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Lo que no se debe ver de las películas

  • Madrid acoge una exposición sobre el trabajo de la Agencia Magnum en los rodajes de cine

Estrellas como Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor maquillándose en los rodajes o uno de los monos de El planeta de los simios esperando un autobús son algunas de las imágenes captadas por las cámaras de los fotógrafos de la agencia Magnum, testigos "de lo que no se debe ver" de las películas.

Más de un centenar de instantáneas que 16 fotógrafos de Magnum tomaron en los rodajes de 12 míticas películas componen la exposición La cámara indiscreta. Tesoros cinematográficos de Magnum Photos. La muestra se ha instalado en la Sala Canal de Isabel II de Madrid, que permanecerá abierta al público desde mañana y hasta el próximo 27 de julio.

Cine y fotografía se dan la mano en esta exposición para presentar una perspectiva diferente de los años dorados de Hollywood, con imágenes que muestran el día a día de los rodajes de cintas inolvidables para el público.

Los fotógrafos de la agencia Magnum comenzaron a observar el cine hace más de medio siglo, después de que el legendario Robert Cappa abandonara su trabajo de corresponsal de guerra y se uniera al universo de Hollywood inmortalizando a Ingrid Bergman en el rodaje de Encadenados, dirigida por Alfred Hitchcock, o a Gary Cooper.

Magnum Photos fue fundada por Cappa, Henri Cartier-Bresson, George Rodger y David Seymour en 1947 como primera cooperativa en el mundo de la fotografía, y varios de sus asociados trabajaron en la agencia con los cineastas más importantes del momento.

Estos fotógrafos, según la responsable de exposiciones de Magnum Photos y comisaria de la muestra, Enmmanuelle Hascoët, trabajaban en los platós con la libertad e independencia que les ha caracterizado captando lo más cotidiano de sus protagonistas.

"Conseguían la confianza y la intimidad necesarias" con las estrellas, lo que les permitía captar las "facetas más profundas de su personalidad", indica la comisaria, que destaca la capacidad de observar y reflejar la industria del cine "sin que desaparezca su magia".

Centradas en su mayor parte en rodajes de los años 50, 60 y 70, en esta exposición pueden verse momentos privados y escenas robadas a los protagonistas de míticas películas, acompañadas por la proyección de algunos de los fragmentos de las películas originales. Así, el público podrá observar a un Charlie Chaplin en el camerino maquillándose en 1952 o detrás de la cámara durante el rodaje de Candilejas, el último y melancólico film americano de este mito del cine, junto con otras imágenes en las que ensaya con Buster Keaton o Claire Bloom.

La despampanante Marilyn en La tentación vive arriba, durante el rodaje de la secuencia sobre la trampilla de metro en la que el viento deja ver sus piernas, es objeto de varias fotografías tomadas en 1955 por Elliot Erwitt, año en el que la cámara de Dennis Stock fue testigo de los entresijos de Rebelde sin causa, con fotografías de James Dean y Natalie Wood.

Algunas de las fotografías más difíciles de la exposición son las del rodaje de Moby Dick, obra de Erich Lessing, en las que aparece un Gregory Peck atado a la ballena mecánica que se utilizó en la película, rodada en Canarias en 1954.

La belleza de Elizabeth Taylor es motivo de las imágenes de Burt Glinn en De repente, el último verano, que se tomaron en la localidad gerundense de S'Agaró y en Londres en 1959, junto a su compañero de reparto Montgomery Clift.

Y el impresionante John Wayne, como protagonista y director de El álamo, es visto delante de un operario que transporta un caballo de cartón piedra durante su rodaje en Texas y detrás de la cámara de escenas de esta película. Arthur Miller y Dustin Hoffmann durante los ensayos de Muerte de un viajante; Romy Scheneider, Orson Wells y Anthony Perkins, repasando sus papeles en El proceso en París en 1962, o Arthur Miller junto a la casita donde escribió Muerte de un viajante son otras de las fotografías que muestran la cara más desconocida del cine.

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