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El baile de los malditos

  • El sello Easy action pone en circulación 'Golden vanity' de Nikki Sudden, 15 trallazos de rock'n'roll y nostálgicas baladas

Nikki Sudden & Phil Shoenfelt Easy action

Nikki Sudden es uno de esos músicos que nunca alcanzó el estrellato pero que fue engordando su nómina de seguidores con cada nuevo álbum, con cada nueva actuación hasta el día de su muerte, acaecida en Nueva York un fatídico día de marzo de 2006. Entre ellos muchos nombres ilustres como Jeff Tweedy de Wilco, Ian McLagan de los Small Faces, Anthony Thistlethwaite de los Waterboys, Mick Taylor o los propios R.E.M. Lo que se llama un artista de culto aún pendiente de revisión. Y este magnífico álbum viene a poner una primera piedra en ese proceso de situar su figura donde merece. Fue grabado en los estudios Interzone de Berlín junto a su amigo Phil Shoenfelt en 1998 (en Alemania Sudden era un auténtico ídolo underground), y durante mucho tiempo se consideraba un disco perdido hasta que el pasado año el propio Phil encontrase las grabaciones originales y se decidiera a masterizarlo. El resultado son 15 trallazos de rock'n'roll grasiento y nostálgicas baladas, además de una fibrosa jam session de más de 10 minutos que según el propio Phil suena como un encuentro entre Hawkind y T Rex, entre Can y Black Sabbath. Bueno, tal vez exagere un poco, pero el caso es que el disco suena tan bien y tan musculoso como el mejor material que Sudden haya publicado en vida. Y eso no es poco. Londinense de nacimiento, en los 70 montó junto a su hermano Epic Soundtrack -más tarde en Crime & The City Solution- el grupo Swell Maps, una caótica anomalía dentro del movimiento punk, que serviría de declarada inspiración a bandas como Sonic Youth o Pavement. Tras su disolución en los primeros 80, Sudden inició su carrera en solitario, aunque pronto sería más popular como líder de los seminales Jacobites, una formación que alcanzaría más notoriedad en el circuito de las emisoras universitarias de los Estados Unidos, auténtico caldo de cultivo de la eclosión alternativa de los 90, que en su Gran Bretaña natal. De la mano de personajes como Paul Westerberg, líder de The Replacements, los discos de Jacobites comenzaron a editarse en compañías norteamericanas y así acabó Sudden siendo considerado equivocadamente él mismo americano. El gusto por el rock clásico de los primeros Stones, por el sonido sucio de la Velvet Underground se convirtió en distintivo de los Jacobites primero y de los discos firmados por Nikki Sudden en solitario después. Y una excelente muestra de su talento para elaborar clásicos es este Golden vanity que el sello Easy action ha puesto en circulación. También lo ha hecho con una versión aumentada de uno de los más célebres álbumes de The Jacobites, pero eso es otra historia… o tal vez no.

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