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Lars Von Trier: odiado y querido

Entre las sorpresas que da este verano cinematográfico, donde filmes pensados para arrasar taquillas como la nueva entrega de Harry Potter han pinchado, Up demuestra las tensiones creativas que empiezan a atenazar a la Pixar y la mejor película de estos calurosos meses es una de gangsters poco infantil, este viernes llega la mejor de todas: poder abrir esta sección no con el último éxito de Hollywood, sino con uno de los autores fílmicos más controvertidos de la actualidad. El danés Lars Von Trier, odiado y amado a partes iguales. Trier, pagado de si mismo hasta unos extremos delirantes, convencido de ser uno de los grandes genios de la historia del cine, está haciendo una obra atípica. Creador del Dogma, movimiento del que entra y sale a voluntad, ha creado algunas obras maestras, como Dogville o Bailar en la oscuridad. No ayuda que su cine no sea nada complaciente, con un punto de sociopatía y de desprecio por todo lo humano que lo hace intragable a muchos. Pero ahí está, convertido en un referente obligado pese a quien pese.

Su última obra causó una bronca monumental en Cannes. Pocos le dieron una oportunidad y las deserciones en su pase en el Festival de la Costa Azul fueron masivos, rematadas por una histórica rueda de prensa donde los periodistas atacaron directamente al cineasta. Anticristo, que a pesar de su título no tiene connotaciones religiosas, surge en la carrera de Trier de una forma peculiar. Se le ocurrió tras pasar una brutal depresión hace dos años que le tuvo alejado de todo. Como resultas de ella, el cineasta tuvo dudas acerca de su capacidad creativa y escribió este guión con dos objetivos. Demostrarse que podía seguir en el oficio y exorcizar los demonios que le habían acosado en su crisis. El resultado ha sido una película tan personal que es inclasificable. De sus experiencias con psicólogos sacó la idea de que la forma mejor de superar los miedos es enfrentándose a ellos. Así que ha puesto a una pareja, única protagonista del film, aislada en un bosque y devorada por el recuerdo de su hijo pequeño que murió. Anticristo ha resultado ser un híbrido entre drama psicológico y película de terror, que algunos han comparado con La hora del lobo de Bergman. Así este matrimonio, encarnado por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, se refugia en una cabaña llamada Edén para superar su pérdida, donde se enfrentan a sus demonios, en una experiencia que les dejará marcados.

Para los dos actores fue duro, pues a los conocidos métodos nazis de dirigir de Von Trier se unió la dureza de encarnar a una pareja en crisis total que vive al límite, llegando a escenas de brutalidad física que fueron de las que escandalizaron en Cannes. Una curiosidad es que el papel de la esposa fue pensado inicialmente para Eva Green, que declinó tal vez asustada ante lo que se venía encima. Y es que además Anticristo tiene escenas de sexo explícito que ayudaron al desconcierto en Cannes, como la aparición de animales que hablan, en una gesto que el cineasta explica como de origen chamánico.

Sea como fuere, esta es la nueva obra de Von Trier, uno de los grandes y justificados visionarios del cine mundial. Se le odiará o se le amará, pero su capacidad de dinamizar el mundillo es innegable, para lo bueno y para lo malo.

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