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La kora de Toumani Diabaté llena de sonidos exóticos el Festival de Jazz

  • El músico malí actúa con su cuarteto en el Teatro CajaGranada

La gran mayoría de los españoles conocimos al maestro de Malí Toumani Diabaté a partir de su colaboración con Ketama para el disco Shongai, un feliz encuentro entre culturas distintas en el que participó también el gran contrabajista Danny Thompson (en el segundo volumen sería ya Javier Colina). Este disco trajo a Diabaté por primera vez a Granada para presentarlo en las Capitulaciones de Santa Fe, en Música de los Mundos, festival de música étnica y folklore que fue pionero en España.

Diabaté regresa esta noche a Granada para participar en el Festival Internacional de Jazz junto a los músicos que integran su cuarteto: Fanta Mady Kouyate (guitarra), Fode Kouyate (batería y percusión) y Mohamed Koita (bajo).

Diabaté pertenece a una larga estirpe de tocadores de kora, instrumento de tradición mandinga cercano al arpa y con cuerpo de calabaza (junto con el balafon, seña de identidad del sonido centroafricano), que permite al que lo usa ser solista y acompañante al mismo tiempo. Un instrumento que aprendió a tocar con su padre (como él también ha enseñado a su hijo) y que ha fascinado a numerosos músicos de otras latitudes musicales; no solo a los hermanos Carmona, que repitieron experiencia años después, sino a músicos e investigadores como Taj Mahal, Jackson Browne, Roswell Rudd, Björk, Bonnie Arit o Ali Farka Touré , con el que Diabaté consiguió su último Grammy.

Diabaté empezó su aprendizaje con la kora a la edad de cinco años, cuando perdió la movilidad de una pierna por una enfermedad. Actuó por primera vez en público ocho años más tarde, con el Conjunto Koulikoro en la Bienal de Malí, donde ganó el primer premio en la categoría de Mejor Orquesta Tradicional. Con ellos recorrió Gabón y en 1983 llegó a Francia acompañando a la gran cantante Jeli Kandia Kouyaté, donde comenzó su definitivo despegue internacional con el proyecto Shangai.

Tras aquellas grabaciones y entre otros discos tan renombrados como los realizados con la Symmetric Orchestra), hay que reseñar su participación en el que debiera haber sido el original Buenavista Social Club, encuentro afrocubano frustrado en su momento por razones burocráticas, y que por fin se ha hecho realidad este año de la mano del productor Nick Gold de World Circuit, bajo el nombre de Afrocubism.

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