Concierto

James Rhodes regresa a Granada el próximo 9 de mayo

  • El pianista y escritor recordará a Beethoven en el Manuel de Falla por el 250 aniversario del nacimiento del compositor alemán

James Rhodes recordará lo mejor de Beethoven en el Auditorio Manuel de Falla de Granada James Rhodes recordará lo mejor de Beethoven en el Auditorio Manuel de Falla de Granada

James Rhodes recordará lo mejor de Beethoven en el Auditorio Manuel de Falla de Granada

Los muchos seguidores de James Rhodes podrán volver a encontrarse con él en Granada. La cita será el próximo sábado 9 de mayo en el Auditorio Manuel de Falla con motivo del 250 aniversario del nacimiento de Beethoven. El músico británico convierte cada uno de sus conciertos en una auténtica experiencia inclusiva y eso permitirá al público acercarse desde una nueva perspectiva al compositor alemán.

En el programa que celebrará el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven, interpretará Sonata No 16 in D major Op. 28, ‘Pastoral’; Sonata No 27 in E minor Op. 90; Sonata No 21 in C, Op. 53 ‘Waldstein’.

El pianista y escritor afincado en España comparte en sus conciertos su amor y pasión por la música y consigue que los asistente se conecten con él y con los grandes compositores que presenta e interpreta. Rhodes es, además, un estupendo y singular comunicador que con una mezcla única de ingenio y sentido del humor comparte conocimientos fascinantes y logra que los temas serios, como la música clásica, se conviertan en accesibles para todos.

De esta forma, el artista británico ha acuñado un tipo de recital propio y personal, donde, además de tocar, contextualiza las obras que interpreta y cuenta sobre el escenario la historia y apuntes biográficos de los compositores. Es consciente de que esta marca personal 'James Rhodes' puede levantar ampollas, pero le resulta indiferente. “Por supuesto que he recibido muchas críticas de puristas de la música clásica, pero no me importan en absoluto”.

Con estos singulares conciertos James Rhodes se ha convertido en uno de los principales divulgadores de la música clásica en el mundo, gracias a sus giras y actuaciones en todo tipo de festivales y salas, así como en varios documentales sobre su figura filmados con la complicidad de cadenas de televisión británicas y españolas.

“En mis conciertos hablo de las piezas que interpreto, cuento el motivo por el que las he elegido, qué importancia tienen para mí y en qué contexto se compusieron”. Así explica James Rhodes cómo son sus recitales en el prólogo de su libro Instrumental. Memorias de música, medicina y locura, con el que ha obtenido un enorme éxito hasta el punto de llegar a las 13 ediciones.

Con el afán de sacudir el polvo que parece que a veces rodea a este género musical, Rhodes ofrece una mirada renovada y un formato de concierto totalmente revolucionario. Carismático y talentoso, el pianista cree absolutamente en el poder de la música clásica: “Me gustaría en este concierto invitar al espectador a escapar del mundo cada vez más loco en el que vivimos y recargarnos un poco las pilas”.

Con una infancia difícil por haber sufrido episodios de abusos sexuales reiterados, se ha convertido en activista contra esta lacra. Después de numerosos problemas personales ocasionados por estos duros episodios -de los que ha hablado públicamente en su libro y entrevistas para prensa, radio y televisión- Rhodes hoy es un famoso pianista que ha superado sus episodios más dolorosos. Lleva 20 ya sin beber y que ha tocado en los mejores auditorios. Además, mediáticamente se ha convertido en un personaje heterodoxo con pinta de moderno, un gafapasta con los brazos tatuados, que en uno de ellos se lee el nombre de Rachmaninoff en cirílico cubriendo antiguos cortes en la piel de cuando el artista se autolesionaba con cuchillas.

A pesar de que el libro narrando esos duros episodios y sus secuelas tardó más de un año en vez la luz envuelto en problemas judiciales, asegura que nunca se ha arrepentido de hacer público su caso porque la respuesta de los lectores fue “aleccionadora”: “A veces me siento como si me hubiesen descubierto, pero no es una excusa para mantener el silencio acerca de temas que se deben discutir más abiertamente”.

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