Música brillante para una espléndida velada

Joseph Swensen dirige a la Orquesta Ciudad de Granada para el debut en nuestra ciudad del pianista Jaeden Izik-Dzurko

Jaeden Izik-Dzurko por primera vez en Granada

Concierto de la OCG del pasado viernes.
Concierto de la OCG del pasado viernes. / G. H.
Gonzalo Roldán Herencia

Granada, 23 de febrero 2025 - 11:25

El pasado viernes, 21 de febrero de 2025, el Auditorio Manuel de Falla se convirtió en el escenario de una velada musical memorable: la Orquesta Ciudad de Granada recibió nuevamente al maestro Joseph Swensen, quien nos tiene acostumbrados a programas de gran dinamismo y brillantez. Con una dirección ágil y muy expresiva, extrajo de nuestra orquesta el mejor sonido para la puesta en atriles del Concierto núm. 20 para piano y orquesta en Re menor K. 466 de Wolfgang Amadeus Mozart, y la Sinfonía núm. 4 en fa menor op. 36 de Piotr Ilich Chaikovski.

***** Orquesta Ciudad de Granada Programa: Wolfgang Amadeus Mozart, Concierto núm. 20 para piano y orquesta en Re menor K. 466; Piotr Ilich Chaikovski, Sinfonía núm. 4 en fa menor op. 36. Orquesta Ciudad de Granada. Solista: Jaeden Izik-Dzurko (piano). Director: Joseph Swensen. Lugar y fecha: Auditorio Manuel de Falla, 21 de febrero de 2025

Solista

Para la primera obra contó como solista con Jaeden Izik-Dzurko, quien a sus veinticinco años ya ha ganado el primer premio en los concursos internacionales de piano Hilton Head, María Canals de Barcelona, ‘Paloma O’Shea’ de Santander y los recientes Concours de Montréal y Leed Piano Competition (2024). El pianista canadiense deslumbró en su debut granadino, con una magnífica interpretación del Concierto núm. 20 de Mozart, uno de los más conocidos del autor y de considerable dificultad interpretativa.

Desde los primeros acordes del "Allegro" que abre el Concierto núm. 20 para piano y orquesta en Re menor de Mozart, Izik-Dzurko mostró una madurez interpretativa sorprendente para su edad. Su técnica impecable y su capacidad para transmitir las sutilezas emocionales de la obra capturaron de inmediato la atención del público. La comunicación entre el solista y la orquesta fue fluida y natural, evidenciando una compenetración entre director y solista que potenció la expresividad del movimiento. La OCG, muy oportuna y bien compensada por Swensen, puso el marco sonoro adecuado para el desarrollo interpretativo del solista, quien deslumbró con una compleja y bien construida cadencia al final del movimiento.

En el segundo movimiento "Romanza", el pianista desplegó una sensibilidad exquisita, abordando la melodía principal con un fraseo delicado y una articulación clara. La orquesta, bajo la dirección precisa de Swensen, ofreció un acompañamiento equilibrado que realzó la atmósfera intimista del movimiento. Destacó especialmente la sección de cuerdas, cuya calidez sonora complementó perfectamente la interpretación de Izik-Dzurko.

El "Allegro assai" final fue ejecutado con una energía contagiosa. El pianista demostró, una vez más, un dominio absoluto del teclado, afrontando los pasajes virtuosos con aplomo y determinación. La interacción dinámica entre el solista y la orquesta, con las bellas pinceladas de color de los vientos, culminó en una coda vibrante que arrancó una ovación entusiasta del público asistente.

La actuación de Jaeden Izik-Dzurko dejó una impresión que sin duda recordará el auditorio granadino. Su combinación de virtuosismo técnico y profundidad interpretativa augura una carrera prometedora en el panorama pianístico internacional. La calurosa y prolongada ovación recibida persuadió al pianista para ofrecer una obra fuera de programa: el “Aria” de la Partita núm. 4 en Re mayor BWV 828 de Johann Sebastian Bach.

Segunda parte

La segunda parte del programa estuvo dedicada por entero a la Sinfonía núm. 4 en Fa mayor de Chaikovski, quizás la más brillante y poderosa de todas. Desde los primeros compases del "Andante sostenuto", quedó patente la profunda comprensión de Swensen sobre la obra, que articuló los distintos motivos tímbricos de la obra con preciosismo y equilibrio, pese a la vivaz amalgama de timbres, con vientos reforzados, de la partitura. La orquesta abordó el imponente tema del destino con una intensidad y precisión que capturaron la esencia del compositor ruso, con cierta timidez al principio, pero creciéndose conforme avanzó la partitura. La transición al "Moderato con anima" se realizó con una fluidez que evidenció la cohesión entre director y músicos.

El "Andantino in modo di canzona" destacó por la melancólica melodía del oboe, interpretada con una expresividad conmovedora que resonó en todo el auditorio. La sección de cuerdas proporcionó un acompañamiento cálido y equilibrado, creando una atmósfera de introspección y lirismo.

El "Scherzo: Pizzicato ostinato – Allegro" fue una muestra de virtuosismo técnico. Las cuerdas, ejecutando pizzicatos con una sincronización impecable, dialogaron con los vientos de madera y metales de manera dinámica y vibrante. La precisión rítmica y el control dinámico mantuvieron al público en vilo durante todo el movimiento.

El "Finale: Allegro con fuoco" fue el colofón perfecto para la velada. La orquesta desplegó toda su energía y brillantez, especialmente al incorporar la canción folclórica rusa "En el campo había un abedul", que Chaikovski integró magistralmente en la obra. La dirección de Swensen condujo a la orquesta a través de crescendos apasionados y pasajes de gran virtuosismo, culminando en un final apoteósico que arrancó una ovación prolongada del público.

La Orquesta Ciudad de Granada, bajo la dirección inspirada de Joseph Swensen, demostró una vez más su capacidad para abordar repertorios exigentes con excelencia y profundidad interpretativa. De este modo, Swensen reafirmó una vez más su compromiso con la excelencia musical, ofreciendo al frente de nuestra orquesta una interpretación que quedará en la memoria de todos los presentes.

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