ANTONIO HERRERA. músico

"Con Morente quedaron muchas cosas en el tintero"

  • Domestic Jazz Collective presenta en el Centro Lorca un encuentro entre la electrónica y el jazz

Antonio Herrera presenta 'Grandmaster Jazz'. Antonio Herrera presenta 'Grandmaster Jazz'.

Antonio Herrera presenta 'Grandmaster Jazz'. / g. h.

Antonio Herrera comenzó a interesarse por la música en general y por la electrónica en particular trabajando en la emisora de radio local de Lucena, el pueblo cordobés donde creció. Convertido en dj, a mediados de los noventa es uno de los más entusiastas precursores del boom de la electrónica en Granada, donde se establece, y como miembro del colectivo Cara B, uno de los principales artífices e impulsores de la sala Nexus23, un club medio clandestino situado en la zona de Neptuno, donde hoy se encuentra un moderno gimnasio, que vino a ser la versión local de las raves británicas. Las noches de la Nexus, y las sesiones de Dj Toner, elevaron el nivel de la música de baile de la ciudad, hasta convertirla en avanzadilla, en pionera de los sonidos más contemporáneos. En 1999 se hace con la residencia de los viernes, ElectrónicoClan, en Planta Baja, protagonizando una de las etapas más recordadas de la sala con invitados como Red Snapper, Fila Brasilia, Dj Vadim, Profesor Ángel Dust o Kid Koala. Paralelamente a su actividad con los platos acomete la primera versión de Domestic, un proyecto de naturaleza electrónica que busca un acercamiento al jazz y a otras músicas. Fruto de esta aventura, publica en 2001 un primer álbum homónimo bajo el sello barcelonés Cosmos, pionero de la electrónica en España.

-Quince años más tarde, el proyecto se ha transformado en uno de los más serios intentos de fusión del jazz con la electrónica que se han abordado en España: Domestic Jazz Collective, donde comparte capitanía con el saxofonista Nardy Castellini. ¿Qué balance hace del trayecto y en qué momento del viaje que imaginó al principio se encuentra?

-Al principio no podía imaginar ningún viaje porque todo va surgiendo sobre la marcha, pero me encuentro en el momento en el que creo que un artista puede disfrutar más de su carrera, que es cuando tiene pleno conocimiento de sus herramientas y cuando a base de aprendizaje se ha podido forjar un lenguaje propio. Lo resumiría como un momento de madurez artística.

-Cuénteme la complicidad que ha encontrado con Castinelli, porque ya como Domestic, probó usted diversas fórmulas, con Isaac Aguilera, solo, con otros formatos… y en cambio parece que la cosa ha cuajado con él.

-Bueno, la verdad es que llevamos diez años con el proyecto y es ahora cuando hemos conseguida sacar el primer disco. Yo siempre he sido un amante del jazz pero conforme he ido evolucionando me he dado cuenta de que sabía menos de jazz de lo que creía. El hecho de trabajar con él, que es toda una referencia en el género, me ha abierto las miras, me ha enseñado mucho y me ha aportado estabilidad para lograr los objetivos. Y musicalmente coincidimos en los gustos.

-Corríjame si me equivoco, pero yo detecto una lenta pero inexorable aproximación desde lo puramente electrónico hacia lo orgánico en la trayectoria de Domestic. ¿Es así?

-Absolutamente. Al principio de Domestic, con el primer disco, era música electrónica con algunas pinceladas de jazz; ahora en cambio es una propuesta mucho más ambiciosa en la que somos muchos músicos empujando en la misma dirección.

-Ya que menciona ese debut, contiene una de las más desconocidas colaboraciones de Enrique Morente.

-Es curioso porque todavía hoy me siguen llamando de algunas tiendas de discos para pedírmelo, y he pensado incluso en hacer una reedición en vinilo, pero entonces, sin los conocimientos de ahora, uno firmaba contratos que no le daban apenas derechos sobre la obra, así que está complicado. Aquello supuso un primer acercamiento entre el flamenco y la electrónica, me encantó poder trabajar con él, pero también se quedaron muchas cosas en el tintero. Y a la hora de la verdad no es fácil encontrar artistas tan versátiles y abiertos como Morente.

-¿Existe todavía una mirada sospechosa por parte de algunos músicos hacia el que hace su música con máquinas y no soplando una lengüeta o pulsando una cuerda?

-Por supuesto, y más que entre los músicos, en la prensa. Una gran parte de la prensa ha sufrido una especie de involución.

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