Crítica

Nesterowicz hace grande a la OCG

NESTEROWICZ HACE GRANDE A LA OCG NESTEROWICZ HACE GRANDE A LA OCG

NESTEROWICZ HACE GRANDE A LA OCG / G. Roldán (Granada)

La Orquesta Ciudad de Granada inicia el año con un homenaje a Jean Sibelius, de quien se programó su Concierto para violín. Para la ocasión contó con una batuta excepcional tanto por la claridad de su gesto como por su visión fresca y precisa del repertorio: el director polaco Michal Nesterowicz. En el

programa, junto a Sibelius, un estreno en Granada de Wojciech Kilar, y la inmortal Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak.

Orawa, poema sinfónico para orquesta de cuerdas fue la pieza del compositor austriaco Wojciech Kilar que abrió el programa. Basada en los paisajes de los Montes Tatra entre Polonia y Eslovaquia, esta pequeña pieza para cuerdas forma parte de un tríptico dedicado al río que surca estos montes. La partitura se organiza en constantes progresiones motívicas de un ritmo muy marcado, que evolucionan tanto en densidad sonora como en desarrollo melódico en un discurso continuo y muy expresivo que recuerdan a las danzas tradicionales de la zona. Las cuerdas de la OCG, y de forma destacada los solistas de cada sección, fueron los encargados de dar vida a esta partitura emblemática del autor, bajo la precisa dirección de Nesterowicz.

Continuando con el programa se escuchó el vivo y rítmico Concierto para violín y orquesta en re menor de Jean Sibelius, una obra de gran lirismo y virtuosismo que se ha convertido en una de las joyas del repertorio. Y es que este concierto es un claro ejemplo de cómo el compositor finlandés volcaba en sus obras aquellos motivos de inspiración que le resultaban más atrayentes de su entorno cultural, lo que hace su música un testimonio de compromiso con la identidad de su patria.

Para su interpretación se contó con la joven violinista surcoreana Soyoung Yoon, quien acometió con seguridad y presencia la parte solista. La violinista acometió con decisión y exactitud la compleja partitura desde el Allegro inicial, en el que solista y orquesta entablaron una perfecta dialéctica, siempre supervisada por la diestra batuta de Michal Nesterowicz; en el Adagio di molto, sin embargo, se abandonó al lirismo de este movimiento central para construir un discurso evocador, en el que las polirritmias y el juego de acentos le sirvieron para crear un canto natural y delicado de gran belleza. Finalmente, la agilidad y virtuosismo se hicieron igualmente evidentes en el brillante Allegro final, un movimiento complejo y muy ágil que requiere de orquesta y solista una perfecta sincronización. En agradecimiento a la prolongada ovación de la violinista, Soyoung Yoon ofreció fuera de programa una propina contemporánea.

Soyoung Yoon ofreció fuera de programa una propina contemporánea.

La segunda parte se dedicó por entero a la Sinfonía núm. 9 en mi menor op. 95 “Del nuevo mundo” del compositor checo Antonin Dvorak. Esta sinfonía está escrita para una orquesta más grande de lo habitual, con una rica sección de vientos tanto en las maderas como en los metales, lo cual imprime a la obra una variedad tímbrica y brillantez que la han hecho una de las piezas más destacadas del autor. Desde el ataque inicial de los arcos, muy del gusto romántico, la interpretación de cada uno de los movimientos de esta sinfonía estuvo marcada por una dinámica oportuna y un perfecto balance en la evolución de los temas principales y los motivos secundarios. Michal Nesterowicz demostró tener una visión muy clara de la obra, ofreciendo una interpretación fresca en la que se potenciaron sobremanera los motivos melódicos con una articulación precisa y dinámica.

Cabe destacar el gran papel que hizo la sección de vientos, a la que se le encomiendan diversos motivos solitas en el complejo entramado de la partitura; y es que hemos de admitir que los vientos de nuestra OCG son de una calidad y versatilidad que no dejan indiferentes a ningún director. De este modo, director y orquesta cerraron brillantemente una velada cargada de sutiles aromas de inspiración nacionalista recibiendo un aplauso prolongado y unánime del público asistente.

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