Aforos
  • El sector se muestra entusiasta con las nuevas medidas impuestas por la Junta de Andalucía pero las ven insuficientes

La cultura en Granada: entre el optimismo y la prudencia

Un hombre en la taquilla del teatro Un hombre en la taquilla del teatro

Un hombre en la taquilla del teatro

Antonio L. Juárez / Photographerssports

Escrito por

Miguel Navas

“Estamos estudiando la situación, queremos actuar con cautela”, con estas palabras define Roberto Ugarte, gerente de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG), el nuevo panorama que se abre para la cultura después de que la Junta de Andalucía anunciase que desde el jueves se elimina la limitación de aforos en los espectáculos culturales –en las localidades con nivel 1 de alerta y “manteniendo la mayor distancia interpersonal posible y las condiciones higiénico-sanitarias”–. Una medida que ha supuesto un soplo de aire fresco para un sector que se ha visto seriamente perjudicado por las imposiciones, en cierta medida redundante, de distanciamientos social y reducción de aforo, lo que ha provocado que las salas de cine, teatro o los festivales no puedan desarrollar su actividad normal, pese a los continuos mensajes de “la cultura es segura” que se han hecho desde el sector.

Sin embargo, la cultura granadina no termina de ver con buenos ojos esta decisión, o al menos esperarán a hacer la digestión antes de lanzarse a la piscina. La OCG, por ejemplo, inaugura hoy su temporada en el Manuel de Falla, que podría bajo la nueva ley beneficiarse de un mayor público, pero Ugarte reconoce que es demasiado pronto y prefieren dejar avanzar la programación antes de implementar los nuevos aforos.

La misma cautela muestran desde Wildpunk. La empresa granadina está detrás de algunos de los mayores festivales de la ciudad, como el Granada Sound o el Bull Music, así como de la Feria del Libro. Pese a que un mayor aforo supondría más venta de entradas y que la Feria se realiza al aire libre, desde la productora mantienen la prudencia y prefieren “esperar a que la ley sea definitiva”, según explican sus responsables a este periódico.

Pese a todo, se respira cierto optimismo en la cultura granadina y todos sus integrantes reconocen que empiezan a ver la luz al final del túnel.Lo pone en palabras Pepe Rodríguez, responsable de Proexa, quien reconoce estar “muy contentos, como no podía ser de otra forma”, al tiempo que califica la medida con un rotundo “necesaria”.

La liberalización de los aforos es el primer capítulo de la nueva temporada de la cultura granadina. A medida que avance la trama llegará también la recuperación económica y, como afirma Rodríguez, se podrá comenzar a sacar empleados del ERTE y “sumar gente”.

Según los cálculos de Rodríguez, un concierto –su empresa fue la encargada, por ejemplo, de traer a Camilo a la Plaza de Toros– permite crear entre 100 y 150 empleos, algo que no se circunscribe únicamente a la cultura, sino que “tiene un retorno en otros sectores de la ciudad”.

Con la liberalización de los aforos llegará también el aumento de personal

Llegados a este punto, coincide con Enrique Gámez, coordinador del Teatro Alhambra, para quien la nueva normativa es “muy esperanzadora” y asegura que afectará “no solo a la cultura, sino a otros espacios de la ciudad”.

Pero toda cara tiene su cruz y no todas las películas tienen final feliz. Por ejemplo, en el caso del cine no ven con buenos ojos esta medida ya que respetar la distancia de seguridad es incompatible con llenar el 100% de una sala, de ahí que gente como Ana Díaz, de Cine Alhsur, califique como “ilógica” la decisión tomada por la Junta de Andalucía de “mantener la distancia de seguridad y permitir un aforo completo”, y asegura que, puesto que “la prioridad de la empresa es la salud de los clientes”, seguirán manteniendo las medidas antiCovid actuales, aunque reconoce que, llegado el viernes, día de estrenos, pueda ser algo contraproducente.

Interior del Teatro Alhambra Interior del Teatro Alhambra

Interior del Teatro Alhambra / Antonio L. Juárez / Photographerssports

Con final feliz o triste, caiga la moneda de cara o de cruz, la cultura poco a poco empieza a integrarse a esa nueva normalidad que ya disfrutan, también hasta cierto punto, otros sectores de la sociedad. Toca ver qué deparará la próxima temporada. 

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