Dellafuente. cantante

"Sin 'auto-tune' no viviría de la música; sería un rapero más"

  • El músico granadino, que se encuentra grabando nuevas canciones, nos cita en su piso para hablar sobre la escena musical de hoy, el rechazo a ciertos géneros y sus próximas metas

Dellafuente, conocido como 'El Chino' en el barrio, se fuma un cigarro mientras posa para el reportaje fotográfico.

Dellafuente, conocido como 'El Chino' en el barrio, se fuma un cigarro mientras posa para el reportaje fotográfico. / reportaje gráfico: Pedro Hidalgo

Ni trapero, ni rapero, ni reguetonero. Dellafuente (Granada, 1991) se considera "un artista de música urbana". Lo lleva siendo desde que empezó en el mundillo, al que llegó "por casualidad" hace años, subiendo canciones a internet. Él se lo guisa, él se lo come con ayuda del auto-tune y colaboradores como el cantaor Maka. No tiene detrás a ninguna discográfica, pero el músico granadino ha conseguido que sus canciones tengan millones de reproducciones en Youtube, además de una camarilla enorme de seguidores que aglutina en otras redes sociales como Twitter e Instagram. Vecino de Armilla, entre sus aspiraciones de niño figuraba ser futbolista de elite. A los 15 años, cuenta, era "un cani con moto -y sin casco-", un Juan José Ballesta en Siete vírgenes, que escuchaba a Haze, la Mala Rodríguez, Camarón y hasta el Dale don dale de Don Omar. Sus canciones exudan todas esas influencias. Basta con escuchar varios temas en un día. Al igual que el género, la temática varía de una a otra. Amor, profesión, pobreza. Todo cabe, porque como él bien dice "es un chaval normal y no me obligo a hablar sólo sobre lo mal que lo pasa la gente". Su sueño, reconoce, es "tener una banda, meterse en un estudio las horas muertas y hacer música más elaborada". Pero ese momento todavía no ha llegado. "Hay tiempo para todo, tengo 25 años", zanja con tranquilidad. Nos recibe recién desayunado y de buen humor en su piso, en el que tiene puesto a Vicente Amigo, unos cuadros con lunares flamencos y fotografías de la familia y amigos. Tras 40 minutos de entrevista, nos marchamos y se despide cordial. "Ya hablaremos cuando saque nuevo disco", concluye.

-Le llaman trapero, rapero, pero ¿si tuviera que elegir entre la etiqueta de artista o la de obrero de la música, con cuál se quedaría?

Me identifico más con los reguetoneros en la forma de ser y de hacer música"

-No sé, no me lo había planteado nunca así -ríe de soslayo-. Creo que la etiqueta más correcta, aunque tampoco me guste mucho, sería la de artista de música urbana. Al fin y al cabo es lo que hago. En España no se escucha demasiado esta definición, pero en Latinoamérica es lo normal. El rap, el trap, el reguetón. Todo lo que va para la gente joven y la calle suele ser música urbana. También hago acústicos, bachata.

-Desde luego que no se ciñe sólo a un género de música.

-Me identifico más con los reguetoneros en la forma de ser y de hacer música que con los raperos y los traperos. Cualquier etiqueta que me pongan es errónea. Un día soy rapero y a la semana siguiente saco una canción de reguetón y dejó de serlo. Pues no. Obrero de la música me ha gustado. Me lo voy a agenciar. Jaja.

-Hace años, la gente bailaba reguetón, pero muy poca decía que le gustaba. Ahora, después de tantos años de rechazo por parte de la sociedad, se está normalizando. ¿Por qué razones se produjo este rechazo?

-Porque era algo nuevo. El reguetón en España empezaría a sonar hace diez años. Es normal que lo nuevo no entre bien a la gente. Las nuevas generaciones ya llevan escuchándolo varios años, así que se puede decir que se ha implantado en la sociedad.

