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Inauguración de la muestra 'Federico, santo y señas' Allí donde habitó Lorca y sus sueños

  • Una exposición en Fuente Vaqueros recrea a través de fotografías, planos de casas y testimonio de la familia Lorca los primeros 20 años de vida del poeta 

Un visitante observa varias fotografías de Lorca, una de ellas ante su piano en la casa de la Acera del Casino. Un visitante observa varias fotografías de Lorca, una de ellas ante su piano en la casa de la Acera del Casino.

Un visitante observa varias fotografías de Lorca, una de ellas ante su piano en la casa de la Acera del Casino. / Pepe Torres / Efe

Quién no guarda en la memoria recuerdos y detalles de las casas donde vivió, sobre todo en su niñez, infancia y adolescencia. Aquella Navidad, el primer verano adolescente, las confesiones de sobremesa, aquella terraza con vistas. Los primeros 20 años de vida de Lorca transcurrieron en diferentes viviendas de la vega y de Granada capital, entre el campo y la ciudad. Una exposición en Fuente Vaqueros las recrea, anécdota a anécdota, fotografía a fotografía, plano a plano, en un paseo por la memoria sentimental, arquitectónica y artística del poeta granadino.

"Querían una exposición sobre las casas que habitó el escritor. No queríamos atosigar al visitante. Se nos ocurrió buscar en los testimonios de los contemporáneos del escritor descripciones de estas casas en las que nos pudieran orientar sobre cómo eran físicamente y cuál era el ambiente que se respiraba en ellas", explica Alejandro Víctor García, comisario de la muestra Federico, santo y señas. Las casas de Lorca en la Vega y Granada, que se puede visitar en el Museo Casa Natal y en el Centro de Estudio Lorquianos hasta el 30 de septiembre.

La primera parte de la exposición recrea no tanto los espacios donde el autor habitó durante su infancia y niñez, sino "el ámbito campestre y rural de la Vega donde desarrolló un tercio de su vida desde 1898 hasta 1906", concreta el periodista y experto lorquiano. El visitante verá Fuente Vaqueros y Asquerosa –Valderrubio hoy día– en aquella época a través de un puñado de fotografías acompañadas de testimonios de Isabel y Francisca García Lorca.

Unas personas observan una de las fotografías que forman parte de la exposición en el Centro de Estudios Lorquianos. Unas personas observan una de las fotografías que forman parte de la exposición en el Centro de Estudios Lorquianos.

Unas personas observan una de las fotografías que forman parte de la exposición en el Centro de Estudios Lorquianos. / Pepe Torres / Efe

Lorca, libre como el viento en el campo

García cuenta que "hay una diferencia abismal entre las casas de Granada capital y las de Fuente Vaqueros; Valderrubio; y lugares que tienen una función igual que una casa, el cortijo de Daimuz, que él frecuenta en su infancia; las fuentes de la Carrura y la Teja, las riberas del Cubillas y el Genil y la vega de Zujaira, donde compone buena parte de su obra juvenil". En realidad, señala afortunado el comisario, "hablamos de casas cuando en realidad deberíamos hablar de un ámbito que no tiene límites. Él vive en el campo libre".

La segunda parte de la muestra, la más atractiva, lleva al público hasta las casas burguesas del centro de Granada donde Federico experimentó un sinfín de provechosas y divertidas vivencias desde 1908. Eso sí, "aunque se trasladara a la ciudad, nunca dejó de tener conexiones con su infancia rural", señala García. Primero, la familia Lorca alquiló en 1908 una casa "maravillosa" en Acero del Darro, 60, que tiene elementos propios del campo como un jardín.

Vivencias traducidas en poemas

Algunos recuerdos que guardó Federico de esa vivienda familiar, donde nació su hermana menor en 1909, aparecieron reflejados luego en versos de Poeta en Nueva York. Un ejemplo se encuentra en el poema que inaugura el libro, 1910 (Intermedio), donde hace alusión a unos gatos que se comen unas ranas. "Isabel recuerda que eso había ocurrido. Soltado una ranita en el estanque. Un gato rubio se abalanzó sobre ella y acabó comiéndosela. Hablamos de hechos convertidos en literatura, que sirvieron de origen a poemas", destaca.

