Teatro

Patricia Guerrero inicia en Granada su ‘Distopía’ junto a Isabel la Católica

Patricia Guerrero ayer durante el espectáculo.

Patricia Guerrero ayer durante el espectáculo. / José Velasco / Photographerssports

A principios del siglo XVI, Tomás Moro publicó Utopía, donde describía la isla homónima concebida como una república ideal, donde reina la justicia, la vida está organizada y todo el mundo es feliz. Contra esa idea parece enfrentarse Distopía, el último espectáculo de la granadina Patricia Guerrero (1990) que estos días se encuentra representando en el Teatro Isabel la Católica de su Granada natal.

Precisamente, la isla de Moro da nombre a la primera de las cuatro partes que conforman este espectáculo. En las otras se muestra el dominio físico de los hombres, a los que ella pretende emular (La fuerza), la necesidad de amar de toda mujer (El amor) y, ante la imposibilidad de escapar, La Locura final. Una siempre arriesgada locura, dada la cantidad de locas que hemos visto en los escenarios desde Shakespeare, y sobre todo, desde la Lucia de Lamermoor y su blanco camisón.

El espectáculo arranca con el recuerdo de una fiesta, donde el ritmo del metrónomo sirve como leitmotiv que marca el tiempo vivido en el que la mujer sufre el “dominio físico de los hombres a los que intenta amar y emular” y la imposibilidad de escapar de la sociedad.

La lectura feminista de Distopía es clara. En esta obra, propone Patricia Guerrero una lucha contra la opresión femenina en un mundo en el que las contradicciones son una constante. La mujer no puede ser ella misma, en una sociedad dominada por los hombres pero en la que no parece ocurrir nada.

En este contexto se mueve la bailaora, gracias a un discurso contemporáneo, con claros tintes feministas, y en el que la iluminación juega un papel importante.

Presente en el escenario durante casi todo el espectáculo, Guerrero –Premio Nacional de la Danza–, se entrega como la mejor arcilla a la propuesta teatral de Caballero, mucho más luminosa, más minimalista si cabe –solo un rectángulo blanco en el suelo y otro de fondo, con los músicos en una esquina– que la anterior.

Con dirección artística y coreografía de la propia Guerrero, Distopia cuenta también con la dirección escénica y dramaturgia de Juan Dolores Caballero, mientras que el responsable de la dirección, composición y adaptación musical ha sido obra de Dani de Morón y la iluminación ha corrido a cargo de Manuel Madueño.

Con este espectáculo, que esta noche ofrecerá su segundo y último pase, Guerrero vuelve a Granada tras su última actuación en el Teatro Alhambra el pasado mes de mayo donde inauguró el ciclo Andalucía flamenco con su aclamado espectáculo Catedral, que la encumbró como artista, al obtener, entre otros galardones, el Giraldillo al Mejor Espectáculo de la XIX Bienal de Sevilla, y recibir dos nominaciones en los Premios Max 2017, entre ellas a la Mejor Interprete Femenina de Danza.

A estos galardones se suman las nominaciones que Distopía , estrenada en la Bienal de Flamenco de Sevilla en 2018, recibió en su estreno: tres nominaciones a los Premios Max de las Artes Escénicas 2019: Mejor Espectáculo de Danza, Mejor Coreografía y Mejor Intérprete Femenina de Danza.

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