Nuevo libro de James Cameron

Qué pasaría si...

  • El sello Timunmas acaba de publicar Historia de la ciencia ficción, un espléndido volumen basado en la serie presentada por el cineasta James Cameron

James Cameron no necesita presentaciones. No tiene una filmografía copiosa -sólo ocho largometrajes de ficción en casi cuarenta años-, pero es de sobras conocida y aceptablemente convincente. El mayor éxito de su carrera es una recreación en clave sentimental de un hecho acaecido en abril de 1912, el naufragio del mayor trasatlántico construido hasta la fecha: Titanic (1997).

Sin embargo, su carrera se ha cimentado en el cine fantástico desde sus primeros créditos como especialista en efectos especiales y director artístico (aunque estoy seguro que a más de uno le sorprenderá conocer su participación en el guión de… Rambo, 1985).

james cameron james cameron

james cameron / G. H. (Granada)

Cameron ha hecho varias estimables aportaciones a la ciencia ficción cinematográfica, como Terminator (1984) y su secuela Terminator II (1991), mejor la segunda que la primera, Abyss (1989), hoy un tanto olvidada, o esa gran epopeya militarista y ecologista que fue Avatar (2009).

En la actualidad, el director está inmerso en la posproducción de Avatar 2 y Avatar 3, que deberían llegar a la cartelera en 2020 y 2021; la trilogía se ha convertido en pentalogía: desde un tiempo se anuncia un Avatar 4 y un Avatar 5 para la temporada 2024-2025. Lo más sensato es no alimentar demasiadas expectativas, pero este megaproyecto cuenta con un punto a su favor: no se están dando prisa en ponerle punto final.

Entre tanto, James Cameron ha producido una miniserie de seis capítulos para AMC Studios, que se publica ahora en formato libro, Historia de la ciencia ficción (Timunmas), una joya bibliográfica que hará las delicias de los aficionados al género, que somos muchos, que somos más cada día.

Como su título indica, esta obra propone un recorrido forzosamente somero a través de un género caudaloso, ya centenario, desde los ejercicios de ilusionismo de Georges Méliès hasta los laberintos mentales de Christopher Nolan, pasando por las pesadillas paranoicas de los años 50, las distopías de los años 70, la fantasías pop de los años 80, y las visiones del mañana de ayer y hoy.

Historia de la ciencia ficción es un trabajo polifónico. A los textos de Randall Frakes, Brooks Peck, Sidney Perkowitz, Matt Singer, Gary K. Wolfe y Lisa Yaszek hay que añadir la transcripción de las entrevistas que James Cameron realizó a diversos colegas vinculados al género: George Lucas, Steven Spielberg, Ridley Scott, Guillermo del Toro o el propio Nolan, responsables de algunos de los títulos más estimulantes del género de las últimas décadas. El libro incluye la entrevista al actor Arnold Schwarzenegger, a quien Cameron dio uno de los papeles más celebres de su carrera, el de cyborg asesino, modelo T-800, protagonista de Terminator.

La serie se estructuró en torno a seis grandes vetas temáticas; las llaman «subgéneros», una palabra tendenciosa que introduce una jerarquía innecesaria: no hay historias mejores o peores, sino buenas y malas, y punto. Estas seis vetas temáticas responden a otros tantos nudos argumentales muy característicos: el encuentro con formas de vida extraterrestre, los viajes espaciales, los viajes en el tiempo, el desarrollo de vida artificial, las máquinas inteligentes y las visiones negativas del futuro.

La ciencia ficción recurre a una misma estrategia para abordar estos planteamientos narrativos; la pregunta clave que suelen hacerse (y hacernos) los cultivadores de la ciencia ficción es: Qué pasaría sí… Por ejemplo, ¿qué pasaría si tropezáramos con unas criaturas alienígenas cuyo ciclo vital se asemejara al de ciertos insectos de la Tierra y utilizaran el ser humano para desovar en su interior? ¿Qué pasaría si diseñáramos una computadora de inteligencia superlativa que decidiera que la especie humana es prescindible? ¿Qué pasaría si creáramos una tecnología capaz de introducirnos en la mente de los otros mientras duermen? Alien, el octavo pasajero, la serie Terminator u Origen partieron de unas premisas similares.

Ahora bien, ¿de qué sirve especular con todo ello? En su entrevista con Christopher Nolan, Cameron responde de manea indirecta: “a la ciencia ficción siempre se le ha dado mal predecir el futuro, pero muy bien reflejar en un espejo deformado un presente y unas tendencias que no se sabe con certeza a dónde van a ir a parar”. Este es el quid de la cuestión.

Los robots o los monstruos no son sino utilería; los mundos paralelos, alternativos o lejanos no son sino escenografías; la conjugación del futuro imperfecto no es sino parte de un planteamiento simbólico que nos permite hablar de aquí y ahora. (Que son, querámoslo o no, las únicas coordenadas en donde podemos plantar el trípode de nuestro pensamiento). A la pregunta de si había vida extraterrestre, Arthur C. Clarke respondió: “Existen dos posibilidades: o estamos solos en el universo o no lo estamos. Y ambas son igual de aterradoras”. Según James Cameron, “la ciencia ficción siempre oscila de forma esquizofrénica entre el mayor optimismo […] y la advertencia de que todos estamos condenados”. Pues bien, ambos extremos son igual de inquietantes.

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