Dos décadas de renacimiento musical bien entendido
Crítica de Música
El Coro de cámara Tomás Luis de Victoria celebra su 20º cumpleaños con un recital con polifonía del más alto nivel de exigencia y calidad interpretativa
La ficha
'Coro tomás luis de victoria' Programa:'Polifonía renacentista' de Josquin des Pres, Jean Mouton, Tomás Luis de Victoria, Alonso Lobo y Francisco Guerrero. Director: Pablo García Miranda. Lugar y fecha: Iglesia del Monasterio de San Jerónimo, 22 de diciembre de 2017. Aforo: Casi lleno.
El Coro de cámara Tomás Luis de Victoria celebra el 20º aniversario de su fundación, y para hacerlo dio uno de esos conciertos que permanecen en la memoria de una ciudad: en la espléndida iglesia del Monasterio de San Jerónimo, uno de los templos renacentistas más bellos de Granada con una acústica privilegiada para la polifonía contrapuntística, ofreció un concierto con polifonía del más alto nivel de exigencia y calidad interpretativa. Autores como Josquin des Pres, Jean Mouton, Tomás Luis de Victoria, Alonso Lobo y Francisco Guerrero compusieron el programa de la velada, con motetes a cuatro, seis y ocho voces que suponen la sublimación del estilo renacentista en una intrincada escritura contrapuntística que sólo pueden afrontar formaciones de la calidad y fundamentación historicista del Coro Tomás Luis de Victoria.
La velada, al ser un concierto de aniversario, se abrió con unas elocuentes y sentidas palabras de don José García Román, compositor y experto conocedor de la carrera de esta formación. En su discurso destacó no sólo el rigor historicista con que Pablo García Miranda, su director, y su formación se acercan siempre al repertorio, sino también el criterio acertado en la elección de las piezas, en la selección de las dinámicas y distribución de voces y en la puesta en atriles con belleza y sonoridades siempre delicadas y cuidadas. Precisamente una de las características más destacadas del Coro Tomás Luis de Victoria es el mimo que ponen en cada detalle de su interpretación. La polifonía renacentista requiere de una enorme claridad en la definición de las distintas melodías que componen su discurso, a la vez que exige una modulación de las líneas melódicas en función de la importancia que cada parte va adquiriendo; este complejo proceso es entendido a la perfección por esta formación, que en cada concierto ofrecen una lección de interpretación historicista con altas cotas de buen gusto y coherencia.
El programa se inició con el motete Ave Maria de Josquin des Pres, un claro ejemplo de contrapunto imitativo perfectamente realizado por el Coro Tomás Luis de Victoria bajo la precisa y exacta dirección de Pablo García Miranda. También de la escuela flamenca se interpretó una delicada versión de Quaeramus cum pastoribus de Jean Mouton.
Como no podía ser de otra forma, este coro, decano en activo en lo que a la interpretación de la música antigua en Granada se refiere, dedicó un importante segmento del programa a Tomás Luis de Victoria, su titular. Se puede decir que la formación se ha especializado en el repertorio de este autor, culmen de la escuela polifónica hispana del siglo XVI, y ha evolucionado en su interpretación hasta cotas de calidad verdaderamente profesionales. Así pues, los asistentes pudieron deleitarse con Ne timeas, Maria del día de la Anunciación a cuatro voces, o con Nigra sum sed formosa, los motetes a dos partes Quem vidistis pastores y Vadam et circuibo civitatem, o las piezas de gran belleza y sublime expresión vocal Congratulamini mihi y Vidi speciosam; esta selección de piezas a seis voces sirvió para evidenciar la estilizada emisión vocal que este coro tiene, cuidando detalles como la perfecta dicción del texto o la compensada emisión al final de las frases, en una textura de mayor complejidad musical cuanto más densa se vuelve al añadir las distintas partes vocales. De hecho, en un alarde de complejidad, el concierto se cerró con el Ave Maria, también de Victoria, a ocho voces distribuidas en doble coro, que terminó por arrancar el prolongado y unánime aplauso del público asistente.
La insistencia en el reconocimiento obtenido del público animó a Pablo García Miranda y al Coro Tomás Luis de Victoria a ofrecer, fuera de programa, el motete O quam gloriosum est, invitando a subir al escenario a los antiguos miembros de la formación que allí se congregaban. Nuevamente la aclamada ovación obligó a dar dos bises más. Especial aceptación del público tuvo la interpretación de O magnum mysterium, y la velada se cerró con una delicada y sobrecogedora versión del villancico Niño Dios d'amor herido de Francisco Guerrero.
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