-¿El rechazo a este género de música sólo es rechazo a lo desconocido o hay algo más detrás?

-No lo sé. Supongo que tendrá que ver con el machismo. Habrá quien lo interprete así, como canciones que den a entender eso. Creo que generalizar es feo. El machismo no sólo está en el reguetón. Está en otros géneros. También se habla de que es una música simple. A veces lo es, a veces no deja de ser un sample que se repite, que también tiene su complicación, pero la gente siempre ha entendido la música como algo mucho más elaborado. Yo mismo con este vaso -coge uno- puedo hacer música. Tampoco se necesita una orquesta sinfónica para hacer música. Las etiquetas ya son cosa del pasado. Los que tienen la voz cantante en cuestiones de música son los jóvenes, y los jóvenes ya han aceptado y disfrutan del reguetón, del trap y sucedáneos. Vas a una discoteca y es lo que suena. En Estados Unidos y Latinoamérica se ha normalizado. Estos músicos salen en la tele y periódicos.

-Algo así como lo que ha ocurrido con C.Tangana, que suena en los 40 Principales con Mala mujer y ha firmando con Sony.

-Era una puerta que alguien tenía que abrir y ha sido él. Me parece de puta madre. Me alegro muchísimo por él. Es una puerta que espero se abra a otros artistas.

-¿Cómo es vivir ajeno a la industria de la música convencional?

-Bien y mal. Bien por la parte de que la industria que hay no nos interesa, ya que no ofrece cosas que no nos interese. Y mal porque podríamos hacer cosas mucho más grandes e importantes en España. Ahora Tangana se ha puesto al nivel de Antonio Orozco, David Bisbal. Voy a comprarme una camiseta y suena él. Voy a tomarme algo y suena. Está en todos lados. Espero que eso sea lo normal en un año, es decir, que haya más artistas del estilo en la cúspide.

-¿No piensa que si llega a donde Tangana le será difícil no venderse?

-¿Tú qué entiendes por no venderte?

-Hacer música con la que uno no se sienta identificado.

-Eso son como habladurías. La gente teme a lo desconocido. Yo nunca voy a hacer lo que no quiera. He hablado con discográficas y ellas no me han dicho lo que debería hacer. Habrá artistas que digan sí. A Tangana no le han dicho lo que tiene que hacer.

-¿Cómo se vende uno desde cero sin contar con medios, ni con una gran discográfica detrás?

-Por internet. Antes no se podía. Ahora el artista tiene esa ventana al mundo. Si a la gente le gustas, el boca a boca lo hace todo. Internet es la mayor discográfica del mundo. Subes tus cosas a Youtube y si le gusta a la peña funcionará. Si tienes un poco de suerte. Yo he tenido muchísima. He llegado en el momento justo y la gente quería algo muy concreto. Como yo hay 50 artistas más. El factor suerte es importante.

-He leído que llegó a la música de casualidad. ¿Qué escuchaba y cómo era a los 15 años?

-Era un cani (ríe). Tenía mi motillo, iba sin casco y Haze -con quien tiene una canción- era mi ídolo. Escuchaba flamenquito, flamenco y reguetón. Recuerdo el Baila morena y el Dale don dale.

-En sus canciones hace referencia a Enrique Morente, el Torta, Camarón de la Isla.

-Es lo que he mamao. Cuando tengo que sacar de algún lado, saco de lo que conozco.

-También le gusta el rap de Mala Rodríguez, Triple X...

-El poco rap que escuchaba era eso. La poca gente con la que me identificaba.

-Trap, flamenco, rap, pop y hasta bachata. ¿Cuál es el límite para Dellafuente?

-El límite reside en tu capacidad para crear, en los medios y en la que gente con la que cuentas. Si conociera a un violinista, contaría con él.

-La versión en acústico de Veneno contó con un pianista.

