Celia rico | Directora

"Antes no había más directoras porque no confiaban en nosotras; talento había"

  • La realizadora sevillana ha encandilado al Festival de San Sebastián con su primera película, protagonizada por Lola Dueñas y Anna Castillo

  • El cine Madrigal la estrenará el 19 de octubre

La directora sevillana visitó el jueves el cine Madrigal para el preestreno de su película, 'Viaje al cuarto de una madre'. La directora sevillana visitó el jueves el cine Madrigal para el preestreno de su película, 'Viaje al cuarto de una madre'.

La directora sevillana visitó el jueves el cine Madrigal para el preestreno de su película, 'Viaje al cuarto de una madre'. / alba puga

Dice Vivian Gornick que "si nos quedamos mucho tiempo en casa de los padres nos asfixiamos, pero si nos vamos demasiado tiempo fuera nos falta el oxígeno". A la cita de la escritora neoyorquina alude Celia Rico (Sevilla, 1982) cuando habla de su debut en el cine, Viaje al cuarto de una madre. Descrita por el crítico Luis Martínez como "la película española del año", el filme explora la relación de una madre (Lola Dueñas) y una hija (Anna Castillo) muy unidas. El cine Madrigal estrenará el 19 de octubre el prometedor largometraje de la realizadora andaluza, que se hizo con el Premio de la Juventud en el Festival de San Sebastián y que se pudo ver el jueves en el Madrigal ante 300 personas.

-Su película explora la relación entre una madre y una hija. Lady bird, la gran revelación de Hollywood el año pasado, también hablaba del tema. ¿Qué está ocurriendo en el cine?

Me gustaría que las nuevas generaciones no sólo asociaran la palabra director a un hombre seguro de sí mismo"

-Creo que cada vez más se están escuchando más voces femeninas. No es que antes no las hubiera, es que quizá ahora se está poniendo más atención en ello. Pasa cada vez más y no sólo en el cine. Al final somos la mitad de la población (ríe) y está bien que tengamos voz.

-¿Cómo surge escribir y dirigir Viaje al cuarto de una madre?

-Empecé a escribir historias de personajes en sus habitaciones pensando un poco en esta idea de qué es la intimidad y a partir de ahí se me ocurrió hablar de la relación entre madres e hijas. No tenía otros temas sobre la mesa. Surgió de forma natural. Se ha hablado mucho de hijos que se independizan y que construyen su propia vida e identidad, pero no hay muchas historias sobre las madres que se quedan detrás. Merecía la pena explorar sobre ello.

-¿Se ha inspirado en su madre?

-Hay una parte de mi madre, pero que tiene que ver sólo con la profesión de mi personaje. Esta madre es costurera y la mía también. El tema de la costura tiene mucho que ver para mí con lo que significa proteger al otro. La película explorar esta idea de coser, de hacer ropa, que es al final una manera de cubrir y proteger el cuerpo. Mi madre me manda paquetes con comida y ropa que me hace ella. No me toma medidas y se sabe mi cuerpo de memoria. Me parecía una bonita forma de explicar el amor de una madre hacia su hija a través de la costura. En un momento del filme, la madre le hace una prenda a su hija y al final decide ponérsela ella. La película da un giro cuando ella pone la atención sobre sí misma y no sobre su hija.

-¿Es importante reconocer los esfuerzos que llega a hacer una madre por sus hijos?

-Claro. Hay una generación de madres que se ha volcado en los cuidados de sus hijos y le ha tocado sólo a ellas. Llega un punto que ellas se olvidan de sí mismas y cuando los hijos se van, se produce un vacío enorme. El filme plantea ese viaje al cuarto de una madre para que ella descubra cuáles son sus deseos, que muchas veces no los ha escuchado porque no ha tenido tiempo.

-La madre, Lola Dueñas, acaba atendiendo a sus propias necesidades. No siempre pasa.

-Sí, de eso trato de hablar. También planteo que cuando los hijos se marchan de casa tienen que romper el vínculo y construir su propia vida, pero ese paso también lo tienen que dar los padres y volar.

-Llegado un punto, los lazos entre Leonor y Estrella se quiebran. La hija quiere marcharse del pueblo e irse a Londres. ¿Muchos jóvenes españoles, que se han ido a otros países para no trabajar aquí en precario, se sentirán identificados con el filme?

-Sí, de hecho ya está pasando. En el Festival de San Sebastián nos dieron el Premio de la Juventud, donde votaron 300 jóvenes de entre 18 y 25 años. A veces uno se marcha lejos de casa para encontrar la independencia económica y cree que la vida va a ser maravillosa, pero es muy duro. Hay mucha gente muy joven para dar estos pasos. Aunque es necesario hacerlo.

-¿Piensa que no se necesita de un gran presupuesto para explicar las complejidades del ser humano?

-Exacto. Quería explicar las complejidades de las relaciones humanas a través de una historia muy sencilla, con cosas cotidianas. Y sí, se puede hacer una gran película con dos personajes y una mesa.

-Usted se sirve de dos intérpretes y una mesa camilla. ¿Hace falta algo más?

-Un buen guión, por supuesto.

-¿Le ha supuesto alguna traba ser mujer en el cine?

-En mi caso particular, no he tenido problemas para conseguir la financiación por ser mujer. Aun así, tengo algunas anécdotas. El otro día en una proyección de Viaje al cuarto de una madre una mujer quería una fotografía con el director de la película y se acercó a un chico que le dijo: "La directora es ella". (Ríe). En algún sitio donde hemos tenido que revisar la copia han llegado a preguntar que dónde estaba el director.

-En la industria se habla de cuotas, pero ¿cómo se cambia las ideas de la gente, que imagina antes a un hombre director que a una mujer directora?

-Las cuotas me parecen fundamentales. Respecto a la pregunta, te contesto que intento ir a las proyecciones para presentar el filme y luego hacer un coloquio. Así el público ve que una mujer de pequeño tamaño puede dirigir. También echo en falta más referentes femeninos cuando somos jóvenes estudiantes. Me gustaría que las nuevas generaciones asimilaran que la palabra de director de cine no necesariamente esté asociada a la imagen de un hombre con las ideas claras y seguro de sí mismo, y que se empiecen a ver nuevos modelos. Antes no había más mujeres directoras, no por falta de talento, sino porque no se confiaba tanto en nosotras.

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