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Un dulce libro de autor

  • El diseñador Colin Bertholet rinde homenaje a la Azucarera de Motril a través de un libro con pretensión de 'arte total' que recoge más de cuarenta páginas sorprendentes e incluso diferentes muestras de azúcar

En 2006, la Azucarera Nuestra Señora del Rosario molturó las últimas toneladas de caña de azúcar. Era la única superviviente de Europa. De nuevo, la historia de la caña volvía a escribir un capítulo, quién sabe si el último. Dos veces desapareció desde que los árabes trajeran este cultivo, que luego se expandiría por lejanas partes del mundo, como Centroamérica, Sudamérica o Australia. La diferencia es que ahora el enemigo era el voraz progreso. Dos años después del adiós, todavía hay unos pocos campos de caña de azúcar que nadie recoge y muele. A todos los habitantes de la comarca se les hizo un pequeño nudo en el estómago cuando supieron que ya no lloverían más cenizas del cielo.

Esa mezcla de sensaciones llevó a Colin Bertholet, diseñador y amante de la música, en especial del jazz, a empezar a forjar en su mente un homenaje a este hecho histórico que no podía pasar en silencio por la vida de la comarca, de la provincia, incluso de Europa. "La interrelación que produce la acción transformadora del hombre sobre el medio se denomina paisaje humanizado. Es la construcción de la imaginación que constituye paulatinamente una biografía del territorio en continuo proceso de mutación". Esta percepción sentimental del paisaje del azúcar es la justificación de Azúcar. Paisaje de la imaginación.

Se trata de un libro de autor, concebido como una creación que quiere cumplir una de las máximas del arte total: integrar todas las artes posibles a la búsqueda de un lenguaje universal y comprensible para cualquier lector. Está compuesto de más de 40 páginas originales y sorprendentes, concebidas para cautivar los sentidos, además de un CD con Música para una despedida con 14 temas de Andrej Korzynsky, The Penguin Café Orchestra, Vicente Amigo, Keith Jarret, Miles Davis, Carmen Paz o Pascala Comelade. La selección musical, los fotografías, el diseño, la maquetación, así como una serie de dibujos y estampaciones han corrido a cargo de Colin. Las ilustraciones, aparte de propias, son de Darío Portillo o Niloc. También cuenta con el apartado literario con las colaboraciones de Joaquín Pérez Prados, Milena J. Casanova, José Lupiáñez y Mariano Navas .

A Colin le gusta hablar de una "caja de sensaciones". En principio, el 'lector' se encuentra con un estuche elaborado en cartoné cubierto con papel kraft, que ya hacer intuir que alberga en su interior un producto artesanal. Efectivamente, en su interior, hay una caja de CD de madera de abedul, entre más sorpresas.

Una serie de muestras de azúcar moreno, melaza, miel de caña y bagazo en envoltorios transparentes convierten algunas de sus páginas realizadas en papel artesanal en auténticos museos en miniatura, sobre todo, a medida que vaya pasando el tiempo y estos materiales sean extraños a las futuras generaciones, cuando la caña tan sólo será un recuerdo de los mayores.

La vista juega un importante papel a la hora de sugerir al lector la belleza del cultivo que se fue. Un cuaderno de 25 fotografías recuerda no sólo la fuente del azúcar y del ron, sino el lugar donde se producía la transformación, la azucarera, cuyas ingentes máquinas ahora sirven de decorado a algunas representaciones artísticas, como el concierto del I Festival de Música Sacra celebrado el sábado pasado.

En la actualidad, el interiorista está a la búsqueda de aportar también olor de melaza a su obra. Según Colin, "en este libro objeto están reunidas la música, la pintura, la literatura y la fotografía en torno a la azucarera, el edificio más dulce de la costa granadina". Todas las ediciones, que se realizan sólo por encargo debido a su coste (120 euros), están numeradas. Hasta la presentación oficial del libro, tan sólo es posible adquirirlo a través de www.colinteriorismo.com.

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