'Homenaje a Serge Gainsbourg' | Crítica La gran fotografía

  • La Galería Toro dedica una gran exposición al cantante y compositor francés Serge Gainsbourg, retratado en estado puro y sin poses desvirtuantes por el mítico Tony Frank

Uno de los collage de fotografía centrales de la muestra 'Homenaje a Serge Gainsbourg'. Uno de los collage de fotografía centrales de la muestra 'Homenaje a Serge Gainsbourg'.

Uno de los collage de fotografía centrales de la muestra 'Homenaje a Serge Gainsbourg'. / Tony Frank

La Galería Toro es de la más veteranas de la ciudad. Pasa desapercibida por los propios oscuros planteamientos del arte pero siempre ha permanecido callada, trabajando por lo artístico y contribuyendo, con entusiasmo, al dinamismo cultural de la ciudad. Tiene, por eso, mucho valor lo que se lleva a cabo en los espacios de la céntrica calle San Miguel Alta, esquina a calle Gracia. Pues lo que el aficionado encuentra en sus espacio no solo se decanta hacia los amplios estamentos de las artes plásticas sino que, sin solución de continuidad, se ofrecen conciertos de música clásica, actividad esta que se encuentra entre los objetivos principales del espacio.

En estos días se tiene la oportunidad de contemplar la obra de unos de los fotógrafos más carismáticos del siglo XX; sobre todo por sus trabajos en torno a la música y sus famosos intérpretes y al cine y a sus estrellas mediáticas. Los aficionados a lo artístico tienen presente que, en la anterior centuria, se produjo el total lanzamiento de la fotografía, consiguiéndose que tal modo de expresión y sus grandes realizadores adquiriesen un total estatus artístico y se considerara a la misma como un ente artístico más y sin reservas.

Los nombre de estos grandes artistas está en el imaginario de todos hoy. Henry Cartier-Bresson, Robert Capa, Richard Avedon, Alfred Eisenstaedt, Yousuf Karsh, Robert Frank, Lewis Hine, Robert Doisneau, William Eggleston, Sebastiao Salgado y nuestra española Cristina García Rodero, entre muchísimos, están en el mismo segmento creativo que los grandes de las artes plásticas. En la Galería Toro hemos tenido la gran oportunidad de contemplar la obra de Tony Frank, el fotógrafo francés que ha sido a lo largo de toda su vida uno de los grandes fotógrafos que se ha dedicado a captar la realidad de las estrellas de la música y del cine.

Objetivo privilegiado

Por su objetivo han pasado nombre tan conocidos como Mick Jagger, Tom Jones, James Brown, Jane Birkin y Madonna, de quien realizó un amplísimo reportaje con una gran repercusión; o la que ocupa los espacios granadinos, el músico, cantante, actor y director de cine, el parisino Serge Gainsbourg. Frank es un fotógrafo cuya obra oscila entre los grandes planteamientos del blanco y negro, aquellos que desentrañan aspectos de los modelos más expectantes que los que capta la propia mirada, y los más espectaculares del color, con descripciones menos intimistas pero con mayores desarrollos ilustrativos.

La muestra nos introduce en el universo inquietante de otro de los grandes del cine, Serge Gainsbourg, quien fue su amigo y que lo retrató en múltiples ocasiones, creando alrededor de él un universo de emociones que trasciende más allá de su figura y de su vida. El parisino era un músico y cineasta que, además de sus propias actividades artísticas, fue conocido por su controvertido matrimonio con la actriz Jane Birkin y, sobre todo, por aquella canción, que interpretaron a dúo, y que fue una auténtica bomba para la época, todavía, pacata y sin horizontes abiertos. Fue la conocidísima Je t'aime... moi non plus que fue censurada por el Vaticano en 1969.

En la exposición nos encontramos una fotografía abierta donde el personaje principal aparece lleno de intensidad, como fue su propia vida. En su fotografía nos topamos con un Gainsbourg en estado puro, sin afectación alguna ni poses desvirtuantes. La pureza de la composición, la ilustración de lo real sin reveses, el manejo de la escena, la fuerza inquietante captada sin efectismos y la contundencia del blanco y negro nos sitúan ante un fotógrafo fotógrafo que no ofrece la menor duda.

Junto a las determinantes obras en blanco y negro, la exposición nos conduce, asimismo, por una conjunto de obras en color, en las que Jane Birkin aparece exultante, en una galería de poses, -íntima, sensual, descarada, entrañable, recatada, exuberante-, que dejan bien a las claras la potencia creativa del artista.

Justa y necesaria esta exposición que nos sitúa ante los preclaros parámetros de un artista importante de la fotografía y que, además, permite el contacto con uno de los grandes del cine y de la música. Acierto, por tanto, de la Galería Toro, con la colaboración de la Alianza Francesa de Granada, de plantear una muestra de muy buena fotografía, esa que desentraña, de manera exacta, una realidad sin imposturas.

Los amantes del arte urbano podrán contemplar una intervención realizada por Ramón Pérez Sendra que interpreta los famosos grafitis que Serge Gainsbourg tenía en su casa parisina. En definitiva, muchas buenas situaciones en una galería que está viva y que lo sigue demostrando.

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