Artistas de Granada | Mar Garrido Máxima realidad artística

  • Su obra nos vuelve a conducir por las sendas de un arte superior consecuentemente trasmitido desde la verdad de una fotografía que, en su manos, se hace imperecedera

Mar Garrido, en una imagen de archivo Mar Garrido, en una imagen de archivo

Mar Garrido, en una imagen de archivo

He escrito en innumerables ocasiones sobre los contradictorios y poco afortunados desarrollos y desenlaces de la fotografía en las últimas décadas. De ser ésta una modalidad artística que fue ganando trascendencia a lo largo de los años, llegó un momento en el que todo se sumió en una manifiesta oscuridad por culpa de los intereses espurios de algunos santones del arte que, de buenas a primeras, decidieron, arbitrariamente y con escaso fundamento, elevar a la máxima categoría artística realizaciones fotográficas que no alcanzaban, ni soñándolo, las más mínimas exigencias de lo que se ha de considerar verdad artística.

En poco  tiempo todo fue aceptado como válido y cualquiera, con casi nada, tenido por excelso fotógrafo. Todo esto, no sólo sirvió para que se hiciera mucha -pero no buena- fotografía; también para que muchos que, antes, habían destacado como buenos -e, incluso como muy buenos -artistas de otras modalidades, se subieran gratuitamente al carro de las modas y, de buenas a primeras, se consideraran fotógrafos y fotógrafos artistas. En varios años tuvimos un exceso desmedido de realidad fotográfica que para nada validaba una manifestación artística a la que se le observaba muy poca enjundia creativa.

Afortunadamente parece que, tras una compleja travesía del desierto, las aguas han vuelto a su cauce y, de nuevo, la sensatez se ha hecho ver entre tanta incertidumbre creada. La buena fotografía ha desterrado a los malos modos y a sus pésimos hacedores y el sentido común ha llevado a la fotografía moderna y auténtica a ocupar su espacio lógico en medio de la creación.

Mar Garrido es madrileña de nacimiento y afincada en Granada desde 1993. Es Licenciada en Bellas Artes por la Complutense de Madrid  y Doctora por la Universidad granadina. Realizó estudios de postgrado en School of Visual Art y en Parsons School of Design en la ciudad de New York. Ha trabajado como creativa en TVE; realizando cabeceras y promociones especiales en programas vinculados  con el cine. Ahora, en la Facultad de Bellas Artes de Granada, es profesora de la asignatura Proyectos Audiovisuales. Su historial expositivo es amplio y está lleno de significadas comparecencias en salas españolas y del extranjero.

Nosotros la hemos visto en varios momentos en las muestras organizadas por MECA de Almería y especialmente en aquella impresionante exposición, Las formas del agua en la Casa de los Tiros, donde la fotografía, la videocreación y la instalación conjugaron sus posiciones para ofertar una perfecta sintonía que nos adentraba por los buenos, bellos y esclarecedores caminos de las nuevas tecnologías al servicio de un arte que ella hizo grande y convincente.

En la obra de Mar Garrido se descubre una artista; no alguien que ha llegado a esto a la llamada de las modas y como experiencia efímera de una realidad artística a la que muchos acudían. Ni mucho menos, su obra encierra los argumentos inequívocos de la buena fotografía; esa que es acción experimentada, positivación de una realidad a la que se ha dotado de las circunstancias adecuadas para que establezcan un poder artístico sin resquicios para la duda. Su fotografía parte de un estudio pormenorizado de lo real, una reflexión exhaustiva del entorno, de ese territorio que se nos aparece y al que hay que despojar de muchas interferencias visuales para sacarle su verdadera esencia.

En su obra lo mínimo se hace grande porque busca la sintonía perfecta entre lo que es y lo que parece. Sus obras detienen el tiempo en el espacio para encontrar una atemporalidad que haga eterno el momento captado. Sin embargo en las obras de Mar Garrido todo fluye; se presiente un espacio imaginario donde transcurre una existencia que está pero permanece invisible y a la que hay que, al menos, provocar para que haga prevalecer su vida propia, se positivice en ese escenario intangible entre realidades.                          

La obra de Mar Garrido nos vuelve hacer creer en las magnificencias de la fotografía, en ese arte imperecedero que ofrece sustanciales horizontes para que lo meramente real no se estanque en perspectivas poco jugosas. Su arte es total porque une circunstancias extrañas en una sóla idea.

La fotografía de esta artista es un medio artístico de importante trascendencia que deja traslucir la esencia de un concepto bellamente interpretado para que desarrolle todo su potencial creativo. En su fotografía todo queda supeditado a una forma plástica que patrocina los modos adecuados para que, desde ella, se pueda acceder a una realidad mayor por donde circulen los elementos de un postulado conceptual lleno de trascendencia y verdad.

La fotografía de Mar Garrrido es fotografía auténtica; sus vídeos organizan una realidad artística nueva pero consciente, una manera de transcribir con potencia creativa un estamento que positiva la esencia del arte. En definitiva, su obra nos vuelve a conducir por las sendas de un arte superior consecuentemente trasmitido desde la verdad de una fotografía que, en su manos, se hace imperecedera.

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