiene bien fácil: acudir cualquier día al Museo de Sevilla y ver las grandes obras que del genial pintor allí se encuentran o a algunas de las iglesias andaluzas donde existen pinturas del sevillano. Guardar largas colas para conocer a Murillo porque está de moda no es nada más que otra de las absurdas extravagancias de esta sociedad superflua y acomodaticia a las abundantes pamplinas existentes.

Se han seleccionado artistas que funden lo pretérito con lo que ha de llegar

La exposición que tiene lugar en las salas Rafael Argelés y Ramón Puyol del Museo de Algeciras tiene de importancia, infinitamente más que por estar enclavada en el año Murillo, el estar conformada con artistas de aquí, de suma actualidad creativa, implicados en los esquemas de lo contemporáneo y relatores de muchas de las buenas situaciones que desprenden el momento artístico actual.

No se trata, ni muchísimo menos, de una exposición más que se suma al Aniversario y que no quiere perder el carro de la actualidad. Es una muestra con artistas de buenos argumentos, curtidos en las muchas batallas que la creación actual posibilita y todos patrocinadores de lenguajes que le son propios y que forman parte de una realidad artística abierta y llena de sentido creativo.

La nómina de artistas presentes evidencia, en primer lugar, que todos tienen oficio artístico –cosa que no es baladí pues la buena cocina escasea en favor de mínimos insípidos y escasamente saludables que muy poco aportan–, además son obras de autores consolidados que han hecho piezas ex profeso para una exposición que no era fácil en concepto y en desenlace artístico. Se han seleccionado artistas que funden lo clásico con lo moderno, lo pretérito con lo que ha de llegar, que diluyen las fronteras de lo representado con lo que se intuye, que hacen participar, sin ambages, en lenguajes llenos de personalidad, que no buscan fáciles empatías hacia la obra de un artista universal. Son artistas que formulan su ideario creativo y que lo plantean al servicio de una causa con muy buenas formulaciones artísticas.

Con Murillo revoloteando por el escenario creativo de cada artista, con la particular iconografía y postulados estéticos del pintor barroco, algunos –Antonio Rojas, Ismael Pinteño, Juan Ángel González de la Calle, Mari Ángeles Díaz Barbado, Paco Sanguino, Pepe Barroso y Santi Ydáñez– manipulan el sentido de los emblemas icónicos murillescos e intervienen su realidad adentrándonos por otros espacios argumentales. Por su parte, otros – José Antonio Chanivet, Guillermo Pérez Villalta, Magdalena Bachiller, Fátima Conesa, Javier Ceballos y Javier Manchibarrena– bucean por otros mares cuyas aguas sólo mantienen sutiles referencias a la obra del artista homenajeado pero llevándonos hasta espacios íntimos tangentes a la propia existencia – social, física, artística, humana... – de Murillo.

La exposición es, como decimos, de significación, de jugosa sustancia artística, comprendiendo todas las buenas circunstancias que acontecen en esa contemporaneidad abierta en la que debe tener cabida cualquier situación bien formulada plástica y estéticamente.

Buena exposición en torno al genial Bartolomé Esteban Murillo. Una muestra que homenajea al artista, que lo hacen con los lenguajes de la contemporaneidad artística y que nos dejan claramente muy buenos registros de una plástica en abierta expansión.

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