Artes plásticas

Jesús Zurita, un animalario que invita a la reflexión

  • El artista expone estos días en la galería Herrero de Tejada una muestra de sus últimas obras pictóricas

Un animalario que invita a la reflexión

Un animalario que invita a la reflexión / R. G. (Granada)

A estas alturas, a Jesús Zurita se le puede considerar como todo un clásico en el discurrir artístico español. Lo es porque su trabajo es tremendamente importante, porque dispone de un lenguaje personal e intransferible, porque hace pintura pintura, porque su obra – como les pasa a tantos otros – no es producto de una acertada, aunque puntual, experimentación exitosa, porque tiene un concepto muy bien estructurado y mejor llevado a cabo, porque tiene una lúcida idea del arte, porque su pintura está sustentada en un complejo conceptual poderoso, culto, sin estridencias y portador de muchos felices registros. Su trabajo, en definitiva, es clásico porque goza de aquello que tan bien definió el gran torero cordobés Rafael El Guerra: “¿Que qué es clásico?; clásico es todo aquello que no se puede hacer mejor”. Sentencia taurina y sentencia total. La pintura de Jesús Zurita es clásica en toda la gran acepción de la palabra. Clásica por hechura, clásica por superior técnica, clásica por idea, clásica por sentido, clásica; en definitiva, porque es difícil tener un resultado mejor.

Trayectoria

Jesús Zurita es de los grandes artistas granadinos; aunque él nació en Ceuta, es de Granada por todo lo que se puede tener de artista granadino: estudió en la Facultad de Bellas Artes en aquellas primeras promociones donde se gestó la gran generación de artistas que han dado, probablemente, el mayor lustre a la pintura granadina de todos los tiempos; compartió con aquellos grandes la realidad artística del momento, adoptando unos modos personales y únicos; perteneció a aquel centro aglutinador que Emilio Almagro tenía en la recordada Galería Sandunga y, desde donde se dieron los pasos adecuados para conquistar los espacios expositivos más prestigiosos de España. Jesús Zurita expuso individualmente en el Centro José Guerrero y en el Palacio de los Condes de Gabia de Granada, en el CAAC de Sevilla, en el Museo ABC de Madrid, en el CAAM de Las Palmas de Gran Canarias. En galerías importantes de España: la granadina Sandunga, Alfredo Viñas de Málaga, Ángeles Baños de Badajoz, Espacio Líquido de Gijón, Fúcares de Madrid y Almagro, entre otras; así como las extranjeras, De Glorie (Holanda), Gabriel Elizondo (Monterrey, México) o Ge de Nueva York. Su obra está presente en importantes colecciones –Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Diputación de Granada, Colección Focus-Abengoa, Fundación Cajasol, Diputación de Málaga, Caja Madrid, Colección Testimoni de La Caixa, Instituto Andaluz de la Juventud de la Junta de Andalucía, Colección Sur de la Confederación de Empresarios de la Provincia de Cádiz, entre otras.

Es, además y sobre todo, un artista respetado por artistas y aficionados; un pintor absolutamente convincente y un artista necesario en el panorama de la plástica por su clarividencia, su concepto, su potencial creativo y sus maneras totalmente distintas a las que se dan en ese discurrir tan plano, lineal e igualatorio en el que se encuentra la pintura actual.

Una de las salas de la galería madrileña Una de las salas de la galería madrileña

Una de las salas de la galería madrileña

Galería

Para comenzar la temporada, la madrileña galería Herrero de Tejada presenta la obra de un Jesús Zurita en plena absoluta joven madurez; un artista que nos deja una pintura diferente, con un sello personal donde se adivinan variados planos y diversos registros en un escenario que recuerda un paisaje idílico, de exuberante manifestación cromática y que, para esta ocasión, se llena de imágenes donde una especial zoología mitológica se hace presente. En esos bellísimos estamentos paisajísticos que tanto han abundado en la obra de Jesús Zurita, con un dominio escénico y cromático que nos adentra en espacios llenos de inquietud, se nos aparece una realidad zoológica de imposibles posibles que argumenta ese desarrollo mediato donde se hacen patentes los espacios representativos de la pintura de este artista. Con un dominio absoluto del escenario pictórico, con un clarividente manejo de la técnica y sobre todo con unos entusiastas desenlaces cromáticos, el artista recrea un universo enigmático por donde se manifiesta un animalario pseudo mitológico –o, quizás rotundamente mitológico- que deja en suspenso el normal desarrollo de lo simplemente real para trasladarnos a un mundo mediato lleno de expectación e inquietud.

Aquellos paisajes llenos de enigmas que veíamos en otras comparecencias ceutíes, con una vegetación que se expandía imponente e inquietante por los espacios de las salas, se ha convertido en una fauna que transporta a un jurásico de hoy con las semillas del pasado. Es una pintura para reflexionar de donde venimos y cuáles han sido las formulaciones de una existencia volátil pero que deja entrever realidades infinitamente más cercanas.

Las últimas piezas de Zurita muestran la evolución de su pintura. Las últimas piezas de Zurita muestran la evolución de su pintura.

Las últimas piezas de Zurita muestran la evolución de su pintura. / R. G. (Granada)

En las obras de Jesús Zurita te atrapa el concepto, te induce a una reflexión; sin embargo, tras cada estamento pictórico, el espectador se siente, así mismo, inducido a las fórmulas determinantes de una técnica pictórica donde se adivinan los argumentos y parámetros de un gran pintor. Y es que, en la pintura de Jesús Zurita, no hay espacios para la duda: Es la pintura grande, clásica por eterna, concebida con un aplastante poder plástico que posibilita cualquier estamento conceptual. Desde las máximas y poderosas bases sustentantes de una pintura sin resquicios se llega a formalizar una idea bien establecida y dispuesta para que propague su última intención conceptual.

Como hace unas décadas cuando era un joven que iniciaba el camino en la granadina galería de la calle Arteaga, la pintura de Jesús Zurita se nos aparece esplendorosa, sabia, diferente y llena de la más absoluta energía. Buen comienzo, por tanto, de la temporada artística en la galería Herrero de Tejada. El nombre de Jesús Zurita es fórmula segura de que en la calle Hermosilla se está al tanto de lo mejor que ocurre en la pintura española.

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