Cine

Otra forma de narrar a Camarón

  • El motrileño Jose Luis Ramos gestó los efectos visuales y las animaciones del documental sobre la leyenda del flamenco que opta a un premio Goya

Fotograma de 'Camarón: Flamenco y Revolución'. Fotograma de 'Camarón: Flamenco y Revolución'.

Fotograma de 'Camarón: Flamenco y Revolución'. / R.G.

Un minuto después de entregar su trabajo, de dar por cerrado prácticamente un año de idas y venidas, José Luis Ramos sintió “descanso, satisfacción... también un bajón. Cuando llevas tiempo con presión, presión que te impones tú mismo, te quedas ¿ahora qué?”. Camarón, eje del documental homónimo, le permitió experimentar. “Siempre desde el respeto. Camarón experimentó. Revolucionó el flamenco y experimentó mucho”, señala el creador granadino. Su mano está detrás de los efectos especiales y las partes de animación que dar frescura y actualizan el discurso del documental Camarón: Flamenco y Revolución, sobre José Monje Cruz y que ahora pugna por el Goya al mejor documental.

Ramos ha creado las imágenes que sirven de transición y que aportan frescura y actualidad

“Sabemos que es complicado”, indica Ramos sobre las opciones de la obra de Alexis Morante el próximo 2 de febrero en Sevilla. “Nos costó bastante tiempo realizarlo y es una alegría saber que se valora”, contrapesa sobre la nominación. La presencia del motrileño en la obra sobre la figura del cantaor de San Fernando fue una apuesta del director. “Fue una responsabilidad muy grande”, reconoce el creador, curtido en lances como los Goya. El pasado año el corto Bla bla bla también estuvo en la terna final de los premios nacionales de cinematografía. En el 2017 El camino más largo, de Enrique Bunbury, también fue candidato.

El armazón del documental sobre el cantaor, fallecido en 1992, son imágenes de archivo. Pero se quiso “aportar algo más novedoso” al trabajo, que cuenta con la participación de Netflix. En ese puente entre lo real y lo que se proyecta en Camarón está Ramos. Se apostó por una animación inspirada en los cómic, pero sobre todo por el “respeto”, repite una y otra vez el responable de la animación, que reconoce las dudas que se plantearon al inicio del proyecto.

José Luis Ramos comenzó a crear bocetos, a desechar ideas y a escuchar a Camarón. Las imágenes debían de servir como transición entre las imágenes reales y, a la vez, darle brillo al relato, traerlo al siglo XXI, con la premisa siempre del “respeto”. También pesó ser consciente de que, entre sus manos, se desentraña una figura del flamenco, un “arte ortodoxo y purista”, recuerda el granadino, que además de las transiciones con animaciones desarrolló los efectos visuales de este trabajo documental.

Su labor aporta un “toque novedoso” a lo que cuentan las imágenes. Añade elementos altamente evocadores, como los caballos al galope. La narración corre a cargo de Juan Diego, “que también le da su toque”, reconoce Ramos. La combinación “al final, está gustando bastante”.

Sobre el proceso, el creador destaca la posibilidad de “experimentar”, una oportunidad que le brindó dar rienda suelta a su “vena de Bellas Artes”. La escena final, con un dibujo que define como “orgánico” y trazado con una técnica nueva de dibujo en el aire le permitió “expresar lo que sentía”.

“Estoy orgulloso, satisfecho, de que las piezas encajaran”.

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