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Juan Genovés lamenta el uso partidista de su cuadro 'El abrazo'

  • El artista recuerda que el lienzo estuvo 40 años alojado en un sótano del Museo Reina Sofía

El artista valenciano y autor de El Abrazo (1976), Juan Genovés, cree que diversos partidos políticos están haciendo un uso partidista de su cuadro, quizá su obra más emblemática, desde que se colgara en las paredes del Congreso de los Diputados el pasado 7 de enero, al utilizarlo como fondo para comparecer ante los medios de comunicación. "Sí, creo que sí, pero ¿qué le vamos a hacer? También, y sobre todo, la pintura es subjetiva. Ella estaba ahí, muda. Al final ella estará ahí quieta, nos sobrevivirá y su imagen no cambiará. Al ritmo que llevamos estos días a lo mejor se pone de moda y cuando se case la gente puede hacerse debajo del cuadro la foto de novios. Todo es posible", bromea el artista valenciano.

Durante la pasada legislatura fueron los diputados de IU los que hicieron la propuesta de llevar el cuadro a la Cámara Baja, tras permanecer alojado más de 40 años en los almacenes del Reina Sofía. Así, en 2012, con motivo del 35 aniversario de los asesinatos de abogados en la calle Atocha, el portavoz de IU en el Congreso y secretario general del PCE, José Luis Centella, denunció que era una "vergüenza para la democracia" que el Reina Sofía tuviera el cuadro encerrado en sus sótanos. Entonces, la Mesa de la Cámara atendió la iniciativa en octubre, poco antes de la disolución de las Cortes, y en noviembre el Patronato del Reina dio el visto bueno.

Considerado uno de los símbolos pictóricos de la Transición, esta pintura recoge la imagen de varias personas de espaldas y de color marrón, sobre un fondo blanco, dándose un abrazo. Es también la base el monumento en memoria de los abogados laboralistas asesinados en Atocha en 1977. El propio Juan Genovés destaca que la idea del mismo radica en la reconciliación de los españoles.

"La pintura no está hecha para decorar las paredes. Está hecha para la reflexión, para el pensamiento, para convivir con la sociedad, para dialogar junto con las otras artes, con los problemas sociales, para ver lo que no imaginamos, ¡para tantas cosas! También para la lucha por cambiar y para la sociedad en sentido de progreso, para acompañar ese cambio", advierte el polifacético artista.

Preguntado por si El Abrazo serviría también para representar la actual situación de la política en España, o bien si lo pintaría de otra manera, Genovés señala que, "en cierta manera" sí escenificaría la actual situación política de España como se está viendo, aunque ésta sea "muy distinta" de cuando lo pintó.

La obra ha sido cedida por el Museo Reina Sofía durante tres años y se ha ubicado en el Vestíbulo del edificio del número 36 de la Carrera de San Jerónimo. Se encuentra junto a las representaciones de los Reyes de España, los bustos de los presidentes de la Segunda República Manuel Azaña y Niceto Alcalá Zamora, y el de la precursora del voto femenino en España, Clara Campoamor. Juan Genovés no se atreve a opinar concretamente sobre el sitio donde se ha ubicado la pintura. Para él ya es suficiente con que se encuentre en las paredes de la Cámara Baja, según dice, después de los 40 años que ha pasado "en la oscuridad" del almacén del Reina Sofía. El valenciano destaca también que lleva pintadas "alrededor de tres mil obras" en larga trayectoria como pintor -sin contar los trabajos sobre papel, dibujos o grabados-, y reconoce que le abruma en cierta manera que le denominen como "el pintor de 'El Abrazo'". "Lo encuentro exagerado. Quizá sería más adecuado, como también se me conoce, como 'el pintor de multitudes'. Quién sabe por qué. Mi propia opinión es la que más veces me engaña", confiesa.

En todo caso, subraya que se trata de "una de sus pinturas más buscadas" y que le llevó varios años finiquitar, debido principalmente a su "instinto demasiado obsesivo" al perseguir sus temas.

"Los que vivimos activamente la resistencia a la dictadura teníamos un solo tema: la reconciliación de los españoles. En aquel tiempo andaba detrás y perseguía un símbolo plástico que encarnaba ese deseo. Cerca de mi casa se encuentra un colegio. Cierto día vi a los chavales abrazados llenos de alegría. Algo les había salido bien en sus juegos. ¡Un abrazo! Estaba ahí el tema, pero un abrazo de hombres y mujeres desvirtuaba el sentido. Esto fue un gran problema que resolví con la mujer a la derecha del cuadro abrazando el espacio, encarada al futuro", reconoce el pintor valenciano.

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