soleá morente. cantante

"Soy flamenca de una manera natural, pero no cantaora"

  • La mediana de los Morente presentó ayer un adelanto de su primer disco en solitario, que seguirá oscilando entre el pop y su querencia 'jonda'

De su padre aprendió, dice, "que hay que hacer lo que a uno de verdad le hace feliz, lo que a uno le apetece, porque esa es la única manera de hacer las cosas de verdad, sintiéndolas; que hay que ser honesto con uno mismo para ser honesto con tu arte". Y por eso, sabiéndose "flamenca pero no cantaora", Soleá Morente ha encaminado hasta ahora todos sus pasos en la música hacia un territorio en el que ni la ortodoxia establece la pauta ni las fronteras importan, del mismo modo que en su reproductor de mp3 conviven con toda naturalidad Caracol, Chacón, la Niña de los Peines o Sabicas, por la influencia paterna y familiar, y Cocteau Twins, Stereolab, The Feelies o los Beatles, de la vena "rockera o indie" -como ella dice- que le han insuflado Antonio Arias de Lagartija Nick o Jota de Los Planetas, quienes parecen haber asumido con auténtica entrega, casi como una deuda moral, la tutela artística de la hija de su adorado amigo Enrique Morente tras su inesperada muerte hace ahora casi exactamente cuatro años.

Junto a él preparaba Soleá -la hija mediana del inimitable cantaor granadino- un disco del que ayer, en La Sala de Sevilla , dentro del ciclo Club Reserva 1925, se escucharán algunas muestras. "Habrá una primera parte a piano, con J.J. Machuca, en la que canciones que siempre me ha gustado cantar y que siento muy cercanas, como Palabras para Julia o Tus ojos me recuerdan de Paco Ibáñez, alguna de Caetano Veloso, algún fado... Estaban pensadas para el primer disco que empecé a hacer con mi padre y que desgraciadamente no se pudo terminar. En la segunda parte, después del comienzo más clásico, empezarán a aparecer rockeros por ahí, Antonio Arias, Miguel Martín o David Fernández...", explica Soleá Morente desde su casa en el Albaicín de Granada, la ciudad natal en la que sigue viviendo tras terminar sus estudios de Filología Hispánica, aunque ahora pasa también algunas temporadas en Madrid.

"Cuando terminé la carrera le dije a mi padre que me gustaría hacer algo, pero por gusto, no es que tuviera pensado dedicarme profesionalmente a esto. Él me dijo que vale, que nos poníamos a trabajar, y luego, si nos apatecía, las sacábamos, y si no para escucharlas nosotros en casa cuando nos apeteciera. Pero al final la película fue otra. Y además han pasado muchas cosas y yo he conocido muchas músicas, he descubierto que tengo como estas dos vertientes", dice sobre el flamenco en el que se crió y el cauce pop en el que acomodó su voz en Homenaje a Enrique Morente, el hermoso y catártico disco que publicaron en 2012 Los Evangelistas, el grupo formado por los respectivos núcleos creativos de Lagartija Nick y Los Planetas, y que supuso el comienzo de su carrera como cantante. "Si no me hubiesen llamado para cantar La Estrella [en ese trabajo], yo no hubiese sido la misma artista", dice.

Con ellos (Arias, Jota), y con algunos nuevos cómplices más (Manu Ferrón, de Grupo de Expertos Solynieve, Pájaro Jack o La Bien Querida), Soleá Morente está "retomando poquito a poco" ese material que empezó a trabajar con su padre, al que se han agregado ahora varias composiciones de los músicos citados, algunas de ellas escritas conjuntamente con ella. "Siempre quise volver a este disco, pero me imponía, son muchos recuerdos, me costaba mucho hacerlo sin mi padre. Pero el caso es que ahora mismo estoy grabando ya algunas cosas y está surgiendo una química muy buena con todos ellos. Buena compañía hay, eso seguro, ya veremos qué sale...", dice sobre ese primer álbum en solitario que, si nade se tuerce, verá la luz durante 2015 y en el que participarán también algunos artistas flamencos como su tío Montoyita o Alfredo Lagos (que tantas veces puso su guitarra al servicio de Morente padre).

Con Soleá Morente ha habido algún malentendido (desde la buena voluntad o no). En la sala de prensa de la Bienal de 2012, donde actuó con Los Evangelistas (también lo hizo en esta última, en la gala inaugural, dedicada igualmente a su padre), se encontró con una pregunta nada inocente: "¿Usted ha cantado alguna vez en una peña?". ¿Pesa el apellido en un mundo, el del flamenco, especialmente obcecado con los certificados de autenticidad? No es esa su guerra, y en realidad siempre ha sido evidente. "A ver. Yo vengo del flamenco, y en mi casa somos flamencos, pero no soy cantaora; aunque el flamenco me sale de manera natural, no he estudiado para serlo, y sé que hay que estudiar muchísimo. Bueno, mejor dicho, no he estudiado metódicamente, pero llevo toda la vida escuchando flamenco. Digo esto precisamente porque le tengo muchísimo respeto al flamenco. Y no hay más. Yo voy a hacer lo que quiero hacer, y lo voy a hacer bien; de verdad, con valentía. En cuanto a mi padre y a mi hermana [Estrella], no sólo son mis estandartes y mis maestros; es que además son mi padre y mi hermana. Así que no, ningún peso, sólo mucho orgullo".

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