-Me hace falta alguien y lo busco. La fusión, la música, no tiene límites, es lo que tú puedas llegar a hacer con tus propios medios. Cuando empezaba solo tenía instrumentales de Internet y me adaptaba. Enamorao de una emo la hice con una instrumental de Internet. Luego me las enviaban. Y ahora las pido o las hacemos nosotros.

-También le quería mencionar a Maka, con el que ha grabado varias canciones y ha hecho una gira hace unos meses -Quejíos y Autotune-. ¿Ha supuesto el cantaor un antes y un después en su carrera?

-Sí, totalmente. El Maka ha sido mi mayor influencia musical. Cuando no lo trataba era un ídolo para mí y tras conocerlo me ha enseñado a la hora de crear, y a la hora de vivir. He aprendido muchísimo de él.

-¿En qué se diferencia del trapero Yung Beef, que siempre os meten en el mismo saco?

-Aunque los dos somos de Granada, las influencias son distintas. Yung Beef tira más para Estados Unidos y tiene más conocimiento del trap. Yo para eso soy un poco cateto, más granaíno, más andaluz, más cerrao.

-¿Por qué cree que Yung Beef ha llegado a tanta gente?

-Es una persona muy auténtica e innovadora dentro de su estilo. A mí me flipa lo que hace. Es algo diferente y en su momento fue el único. Ahora hay mucha gente que hace sucedáneos. Él abrió una brecha.

-¿Le parece bien la actitud y la forma de vida que proyecta? En sus videoclips aparece fumando porros, con estética gánster, rodeado de mujeres semi desnudas que son tratadas como meros objetos.

-Fernando no obliga a ningún joven a hacer eso. Él expone su modo de vida y creo que es libre. No se le debe prohibir nada a nadie. Un joven puede ver eso en una película o en un móvil. No creo que Yung Beef sea Satanás. Yo tuve que aprender lo que era el trap. Y más que una música, es un modo de vida, y hablas de la vida que llevas, más callejera y no muy sana. Para hacer trap tiene que llevar esa vida.

-En muchas de sus temas -La vida es, A lo mejor, Nana del pordiosero- hace referencia a las clases más bajas y lo que les aflige, como no llegar a final de mes. ¿Un artista tiene que hablar de esto en sus canciones?

-No creo que tengamos ese deber. Un artista hace música y puede hablar de la pobreza o del barco que se ha comprado. Son circunstancias que he tenido cerca. Al final, uno habla de lo que le pasa a su alrededor. También es verdad que me di cuenta de que cuando tienes algo de repercusión, puedes hacer cosas buenas. Calas en la gente y en muchos aspectos de su vida.

-Ese discurso ha cambiado con el tiempo. No es el mismo que el de hace cuatro años con Enamorao de una emo.

-Ni lo seré dentro de dos años. No quiero que me encasillen, que digan "sólo habla de temas sociales". Un día hablaré de eso y otro del móvil que me he comprado. Porque soy un chaval normal y no me obligo a hablar sólo sobre lo mal que lo pasa la gente.

-Bueno, ¿ahora está grabando nuevas canciones, no?

-Tengo bastante temas guardados y estoy esperando a sacarlos en el momento indicado. Me he cansado de subir temas por subir. En 2015 iba a cuatro temas por mes. Ahora pienso mucho en cada paso que doy. Tenía pensando sacar nuevo disco en septiembre, pero era mucha presión.

-¿Qué haría si Sony descolgara el teléfono mañana?

-Ya lo ha levantado muchas veces, pero hay cosas que interesan y otras que no. Sony no deja de ser una empresa que va a trabajar para mí, no yo para ella.

-"Nunca he sabido cantar. Yo lo que hago es transmitir", se escucha decir al Torta en Dile. ¿Qué sería Dellafuente sin auto-tune?

-Un muerto de hambre. Seguramente no viviría de la música, porque no dejaría de ser un rapero más. Hubiera dejado de hacer música. Y a mucha honra, eh, no me avergüenzo de utilizarlo.

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