Teatro

“Inventar es manipular la realidad: eso es la naturaleza creadora”

  • El director vuelve al Palacio de Congresos este fin de semana con ‘La última tourné’ en la que repite con Manuel Bandera, Bibiana Fernández, Mario Vaquerizo y Alaska

“Inventar es manipular la realidad: eso es la naturaleza creadora” “Inventar es manipular la realidad: eso es la naturaleza creadora”

“Inventar es manipular la realidad: eso es la naturaleza creadora”

–Norberto Pinti, al que da vida Manuel Bandera, es director y autor teatral. ¿Tiene algo de usted?

–Desde luego es mi álter ego en muchos sentidos, aunque no sea un dibujo biográfico en absoluto. Como se trata de una compañía de variedades, su personaje hace de guía, director, productor, a veces de autor y también es un elemento manipulador que los lleva y los trae. Esa especie de naturaleza manipuladora la tenemos los creadores siempre, al menos los que escribimos e inventamos historias.

–¿En qué sentido es manipulador?

–A veces manipulación se emplea con un sentido peyorativo para hablar de lo malo que le hace daño al prójimo. Yo me refiero a que utilizas la realidad para contar una ficción, la manipulas. Inventar es manipular la realidad: eso es la naturaleza creadora.

–Él descubre que los géneros que trabajan empiezan a desfasarse. Lleva desde 1994 escribiendo y dirigiendo largometrajes, cortos, series... ¿Alguna vez se ha sentido desfasado?

–Muchas veces. Nuestro oficio nos exige una continua renovación. Al final somos filtros de información y hay vasos comunicantes entre la realidad y lo que hacemos pero a veces el propio mercado no te lo permite porque necesita creadores nuevos y no siempre te da lugar. Es una especie de lucha constante.

–¿Es difícil demostrar que uno se ha renovado?

–Sí, hay que demostrar que estás fresco, que lo haces se pega a la actualidad, que interesa a los jóvenes. No todos los autores maduros merecen un lugar pero tampoco todos los autores jóvenes por el hecho de ser jóvenes. La experiencia y la madurez es un grado que en los últimos años se desprecia un poco en pos de lo nuevo. Y lo nuevo por lo nuevo no tiene valor. Y eso que me encantan las nuevas generaciones y estoy muy conectado con la nueva música y los nuevos creadores porque vengo de una cultura pop y moderna que siempre ha tenido afán y curiosidad por lo nuevo.

–En la obra deciden montar La comedia sin título de Lorca. ¿Lorca es todavía sinónimo de modernidad?

–Es la historia de una compañía de variedades, un tipo de espectáculo muy popular y pegado al momento. Eran obras portátiles con el cantante folklórico, la vedete cómica, los números un poco sexis, los coreográficos, un prestidigitador... Pero entró en decadencia a principios de los 90. Ellos se plantean que se tienen que renovar ante el espejismo de una España que se moderniza y que deben hacer teatro en serio. Entonces optan por hacer un Lorca y además el Lorca más alejado de lo popular como es el de La comedia sin título, que es una comedia incompleta, con elementos surrealistas y sobre todo muy conceptuales. Todo eso les viene muy grande y ahí es donde surge la comedia.

–Con Dunia Ayaso, con quien empezó en 1994, formaba pareja atípica entre los guionistas y directores españoles. ¿Cómo empezó a afrontar la vuelta a la profesión cuando ella faltó?

–Fue un proceso en el que yo no tuve demasiado tiempo para pensarlo y ahora puedo hacer un análisis a posteriori. Cuando murió tuve que atender de manera urgente muchas cuestiones personales pero también profesionales. No perder mi trabajo y sacar adelante mi economía maltrecha después de años de enfermedad de Dunia era una asignatura obligatoria. Me enfrentaba a un mercado que me ponía en duda porque me estaba haciendo mayor, veníamos de una crisis y me había quedado sin la mitad del tándem creativo. Fueron años complicados pero lo interpreté como un reto. Me esforcé mucho y no digo que no tuviese miedo o que no me frustrara, pero estaba tan centrado en seguir adelante que pasé el bache. Dunia murió en 2014 y esto duró hasta finales de 2016 o principios de 2017. Entonces fue cuando empecé a remontar.

–Entonces, la crisis vital casi le obligó a mitigar la crisis emocional.

–Sí, a veces a uno no le queda más remedio, como decía el poeta, que ir de su corazón a sus asuntos porque la realidad obliga. Tienes que pagar el alquiler, no tienes dinero y sabes que o sobrevives o sobrevives. Ocuparme de mí y ocuparme de sobrevivir me llevó a entenderlo todo y también a superarlo.

–Como guionista, ¿qué temas le inspiran?

–Hay muchos tipos de escritores. Algunos se relacionan con lo que escriben a partir de entender los cursos sociales y así deciden hablar de esto o de lo otro. A mí me pasa que hay ideas que se me instalan como una preocupación: vivo mi trabajo creativo como una forma de comunicarme con los demás a partir de mis preocupaciones y de mis cuitas. Ahora me interesaba la explosión del sistema alrededor de lo artístico y retratarlo a través de unos artistas del mundo de la revista –que es un género que me llama mucho la atención artísticamente– y situarlo en otra época, en los 90, –que fue el inicio de mi carrera profesional cuando yo llegué a Madrid– me seducía mucho.

–Con los que ha formado troupé son con Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Alaska y Mario Vaquerizo. ¿Son como una familia?

–Es verdad que somos un grupo de gente afín que nos queremos, admiramos, respetamos nuestras labores artísticas y hemos coincidido profesionalmente. También hay otros con los que he hecho mucho cine como Candela Peña, Pepón Nieto, Pilar Castro o Antonia San Juan. Me hace especial ilusión trabajar con gente que cree en lo que yo propongo y hacerlo con amigos es un placer.

–Los hermanos Almodóvar, productores de algunos de sus largos y series, también son también parte de ese grupo de amigos. Otra relación que son familia y en lo artístico son sinónimo de modernidad en este país.

–Quizás todo esto tiene que ver con el hecho de que somos emigrantes, no sólo en lo geográfico. Tenemos una especie de mundología artística o una forma de entender la realidad y necesitamos hacernos un entorno de afines. No sólo son familia de sangre, son familia ideológica o de forma de entender el trabajo. Unirte a gente te hace fuerte.Muchas personas ven el mundo de la creación artística como algo ligero o divertido pero se asumen muchas frustraciones, hay muchas cosas que se quedan en el camino, sueños insatisfechos y mucha lucha por seguir en el lugar, porque siempre partes de cero. Tener a tu alrededor gente que te quiere y cree en lo que haces facilita mucho las cosas.

–Ha sido hasta hace poco jefe de Análisis de contenidos de ficción en Mediaset España. Imagino que eso sí dará estabilidad económica.

–Me he ido de Tele 5 hace dos meses porque lo necesitaba para mi carrera teatral y tenía otros proyectos audiovisuales. Fue un trabajo estabilizador en lo económico, por supuesto, pero por encima de eso me ha servido para adquirir una experiencia y ayudar a una cadena a enfocar los productos. Y yo ahora mismo soy un guionista y director diferente tras ese puesto.

–¿Está sobrevalorado el mercado de series en la actualidad?

–Es verdad que estamos en una edad de oro del género pero ahora el problema es la cantidad: la oferta es tan enorme que se corre el riesgo de que la gente pierda interés ante el exceso.Esto es como en la erótica: cuando alguien te quiere mucho dejas de quererlo.

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