Antonio Almendros: “Manjón dedico su vida, su hacienda y sus recursos a educar a los más desfavorecidos de la sociedad"
El próximo jueves 19 de febrero se presenta en el Teatro Isabel la Católica un espectáculo sobre la vida del fundador de la Escuelas Ave María
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El próximo jueves 19 de febrero se presenta en el Teatro Isabel la Católica un espectáculo sobre la vida de Don Andrés Manjón, el Padre Manjón. Será una oportunidad única de comprobar cómo fue su labor en Granada y su devenir en esta ciudad que transformó en el sentido pedagógico y puso al frente de metodologías que hoy día siguen sirviendo para más de 4000 alumnos de las Escuelas Ave María que él fundó.
El espectáculo aúna escenas teatrales y música coetánea al Venerable Manjón, haciendo del mismo un espectáculo inmersivo en el que música y voz se suman a varias escenas icónicas de Manjón en Granada. Es un espectáculo que se estrenó en la Abadía del Sacromonte el pasado noviembre y que se repite ante tantas peticiones de personas que no pudieron acceder al mismo por el lleno que presentó la Capilla de la Abadía. Además, el de ahora está destinado al Fondo Solidario Ave María. Conversamos con Antonio Almendros, presidente del fondo solidario y testimonio esencial del legado de Don Andrés en nuestra ciudad.
Pregunta.-Se cumplen 5 años de la declaración de venerable, del Padre Majón. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Respuesta.-El título de Venerable en la Iglesia Católica es un reconocimiento otorgado a un Siervo de Dios cuya vida ha demostrado la práctica de virtudes cristianas en un grado heróico. En el proceso de canonización, la Iglesia Católica distingue cuatro etapas (siervo de Dios, venerable, beato y santo). En el proceso de Beatificación del venerable Andrés Manjon y Manjón nos encontramos en la segunda etapa, y efectivamente se cumplen 5 años desde que El Papa Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el Decreto de virtudes heroicas del Siervo de Dios Andrés Manjón, sacerdote y pedagogo fundador de las Escuelas del Ave María pioneras en educación para niños pobres, especialmente gitanos en Granada y con un sistema educativo propio, el "avemariano". En mi opinión es una causa que debe progresar hasta su definitiva beatificación, pues no en vano Manjón dedico su vida, su hacienda y todos los recursos posibles para educar enseñando a los más desfavorecidos de la sociedad, siendo igualmente pionero en la educación de la mujer y de los párvulos.
P.-El espectáculo nos acerca a través de varias escenas a la vida del Padre Manjón en Granada. ¿Cuáles son para usted los momentos más importantes de su trayectoria en Granada?
R.-Don Andrés llega a Granada, procedente de la Universidad de Santiago de Compostela como catedrático de Instituciones de Derecho Canónico a una vacante en la Universidad de Granada, destino que consiguió el 17 de abril de 1880. En mi opinión, uno de los momentos más determinantes en su vida en Granada es la de continuar sus estudios de sacerdote en el Seminario del cabildo de la Abadía del Sacromonte, en donde se ordenaría sacerdote el 16 de junio de 1886. Otro momento importante, sin duda, es la Fundación de las Escuelas del Ave María (1889), cuando a finales de 1888, y se dirigía desde la Abadía del Sacromonte a la Facultad de Derecho para impartir sus clases advirtió al pasar ante una de las cuevas en el Sacromonte, que unos niños recitaban el Ave María con una maestra sin título que les enseñaba. Este hecho le conmovió y le llevó a iniciar su obra pedagógica y social con aquellos niños. Allí mismo, en el valle de Valparaiso, funda la primera escuela del Ave María, La Casa Madre en 1889, con el propósito de acabar con la marginación social del barrio del Sacromonte. Allí comenzó don Andrés Manjón su obra revolucionadora de los métodos pedagógicos. Entre otros muchos hitos, fue nombrado Hijo Predilecto de Granada en 1900, y su legado continuó tras su muerte en 1923.
P.-¿Qué siente usted, respresentando parte esencial del legado de Padre Manjón?
R.-La obra del Padre Manjón esta jerárquicamente regida por una Fundación Patronato Avemariano, constituido principalmente por profesores, puesto que la principal acción de las Escuelas del Ave María es la educación: “Educar enseñando” además de su importante acción social. Las Escuelas del Ave María siguen hoy las directrices marcadas por su fundador, desean contribuir, por medio del clima que crean en sus colegios y del tipo de educación que imparten a sus alumnos, a la formación de una sociedad mas humana y más justa, animada por el espíritu evangélico y a este legado queremos seguir siendo fieles, indudablemente adaptándonos a las nuevas corrientes pedagógica y a los tiempos presentes.
P.-Hablemos del fondo solidario, ¿en qué momento se encuentra?
R.-Desde finales del siglo XIX, el Ave María viene desempeñando en Granada una doble función, educativa y solidaria, en favor de los más necesitados de nuestra ciudad. El fundador de las Escuelas quiso que los más necesitados pudiesen disfrutar de una educación digna y comprendió que para dar alimento al alma era necesario primero alimentar el cuerpo. Por eso, en sus escuelas siempre se procuró que los desfavorecidos recibieran una educación, pero también la ayuda material que se les pudiera proporcionar para superar sus dificultades y poder convertirse así en hombres y mujeres de provecho. En esta línea, en el año 2013 surge el Fondo Solidario Avemariano, formado por profesionales del Ave María que dedican su tiempo y su esfuerzo a la labor de ayudar económicamente, en la medida de nuestras posibilidades, a los más necesitados de dicha comunidad educativa. En definitiva el Fondo Solidario surge en su origen porque Andrés Manjón fundó las Escuelas del Ave María para acoger a niños que no tenían medios para recibir una educación digna. En palabras de Don Andrés: “Sin mesa, sueño y recreo, no hay cerebro. Lo primero es comer, lo segundo dormir, lo tercero jugar y lo cuarto estudiar”.
P.-¿Algo que añadir?
R.-Simplemente resaltar que el legado de Andrés Manjón sigue vivo, más de un siglo después de su muerte, a través de la obra que él mismo fundó: las Escuelas del Ave María. Y como he dicho en otras ocasiones, invito a los granadinos a recordar la figura de Manjón y la labor que hizo por enriquecer la ciudad a través de la educación, abriendo las puertas de la institución a quienes deseen conocerla y descubrir cómo el espíritu de Manjón sigue vivo en sus aulas y en sus alumnos.
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