Juventudes musicales | Crítica

Mil conciertos para las Juventudes Musicales en Granada

Las Juventudes Musicales, la OCG y su Coro lucieron lazos rojos durante su concierto en señal de protesta. Las Juventudes Musicales, la OCG y su Coro lucieron lazos rojos durante su concierto en señal de protesta.

Las Juventudes Musicales, la OCG y su Coro lucieron lazos rojos durante su concierto en señal de protesta. / OCG

Juventudes Musicales de Granada celebra un doble aniversario este año: por un lado, hace 60 años que se aprobó la creación de una sede granadina de la asociación musical, y por otro la celebración del concierto número 1000 de su trayectoria. Con este motivo han reunido a un gran elenco de artistas para ofrecer una fiesta musical a la ciudad de Granada: el Coro de Ópera de Granada, el Coro Infantil de Juventudes Musicales y la OCG, todos ellos dirigidos por el gran Miguel Ángel Gómez Martínez, ofrecieron una magnífica velada musical dedicada a oberturas y coros de ópera.

La velada se abrió con una dinámica obertura de La flauta mágica de Mozart, bajo la precisa y siempre efectiva batuta de Miguel Ángel Gómez Martínez, un director granadino de fama internacional y socio de honor de Juventudes Musicales que no ha dudado en acudir a esta cita con la música. La bondad como director de Gómez Martínez está por encima de cualquier calificativo, siendo una de estas batutas de oficio que ya forman parte del parnaso de la dirección musical española. Así, desde el primer gesto, demostró su dominio del repertorio, dirigido de memoria y extrayendo de nuestra OCG unas sonoridades bellas y adecuadas a cada pieza. Junto a esta primera obertura se interpretó el coro Hel sei euch Ge-weihten de la misma ópera.

Le siguieron dos coros de ópera de Beethoven. El primero fue el coro de mujeres perteneciente a El Rey Stephan, bellamente interpretado por la sección femenina del Coro de Ópera de Granada. El segundo fue el coro de prisioneros de Fidelio, una escena musicalmente compleja que orquesta y coro interpretaron magistralmente. Cabe destacar la magnífica intervención solista del tenor Luis Arance y el bajo Dan Hodd como dos esclavos, voces destacadas del coro de ópera.

Otra imagen del recital de las Juventudes Musicales en el Falla, ayer. Otra imagen del recital de las Juventudes Musicales en el Falla, ayer.

Otra imagen del recital de las Juventudes Musicales en el Falla, ayer. / OCG

La primera parte concluyó con el interludio de la ópera Carmen de Bizet, delicadamente puesto en atriles por la OCG y Gómez Martínez, y con la escena coral Les voici! Voici la quadrille! de la misma ópera. Esta pieza, conocida y festiva, sirvió para introducir al Coro Infantil de Juventudes Musicales de Granada, que recién refundado bajo la dirección de Lucía Úbeda tuvo su debut en esta velada. Ambos coros y orquesta despertaron el aplauso espontáneo de todo el público.

La segunda parte mantuvo el ambiente festivo de la velada recuperando algunas de las oberturas y de los coros de ópera romántica más conocidos. La bella obertura de Caballeria Rusticana de Mascagni sirvió como pieza inicial de este segundo tiempo, seguida del delicado Coro a bocca chiusa de Madame Butterfly de Puccini.

Tras la festiva obertura de La Cenerentola de Rossini, el concierto concluyó con cuatro escenas corales de Verdi en los que el Coro de Ópera de Granada pudo desplegar su maestría y buena sonoridad, con una dicción cuidada y una articulación adecuada para el estilo de las piezas. Primeramente, se escuchó el emotivo Coro de esclavos de Nabuco, seguido del Coro de gitanos de Il Trovatore. Para concluir se interpretaron el Coro de gitanas y el Coro de toreros de la ópera La Traviata, en el que nuevamente destacaron las voces solistas del coro de ópera de Carolina Gilabert y Gerardo Jiménez.

La ovación unánime de toda la sala fue apoteósica, premiando así el buen hacer de Miguel Ángel Gómez Martínez en el podio y de todos los intérpretes, con especial mención a los solistas de viento de la OCG y al coro de ópera. El director, abrumado y persuadido por el cálido recibimiento, regaló tres piezas fuera del programa, dirigiéndose antes de ellas con cálidas palabras al público.

Así, el concierto se cerró con el intermedio de La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez, un coro de La verbena de la Paloma de Tomás Bretón y El tambolero, un arreglo del conocido villancico el Tamborilero realizado por Juan J. Colomer con la base musical del Bolero de Ravel. Estos tres regalos constituyeron el broche de oro de una velada cargada de buena música y motivos de celebración, que nos recuerda el importante papel que Juventudes Musicales ha tenido como dinamizadora cultural en Granada.

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