literatura

Una exégeta de 'El jardín de las delicias'

  • Carolyn Richmond publica 'Días felices', una aproximación crítica de esta obra cumbre de Ayala

  • El ensayo, Premio Alvar de Estudios Humanísticos 2018, se presentará el 14 de junio en Granada

La escritora y crítica literaria Carolyn Richmond posa agarrada a su ensayo en la presentación de Madrid. La escritora y crítica literaria Carolyn Richmond posa agarrada a su ensayo en la presentación de Madrid.

La escritora y crítica literaria Carolyn Richmond posa agarrada a su ensayo en la presentación de Madrid. / fundación josé manuel lara

Culto, ortodoxo, vanguardista, genio, con un tremendo sentido del humor, ingenioso, crítico feroz, lector voraz. Francisco Ayala (Granada, 1906 - Madrid, 2009) era tan inteligente que a veces daba miedo. Lo demostró en el El jardín de las delicias, una de las obras maestras del escritor cuya catalogación es imposible, al igual que ocurre con el panel central del tríptico homónimo del Bosco. El libro aborda -a veces desde el humor más descarnado- la dicotomía entre el amor y el dolor, la ternura y la crueldad, la vida y la muerte. La catedrática de Literatura Española Carolyn Richmond (Nueva Inglaterra, 1938), viuda del autor granadino, trata de desentrañar cada uno de los detalles de esa "arca de palabras" en Días felices. Aproximaciones a El jardín de las delicias (Fundación José Manuel Lara, 2018). "He estado encerrada durante 15 años en esto. Se puede decir que he vivido en el libro y que ahora presento un bebe mío", reconoce sin ningún pudor la escritora.

Hace tan sólo un mes, el original y completo ensayo le valió a Richmond el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2018. "Me conmueve haberlo ganado porque Alvar fue muy amigo de mi marido. Los dos eran académicos, impartieron cursos en Estados Unidos y tenían un joie de vivre", reconoce la crítica literaria, cuyo texto el jurado valoró como "impecable" análisis de una de las obras mayores de Ayala, "interpretada en toda su vasta riqueza de significaciones". El texto pone de manifiesto, en palabras del jurado del galardón, "su carácter abierto, heterogéneo y fragmentario, su relación con la obra anterior del escritor y el universo de referencias culturales o autobiográficas en el que adquiere pleno sentido".

García Montero y Pérez Tapias acudirán a la presentación del libro en Granada

La autora advierte que para comprender Días felices. Aproximaciones a El jardín de las delicias uno tiene que haberse leído el libro de Ayala. Al fin y al cabo, se trata de "un estudio literario que depende de otro texto" -"una nueva lectura del volumen", apunta en el prólogo-; todo "un reto". Se recomienda tener a mano, incluso al lado, cualquier edición del citado libro.

La experta en Clarín y Gómez de la Serna leyó por primera vez El Jardín de las delicias en 1975. Desde entonces, Richmond ha vuelto a él en sus "sucesivas metamorfosis editoriales" -hasta la última en 2006-, brindándole en cada una de esas lectura "una experiencia única". El origen de Días felices. Aproximaciones a El jardín de las delicias se remonta a un prólogo que le encargaron para la edición crítica del ensayo Realidad y ensueño cuando Ayala todavía vivía. "Casi desde el principio dio señales de querer independizarse de su autora", reconoce Richmond, que cuenta cómo Ayala se sentaba a su lado y leía la pantalla de su ordenador. "Cuando no podía ver se lo decía en voz alta. Era un acto de amor, una relación en la que yo era la crítica, pero también la esposa y amante", destacó emocionada.

Cuando el literato granadino murió, la autora dejó de escribir el ensayo hasta que más tarde, años después, retomó su escritura. "Ahora tengo la posibilidad de informarme de una nueva manera", señaló Richmond refiriéndose a herramientas digitales como Google. Sin olvidar la ayuda que le brindaron el director de la Fundación Francisco Ayala, Manuel Gómez Ros, y la propia institución donde ocupa el cargo de presidenta de honor y de directora académica.

Para la autora del libro "sui géneris", que entiende "la escritura como un proceso intelectual", "todo es una búsqueda" y la critica literaria "sinónimo de creación". Gracias a ella, Richmond indaga en varios temas clave de la obra de Ayala: la percepción del tiempo, la condición humana y el arte. "Ayala tenía muchas ganas de ser pintor. Su madre pintaba muy bien. Al final eligió la literatura. Tenía una apreciación estética muy desarrollada. Hay una capa visual y otra musical en sus obras. El lector lo lee en diferentes niveles", explica.

En el ensayo también se profundiza en las referencias clásicas de las que bebe Ayala, como Cervantes, Zorrilla y Virgilio, hasta el "viaje espiritual" que suponepara el autor El jardín de las delicias -algo así como el que hace el protagonista de La Divina comedia de Dante-.

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