En los márgenes

Muhammad I Ibn al-Ahmar

  • ¿Cómo construir un reino? De agricultor a Emir

Revuelta mudéjar contra Alfonso X

Revuelta mudéjar contra Alfonso X / G. h

En primer lugar mencionar la actualizada monografía sobre Ibn al-Ahmar (El hijo del rojo o bermejo), Muhammad I fundador del Reino Nazarí de Granada, de la arabista Bárbara Boloix Gallardo: Ibn al-Ahmar. Vida y reinado del primer sultán de Granada (1195-1273), de 2017, editada por la Universidad de Granada y el Patronato de la Alhambra.

La fuente principal para su estudio es Ibn al-Jatib en su obra: Al-Lamha al-badriyya fi l-dawla al-nasriyya, traducida por José M.ª Casciaro Ramírez y Emilio Molina López (2010): Historia de los Reyes de la Alhambra. José Zorrilla, por su parte, realizó la obra: Granada: poema oriental, precedido de la leyenda de Al-Hamar, (1895).

En sus comienzos Ibn al-Ahmar se dedica a la agricultura y era un guerrero de frontera, cegrí de Arjona (Jaén). Bárbara Boloix lo describe como de apariencia ascética y un cierto carácter místico sufí. Elegirá el color almagro para su enseña, "al-raya al-hamra" (la bandera roja). Por sus éxitos bélicos lo llamaban “El victorioso” a lo que él respondía: “wa-la galiba illà Allah”, “Solo Allah (Dios) es el vencedor”, frase que decora cientos de veces los paramentos, yeserías y azulejos de la Alhambra.

Después de la Batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212 y la derrota de los almohades, Fernando III “El Santo” (1199/1201 – 1252) conquistará la red de fortalezas defensivas de Jaén.

Al-Ahmar se sublevará contra Ibn Hud de Murcia, siendo proclamado Emir en Arjona en 1232, en donde el apoyo militar de su familia materna y la de su mujer –de los Banu Asqilula- será fundamental.

Al-Ahmar no había heredado el poder, lo había conseguido gracias a las armas. Desde Arjona se apodera de Jaén en 1233 . En ese mismo año se suma a la causa el castillo de Jérez del Marquesado y con él la comarca de Guadix, Málaga, Almería y la zona este de Cádiz, formarán parte del reino. Córdoba, Carmona y Sevilla le brindan su apoyo por poco tiempo (Córdoba es conquistada por Fernando III en 1235 y Sevilla en 1248).

Sultán de Granada en 1238, en donde sitúa la capital, fundador del reino nazarí de Granada que perdurará hasta 1492. La Alcazaba de la colina de la Sabika será elegida como el lugar para construir la ciudad palatina, que le dará su seña de identidad a Granada: la Alhambra, edificada por los distintos sultanes de la dinastía que él inicia.

La Torre del homenaje, Bury al-’Azim de la Alcazaba de la Alhambra, de 26 metros, tiene siete pisos, desde el punto de vista estratégico era la más importante de la Alcazaba. En su terraza superior se encuentra el sitio más elevado de la fortaleza. Era la atalaya desde donde se podía vigilar el territorio circundante y detectar posibles ataques. Seguramente reedificada por Muḥammad I sobre una estructura del siglo IX, dispone de una vivienda con patio en la planta superior, que quizás se utilizó como residencia real de Ibn al-Ahmar, según la leyenda, aunque primero se ubicó en el palacio del Albayzín.

En 1246 se hace vasallo de Fernando III en una hábil maniobra política, como la define Miguel Ángel Ladero Quesada, por el Tratado de Jaén. Alfonso X El Sabio mantendrá el acuerdo y el pago de las parias de doscientos cincuenta mil maravedíes.

Esta situación de vasallaje y las cargas económicas que comportaba, junto a una menor extensión territorial obligará al reino nazarí de Granada a realizar profundas transformaciones económicas. El tejido productivo de al-Andalus se basaba fundamentalmente en la agricultura de regadío y la ganadería, gracias al sistema de acequias, pozos, aljibes y albercas que el estado construía y ponía en funcionamiento, suministrando agua a los cultivos y pastos para el ganado. Este sistema de acequias lo está estudiando y recuperando el grupo de investigación MEMOLab de la Universidad de Granada, dirigido por José María Martín Civantos. Esa diversificación de la economía se va a basar en la elaboración de productos de lujo, el comercio de seda, el cultivo del azafrán (que podía ser más caro que el oro) y de las especias, los frutos secos, la cerámica vidriada con reflejos metálicos, etc., junto al comercio entre los países islámicos y la Europa cristiana en el que el reino nazarí era intermediario.

Se le atribuye la construcción de la Acequia Real o del Sultán para suministrar agua a la Alhambra, pasando por el acueducto junto a la Torre del Agua a fin de llegar a todos los puntos de la futura ciudad palatina y la Alcazaba. Desde una altitud de 838 metros y a una distancia de 6.100 metros, toma el agua del río Darro en su margen izquierdo.

Según investigó mi maestro, Cristobal Torres Delgado, Ibn al-Ahmar realizo una profunda transformación del ejército. En 1232 las tropas de Muhammad I fueron reclutadas entre su familia y clientela paterna de los banu Nars y los de su mejer, los Asquilula, engrosando sus filas los nobles que se oponían a Ibn Hud, entre los que destacaban los banu al-Mawl. Desde el tratado con Castilla en 1246 al-Ahmar reorganizó su ejército. Se dotará de alcaide o capitán de la guardia real, de walí, o capitán general del ejercito, así como de capitán de caballería. Tenía militares pagados permanentemente y otros mercenarios que se reclutaban para expediciones determinadas. Desde 1260 y en sucesivas estapas el ejército se nutrió de milicias africanas, de los bereberes (amazigh) zanatas y también con contingentes cristianos.

La cultura y la ciencia se concentraban fundamentalmente en torno a las mezquitas, destacando la mezquita aljama de Granada. Construida por el reino de taifas granadino amazigh (beréber) de los Banu Ziri en el siglo XI. Estaba ubicada aproximádamente en el solar que después ocupó la iglesia del Sagrario. Sobre todo se enseñaban ciencias religiosas y jurídicas, recitación del Corán, lengua árabe y poesía. Se obtenía el certificado de sus maestros, denominado iyaza o licencia docente.

También se enseñaban temas científicos, matemáticas, medicina, alquimia, farmacopea, astronomía y ciencias de la navegación.

Sus alianzas con los Meriníes de Fez, el comercio de oriente con el sur de Europa y su apoyo a la cultura lo convirtieron en un monarca de leyenda.

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