Casi una década después, en 1917, se trasladaron a la casa de la Acera del Casino, 31, 33 y 35. "Allí encuentran una casa enorme. Viven en el piso segundo, tercero y en las torres, en el ático. Federico y su hermanos Francisco solían reunirse con bastante asiduidad arriba del todo y desde allí veían una ciudad floreciente. Tenían vistas sobre la Plaza de la Mariana, que tenía vistas sobre todo la parte del cerro del Aceituno y el Albaicín. Muchas de esas descripciones van a aparecer en capítulos de Impresiones y paisajes", relata entusiasmado el comisario de la muestra.

Vicenta Lorca y todos sus hijos (de izquierda a derecha, Federico, Concha, Francisco e Isabel) en la casa de Acera del Casino. Vicenta Lorca y todos sus hijos (de izquierda a derecha, Federico, Concha, Francisco e Isabel) en la casa de Acera del Casino.

Vicenta Lorca y todos sus hijos (de izquierda a derecha, Federico, Concha, Francisco e Isabel) en la casa de Acera del Casino. / Fundación Lorca

Un cuadro de Dalí, hito en la historia del barrio

La vivienda también acogió hitos en la historia del vecindario y del arte. "En esa casa había un tapiz en un salón. En 1923, Federico llegó de la Residencia de Estudiantes con un enorme cuadro y anuló por completo la estética de la casa familiar, además de llamar la atención de los vecinos", relata García. El comisario habla de una obra de Dalí, conocida como el cuadro de las peras, que aparece reproducido en las fotos de la época y que las visitas trataban de interpretarlo como una "botella, un trozo de queso gruyere y un pedazo de sandía blanca".

Casas tocadas por la impronta de la leyenda

Allí, en Acera del Casino, se celebró en 1923 la Noche de Reyes con los cristobicas de Lanz y Falla al piano. "Aquello fue una función memorable que forma parte de la historia del teatro de marionetas", recalca el comisario. Un año después tiene lugar la visita de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. "Juan Ramón se alojaban en un hotel en el comienzo de Gran Vía, pero era tan malo que en cuanto podía huía y se refugiaba en la casa de su amigo Federico", rememora García, que afirma que "todas las casas de Lorca en Granada están tocadas por la impronta de la leyenda, la literatura y la música".

La exposición se fraguó al calor de la llegada de José Luis Chacón, director del Patronato García Lorca. "Esta es la primera vez que se encarga una exposición desde el Patronato García Lorca, en concreto desde la Casa-Museo García Lorca de Fuente Vaqueros, a una persona ajena a la casa museo. Siempre habían resuelto las exposiciones desde allí", subraya el autor de los contenidos de la web Universo Lorca.

Respecto a las viviendas de la Vega, explica el comisario, "nos han llegado vestigios o han sido reconstruidas". Sin embargo, algunas de las casas de la ciudad fueron destruidas con "una saña impresionante, no sólo por las presiones urbanísticas en la Granada de los 60 y 70, que acabaron con la casa de Acero del Casino, sino también por culpa de hazañas ocultas que no tiene nada que ver con el urbanismo; muy pocos personas se mostraron contrarios a que se llevara a cabo esas destrucciones", reprocha.

Para emular esas casas el equipo de la muestra, cuyo diseño se ha encargado el artista plástico Alejandro Gorafe, han tenido que llevar a cabo una labor de arqueología. "Hemos tenido que reconstruirlas con la fortuna de que hemos encontrado los planos de esas viviendas en el Archivo Histórico Municipal", apunta el comisario. Una suerte de exposición donde muestra allí donde habitó Lorca y sus sueños.

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