Crítica | Concierto de inauguración del ciclo La voz humana

La gran belleza de Miren Urbieta

  • La soprano, acompañada del pianista Rubén Fernández, interpretó con gran maestría un programa dedicado a autores vascos en la primera jornada del ciclo lírico

La soprano Miren Urbieta, el pianista Fernández y el recitador Jorge de la Chica inauguraron el segundo ciclo de La voz humana. La soprano Miren Urbieta, el pianista Fernández y el recitador Jorge de la Chica inauguraron el segundo ciclo de La voz humana.

La soprano Miren Urbieta, el pianista Fernández y el recitador Jorge de la Chica inauguraron el segundo ciclo de La voz humana. / G. H.

El segundo ciclo de La voz humana, que organiza el Ayuntamiento de Granada, acogió en su programa anoche a la soprano vasca Miren Urbieta-Vega, dentro del ciclo La gran belleza del auditorio Manuel de Falla. Junto a ella estuvo el pianista Rubén Fernández Aguirre, que con su versatilidad y maestría ilustró a la perfección las bellas melodías que la soprano interpretó.

El primer programa de cámara de los que incluye el segundo ciclo de La voz humana trajo al Auditorio Manuel de Falla un recital de voz y piano compuesto por canciones vascas de diversos autores, todos ellos del siglo XX. La soprano Miren Urbieta, cuya prodigiosa voz estuvo puesta al servicio de la expresividad y melancolía de estas canciones, interpretó con gran maestría esta selección lírica, en la que el amor, la tristeza y la piedad estuvieron representadas.

Miren Urbieta es una soprano con una proyección espectacular, sin duda respaldada por su potencia sonora y su perfección técnica. Su voz es rotunda y timbrada, y su capacidad para adaptarse a las exigencias expresivas de un repertorio tan variado demuestran que no sólo hay tras su éxito una buena escuela, sino también una intuición artística que solo los genios de la lírica saben demostrar. Acompañada magistralmente por Rubén Fernández al piano, juntos interpretaron una selección de canciones vascas de gran belleza.

El recital comenzó con las Cuatro canciones vascas de Félix Lavilla, en las que Jorge de la Chica actuó como recitador, leyendo la traducción de los textos en castellano. Le siguieron dos inspiradas canciones de Andrés Isasi, que recordaban las entonaciones de letanías propias de la piedad popular. La primera parte se cerró con una selección de las Ocho melodías vascas de Jesús Guridi, en las que el autor hace un canto a la alegría y las tradiciones.

La segunda parte se abrió con dos de los Tres nombres de mujer de Antón García Abril, y le siguieron tres canciones de Manuel García Morante, hermosamente realizadas todas ellas en la bella voz de Miren Urbieta. El concierto se cerró con los Siete lieder sobre textos de Heine de Pablo Sorozábal, en los que el piano de Rubén Fernández ofreció una precisa réplica a la voz de la soprano.

En agradecimiento a la prolongada ovación que el público asistente regaló a los artistas en el auditorio granadino, éstos dieron dos bises, cerrando con bellas melodías de aire popular una velada encantadora.

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