Festival de Guitarra de Granada| Crítica | José Fermín Fernández El doble alumbramiento de José Fermín

El tocaor, en La Platería. El tocaor, en La Platería.

El tocaor, en La Platería.

Concierto de guitarra de José Fermín Fernández. Festival de Guitarra de Granada. Lugar: Peña de la Platería. Fecha:  31-07-2020. Aforo;: Lleno. Cinco estrellas.

La noche era cálida y agradable en el Carmen de la placeta de Toqueros donde Martín Liñán ubicó la peña flamenca decana de cuantas existen en el año 1970. No había hueco posible en las sillas dispuestas para el recital y una cola de resignados hubo de darse la vuelta en la entrada. Entre los asistentes encontramos al célebre guitarrista Pepe Romero, malagueño afincado en Estados Unidos.

Tras las palabras de presentación de Jesús Plaza (Platería) y Vicente Coves (Festival de Guitarra), subió el joven tocaor José Fermín Fernández, doblemente premiado en el Festival de Las Minas de La Unión y el Concurso Nacional de Córdoba. Pocos artistas a lo largo de la historia del flamenco han conseguido esa doble gloria en guitarra que suponen ambos galardones, considerados los más prestigiosos del panorama internacional.

Como explicó el tocaor, casi todo el repertorio había sido fabricado durante el confinamiento y se trataba de su primer recital después de la cuarentena: alumbramiento inicial. Con la guitarra al aire, camisa granate florida y pantalón negro, los aires mineros que le catapultaron al reconocimiento se abrieron al paso de su toque en la noche albaicinera. Brillo, personalidad, prestancia, sentimiento y nobleza tocaora desprendió el artista mientras hacía alarde de una depuradísima técnica, un toque de finísimos trémolos y escalas que hacían sucumbir la sonanta al antojo musical del de Iznalloz.

Un momento del concierto. Un momento del concierto.

Un momento del concierto.

La soleá, al aire por arriba, plena de ligados, terminó con una subida de ritmo y una falseta de alzapúa encomiable. Ovación y silencio en el que escuchamos de fondo la voz de Estrella Morente arrastrada por el viento desde el Generalife. El guitarrista, invadido de una tierna sonrisa, anunció que llevaba días sin dormir por el nacimiento de su primera hija.

El público reaccionó con un cerrado aplauso a ese segundo alumbramiento anunciado de la noche y José Fermín correspondió con un breve toque de ‘Zapateado’. En la Serrana, pieza escueta y muy rítmica, sonaron aires bucólicos y un compás acuciado parecía rememorar el paso de los caballos de aquellas grandes partidas de bandoleros de las sierras andaluzas del XIX. Unas sevillanas que hicieron las delicias del público cerraron la primera parte del recital.

“Me voy a acordar de mi tierra”, anunciaba el tocaor para abrir la segunda tanda con un toque por ‘Granaínas’ donde los trémolos deslumbraron a la par que el ‘Abandolao’ con el que termina esta pieza. Unos ‘Tanguillos’ sabrosos, de interesantes armonías, devolvieron el contrapunto rítmico al recital, estallando con la magia apoteósica del toque por bulerías con que cerró. Los juegos rítmicos, síncopas, escalas y fraseos armónicos a caballo entre la tradición y la modernidad, definen el toque de este joven valor granadino para el que está reservado un lugar eminente en los más altos escalafones del flamenco.

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