Kiko Aguado o la elegancia del jazz
El guitarrista publica su nuevo disco, 'Cosas mías', un trabajo instrumental hecho con temas propios y con la colaboración de músicos de prestigio como el saxo Rafael Gil, Julio Pérez y Richie Ferrer
El guitarrista Kiko Aguado vuelve a dar elegancia al jazz granadino con la publicación de su último trabajo, Cosas mías, un disco en el que ha contado con la colaboración de Rogelio Gil con los saxos alto, tenor y soprano, el contrabajista Richie Ferrer y el baterista Julio Pérez.
Todos los temas están compuestos expresamente por Kiko Aguado, que dedica el disco a la memoria de su padre, fallecido el pasado noviembre. "El título, de hecho", dice el guitarrista, "se refiere precisamente a mis recuerdos. Hay un tema dedicado a mi mujer, Su graciosa tempestad y otro dedicado a mi nieta, Mi pequeña Laura. De ahí que se llame Cosas mías".
El disco es completamente instrumental y fue grabado en los Estudios Fernando J. Romero en septiembre de 2010. Se trata de un trabajo sobre, de una tremenda exquisitez jazzística donde la guitarra y los saxos se van alternando en el liderazgo de las canciones y desarrollando hermosas líneas melódicas. "Tenía unas cuantas composiciones en el cajón y decidí ponerme a trabajar, aunque algunas cosas fueron improvisadas".
Diez temas redondos, con un sonido perfecto que rezuma jazz por todos sus poros. Es el estilo habitual de Kiko Aguado, uno de los guitarristas más respetados en Granada.
El músico ve el panorama jazzístico granadino "mejor que nunca en cuanto a músicos, pero peor que nunca en cuanto a locales", comenta. "Hay músicos muy jóvenes que tienen muchísimo interés, y lo digo porque tengo 33 alumnos de combo musical. Pero en lo que se refiere a locales en donde tocar en directo, es un verdadero desastre".
"Granada", continúa el músico, "siempre se ha caracterizado por recuperarse del cierre de locales. Se cerraba uno y abría otro, y ahí se compensaban. Ahora, sin embargo, se cierran más de los que esperábamos, junto en un momento en que Granada comienza a 'exportar' músicos a otras ciudades, como Celia Mur".
El alto nivel de los jóvenes músicos de jazz tiene mucho que ver con la aparición de internet. "En la red hay mucha información y pueden ir estudiando cosas que antes eran impensables", dice el guitarrista. "También hay muchos gremios musicales. Eso ha generado músicos muy buenos en todos los estilos. Hincan los codos, y eso es bueno, porque el talento solo no sirve. A la música hay que echarle muchas horas de trabajo".
"Lo que no deben hacer los jóvenes músicos es dormirse en los laureles o caer ante los halagos y creérselo", continúa. "Yo siempre le digo a mis alumnos que no se lo crean cuando les digan lo buenos que son. La fórmula es trabajo, trabajo y trabajo".
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