Artistas de Granada | Joaquín Peña-Toro La pureza de una pintura sin dialécticas

  • El creador posee un lenguaje pictórico personal e intransferible y sigue siendo un ilustre de ese arte que, desde Granada, sienta las bases de la pureza artística contemporánea

El pintor Joaquín Peña-Toro en una imagen de archivo

El pintor Joaquín Peña-Toro en una imagen de archivo / Julio Grosso

A Joaquín Peña-Toro hay que situarlo cronológicamente en el que es, probablemente, el periodo más facundo del arte que se ha hecho en Granada en las últimas décadas. Aquel donde un conjunto de artistas granadinos, salidos de las primeras promociones de la Facultad de Bellas Artes, se asentaron en lo mejor de la práctica artística española, poniendo las bases de un arte que ha convertido la plástica de nuestro país en absoluta referencia en el contexto general de la creación. Estudió además de Bellas Artes, Historia del Arte, lo que afianzó un conocimiento teórico importante que le serviría para el desarrollo de su trabajo artístico, convirtiéndose en un pintor culto que sabe posicionar su producción -también la de los demás- en un estamento muy bien fundamentado para que ejerza una más amplia función.

Como le ha ocurrido a los buenos autores compañeros suyos, ha sido artista de Sandunga, espacio aglutinador de intenciones y que, durante mucho tiempo, centró la actividad expositiva de la ciudad, dando a conocer a toda España la increíble realidad artística granadina. Fue, también, como no podía ser menos, pintor de los que recalaron en el Palacio de los Condes de Gabia en aquellas exposiciones que servían de definitivo aldabonazo para, abrirse camino en una plástica española que, desde allí, ya no tendría vuelta de hoja. Después hemos asistido a muchas buenas comparecencias expositivas suyas y a proyectos de auténtica enjundia creativa, siempre con esa personalidad y ese particularísimo lenguaje que hace construir una iconografía urbana cuyos resultados van más allá de las simples connotaciones ilustrativas del paisaje.

Revés temporal Revés temporal

Revés temporal / Carlos Choin

De especial recuerdo por su trascendencia fue Suite Sinatra, un proyecto expositivo que se pudo ver en Granada y en Málaga y que tenía el hilo argumental de una historia desarrollada en la Málaga de los inicios del boom turístico, cuando el genial cantante americano, Frank Sinatra, estuvo en la Costa del Sol, en concreto en el hotel Pez Espada de Torremolinos, y de cuya estancia dejó controvertidos recuerdos, algunos casi sucesos novelescos que Peña-Toro daba vida artística en forma de simples esquemas dibujísticos, donde se recreaban, de forma muy sucinta, aquella realidad protagonizada por el cantante y actor. Unas pistolas, la caja fuerte donde se guardaban, la entrada al propio Hotel, el mobiliario de la habitación… Ilustres elementos de una realidad que el creador planteaba sin excesos compositivos y marcando mínimamente un desarrollo visual sin excesos ni epidérmicas consideraciones representativas.

Junto a estos casi icónicos desenlaces de una historia planteada sin complejos, Peña-Toro volvía a mostrarnos esa particular iconografía arquitectónica donde el entorno circundante adquiría un protagonismo extremo hasta plantear una realidad mediata, en este caso la vulgaridad máxima de las edificaciones turísticas de cualquier parte del mundo, pero que el autor situaba en la Costa del Sol, con su despersonalidad, su alienante conformación y su decante testimonio en el que un tiempo pretérito dejó huella de sus indelebles formas poco afortunada. Porque su obra siempre ha tenido mucho de prospección ambiental, de búsquedas de realidades que provocan estudios mediatos o inmediatos del urbanismo reinante, de lo edificado, de aquellas construcciones que aparecen en el entorno provocando muchas veces irracionales estancias que tienen muy poco con el bienestar social que se pretende.

'Acúfeno II' de Joaquín Peña-Toro 'Acúfeno II' de Joaquín Peña-Toro

'Acúfeno II' de Joaquín Peña-Toro / G. H.

Peña-Toro que, como hemos dicho, es un artista preparado que sabe de la historia del arte y de sus consecuencias prácticas en un arte contemporáneo con excesivos episodios no siempre dignos, parte de una gramática pictórica muy bien concebida; absolutamente consciente y desarrollada con los máximos criterios que hacen del arte una verdad apasionante y no un juego de intenciones muchas veces de imposible asimilación. Su pintura es correcta de principio a fin; parte de una realidad que entronca con la gran pintura de siempre, esa que no deja huecos a la duda, con premisas técnicas indiscutibles para que, desde ella, se acceda a un ideario estético riguroso, con amplios esquemas significativos donde su particular sistema de intereses por la geografía urbana se siente adecuadamente acondicionada en fondo y forma.

El pintor es miembro importante en el organigrama artístico granadino. Su claridad de ideas, su trascendencia como válido interlocutor en la teoría del arte, su posición en los medios de la mejor pintura granadina de los últimos tiempos, le han valido que el Centro José Guerrero lo incluyera en el programa de artistas granadinos contemporáneos que dialogan con la obra del genial Guerrero. En su exposición Ruido Blanco, en julio de 2019, las obras de Peña-Toro ofrecían una nueva lectura junto a las piezas fundamentales que se conservan en el centro de la Calle Oficios, produciéndose un mano a mano entre dos artistas de conciencias distintas pero con los mismos espíritus creativos para conjugar formas y entidades que plantean los rigurosos postulados de dos grandes artistas que no por distintos, tienen infinitos puntos en común. También, la importancia de Joaquín Peña-Toro, su clarividencia creativa y sus valores, tanto prácticos como teóricos, lo han llevado en los últimos tiempos a formar parte del claustro de profesores de la Facultad de Bellas Artes de Málaga.

Cuadros en Centro Guerrero Cuadros en Centro Guerrero

Cuadros en Centro Guerrero / Carlos Choin

La importante realidad artística que tiene a Granada como centro de operaciones, no podría completarse sin la presencia de Joaquín Peña-Toro; un artista que, con su lenguaje pictórico personal e intransferible, sienta las bases de una pintura distinta donde lo cercano construye episodios donde al relato ilustrativo le sucede un concepto que genera posiciones definidas desde las marcas inequívocas de una pintura de verdad, ajena a las disquisiciones dialécticas que tanto abundan en nuestro arte. Él sigue siendo un ilustre de ese arte que, desde Granada, sienta las bases de la pureza artística contemporánea.

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