Artes escénicas

Las brujas más gafes creadas por Shakespeare

  • El binomio Atalaya-TNT regresa a las tablas con nuevo éxito, una versión de los personajes creados por el bardo con la que recalarán en el Teatro Alhambra

Las brujas más gafes ideadas por Shakespeare Las brujas más gafes  ideadas por Shakespeare

Las brujas más gafes ideadas por Shakespeare

No vestir de amarillo, no desear suerte y no pronunciar nunca Macbeth, la obra maldita de Shakespeare. Esas son algunas de las supersticiones más extendidas del mundo del teatro. Y el mal fario o el malditismo de la obra del bardo es tal que se aconsejar no nombrar el título de esta pieza y referirse a ella como la “obra escocesa”.

Se dice que cada vez que una compañía decide escenificarla, los espíritus burlones de las tres brujas se presentan cuando sube el telón. Y eso es lo que sucede en el montaje de Atalaya y TNT que llega este fin de semana al Teatro Alhambra.

En el texto que firma el dramaturgo Antonio Álamo ellas están molestas. Shakespeare ni siquiera les dio un nombre: Primera bruja, Segunda bruja y Tercera bruja. Eso siempre es un agravio para un actor y en este caso para los propios personajes.

Hay quien culpa de la mala suerte a Shakespeare, por incluir conjuros y maldiciones auténticos en el texto. Otros dicen que a las brujas reales no le gustó el trato recibido en la obra y la maldijeron. Y los más prácticos esgrimen otro argumento: hay tanta violencia y armas en ella que no es difícil que surjan accidentes. Porque a lo largo de la historia han llegado incluso a morir actores.

"En cuanto una mujer sabe más se considera que es una bruja. Se sigue usando ese tono"

El binomio Atalaya-TNT tiene claro lo que pasa en su segundo espectáculo musical: ellas ni olvidan ni perdonan, muy especialmente cuando los profesionales del teatro se obstinan en convocarlas un día sí y otro también.

Tras el éxito de crítica y pública en la anterior colaboración, La ópera de tres centavos de Bertolt Brecht, la tercera apuesta de Atalaya por el universo shakesperiano está planteada desde un perspectiva libre aunque sin anacronismos.

Con dirección de Ricardo Iniesta, Las Bruxas de Macbeth aborda temas como la discriminación o la rebeldía que atañen directamente al género femenino. “Nos valemos de estos personajes -que es verdad que salen muy poco en Macbeth aunque se habla mucho de ellos porque se quedan en la retina del espectador- para hablar realmente de las mujeres. De como se las ningunea, porque a día de hoy desgraciadamente lo seguimos sufriendo”, comenta el director escénico y codirector, Joaquín Galán.

En este montaje, y a través de los personajes de las brujas de Macbeth, se abordan temas que atañen directamente al género femenino pero que de alguna manera forman parte de la esencia de todas las personas: virtudes y miserias, aciertos y fracasos, dudas y certezas y esa dualidad que siempre acompaña a la especie.

Pero no sólo hablan de problemas que pueden encontrar un trasunto en la actualidad, también hablan de un drama histórico concreto. “Ellas nos sirven para hablar de esas miles de mujeres que, por  el hecho de conocer la importancia de las hierbas, se las tachaba de brujas y se las mandaba a la hoguera. Cuántas inocentes habrán muerto”. “Nosotros le damos un ‘zasca’ a Shakespeare porque escribió esta obra en la época en la que reinaba Jacobo I, que estaba en contra de las brujas. Él se entregó a este juego y, por agradar al rey, escribía no dejándolas muy favorecidas. Por eso, hay un momento de la función en el que le damos a él...”.

Sobre el escenario las actrices Carmen Gallardo, Aurora Casado, Marga Reyes y el actor y músico Luis Navarro, quien también interpreta la música en directo, establecen un juego metanarrativo en el que también se habla sobre el teatro. “Ellas están en la parte trasera de un teatro antiguo y a se las convoca para esta función”, detalla Galán. Hasta que una de ellas se revela porque no quiere seguir siendo cómplice del juego teatral. “A partir de ahí se desarrolla la trama de la función en la que reflexionamos sobre la problemática de la mujer y el papel tan insignificante que se le da”, continúa el director escénico. Aunque hoy “afortunadamente” la hoguera no existe, “en cuanto una mujer sabe más ‘de la cuenta’ es una bruja. Se sigue usando ese tono despectivo”.

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