arte | denuncia social

Performance en serie en Ciudad Juárez

  • El artista granadino Omar Jerez se desplaza a la ciudad fronteriza para denunciar la desaparición diaria de siete mujeres en México

Omar Jerez (Granada, 1980) tiene vocación de reportero de guerra; pero también de guerrillero, de exhibicionista, de equilibrista en la delgada línea que divide el arte de la provocación, de agitador. Una de sus máximas es no dejar indiferente a nadie, ni con sus creaciones ni con los guantes rojos o chalecos a cuadros de lord inglés que combina con unas zapatillas deportivas. El artista granadino, de padre palestino y madre judía, acaba de regresar de su última incursión en territorio hostil, concretamente en Juárez, donde ha realizado su última performance en la ciudad que está considerada como la más peligrosa del mundo para una mujer. Ciudad Juárez está invadida de carteles dejóvenes desaparecidas que adquieren con el tiempo un elemento decorativo que trasforma el paisaje en rostros, con la misma indiferencia que podría ser el nombre de una calle. Así que Jerez y su colaboradora Julia Martínez inundaron el centro de la ciudad fronteriza con dos carteles ficticios, uno con el rostro de una mujer de rasgos mexicanos y otro con una joven de pelo rubio y aspecto caucásico. Jerez especificó en los carteles fecha de desaparición, color de pelo, un número de contacto y una recompensa económica en caso de dar una pista fiable. La intención era ver la reacción de la gente ante el anzuelo tendido con Jerez. Y el artista granadino comprobó que nadie se interesó por Jasmin Rodríguez, la nativa, mientras que recibió numerosas llamadas por la rubia ficticia Norma Hernández, en muchos casos ofreciendo pistas falsas o incluso con llamadas en las que el interlocutor afirmaba que justo en ese momento estaba violándola. Junto a estas dos mujeres irreales aparecía un cartel con la niña Esmeralda Rincón Castillo, desaparecida el 19 de mayo de 2009 y a la que su padre sigue buscando desde entonces. "Entrar en Juárez e investigar sobre el asesinato masivo de mujeres es literalmente una sentencia de muerte hacía tu persona", explica Jerez, que subraya que las autopsias de los cuerpos hallados determinan en la mayoría de las ocasiones homicidio doloso. "Desde 1970 han desaparecido más de 30.000 mujeres, son violadas por hombres en múltiples ocasiones, han sufrido mutilación del seno extirpado a mordidas, son estranguladas... y si esto no fuera suficiente, mientras la víctima aterrorizada sufre un infarto, los feminicidas llevan con ellos a un médico para que la reanime y seguir violándola hasta que le da un segundo infarto y definitivamente fallece", continúa.

En cada nuevo proyecto, Omar Jerez da un paso más, tanto en el nivel de compromiso como en el riesgo personal que asume. Así que en cada nueva performance, igual que un trapecista, incluye una pirueta más sobre el vacío antes de volver a la seguridad del balancín. El granadino se atrevió a aparecer por la zona de las herriko tabernas de San Sebastián como si acabase de sufrir un atentado de ETA, hizo footing por las calles de Barcelona con una bandera de España a la espalda, se convirtió en Ortega Lara por unas horas para encerrarse en un zulo, fue capaz de orinar sobre una esvástica y encerrarse después en una habitación con ocho nazis, se caracterizó de repartidor de prensa en la Piazza Garibali, en el corazón de Nápoles, para distribuir 2.500 ejemplares de un periódico ficticio editado por él mismo, Il Corrierre della Camorra... Cada vez sube más el nivel de compromiso y el de riesgo hasta plantarse en una ciudad como Ciudad Juárez, donde la vida humana es calderilla. "Especulamos que existe un tinte racista en los feminicidios ya que desaparecen mujeres de escasos recursos, trabajadoras de las maquiladoras, con rasgos similares y un patrón repetido en el procedimiento", afirma el creador, que denuncia que esta situación sería impensable en EEUU o en Europa. Y pone como ejemplo el caso de Madeleine, la niña británica desaparecida en Portugal, que sigue en el disparadero mediático y generó una cadena para encontrarla sin precedentes en la historia de los desaparecidos. Niña rubia, ojos claros, padres anglosajones, clase alta, y fuera de toda sospecha, ya que es imposible que una familia con estas premisas pueda estar implicada en la propia desaparición de su hija. "El dolor de los padres de Madeleine es compatible con el dolor occidental, el dolor de Juárez es en diferido". sentencia Jerez, que denuncia que todos los días desaparecen siete mujeres en México y no existe una alarma generalizada.

El mismo día realizaron otra performance, convocando a las mujeres de Juárez para que leyeran un texto ficticio, pero basado en testimonios reales: "Mi nombre es Marisela Fuentes, el 16 de enero seré secuestrada , me llevarán a una casa para ser violada, torturada y mutilada por 12 hombres. Mi familia denunciará mi desaparición 24 horas después, pero les dirán que tienen que esperar 72 horas, y les dirán que lo más seguro es que me fui con mi novio o que estoy de fiesta con mis amigos. Pero la fiesta consistirá en que me torturarán hasta la muerte. Cuatro años después le entregarán a mi familia un hueso diciendo que se trata de mi, ¿cómo es posible que de 204 huesos que tiene el ser humano solo entreguen uno?".

El mismo día de la performance desapareció una chica en Ciudad Juárez y dos días después apareció asesinada, casi calcado al texto ficticio que leyeron las mujeres en el centro de Juárez. Las dos performances adelantaron una atroz realidad.

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