Las guerreras Tiger Bell, esta noche en Quilombo

Enrique Novi Granada

27 de mayo 2015 - 05:00

Desde que Los Ramones describieran a Sheena como una punk-rocker en una de sus más chispeantes canciones han sido ya varias las generaciones de chicas seducidas por el glamour del movimiento que se han entregado a ejercer de punkies deslenguadas con una guitarra colgada al hombro y un micrófono dispuesto a amplificar sus gritos.

Las últimas nos llegan desde Suecia, se llaman Tiger Bell y actúan esta noche en la sala Quilombo junto a los locales Profans, un nuevo grupo consagrado al rock and roll más grasiento, formado hace apenas unos meses por El Araña, que fuera carismático cantante de los añorados Pink Flamingos. Lotta, Lisa, Canan y Lovisa provienen de Lulea, una localidad del aburrido norte de Suecia y tal vez por eso decidieron trasladarse a Estocolmo. Allí dejaron sus anteriores grupos en 2010 para dar forma a Tiger Bell, una formación en la que poder dar rienda suelta a sus gustos por el rock and roll más enérgico. Se consideran a sí mismas unas animadoras con un pie en el pop de estribillos adhesivos, otro en el punk menos politizado y un tercer pie que dicen tener en el rock de toda la vida.

En sus canciones de high energy adquieren protagonismo los pegadizos coros femeninos que tienen sus referencias en los grupos de chicas de los sesenta. A ellos les aplican altas dosis de velocidad y de distorsión, sin meterse en berenjenales reivindicativos. Para ellas la temática no es la ausencia de futuro o la negación del estado, como para muchos de sus correligionarios punkies, sino que buscan en sus propias vidas para hacer sus letras, que hablan del día a día, de los amigos, la familia, la ira, el odio e incluso el amor, y con todo ellos crean pequeños himnos caseros, directos, cortos, inmediatos.

Tras autoproducirse su primer álbum y dedicarse a tocarlo allá donde las dejaban, su propuesta llegó a oídos de Frans Hägglund y de Per Nordmark, conocidos productores de algunas de las más reputadas bandas de Escandinavia, como Millencolin, The Hellacopters, Logh, Randy Fireside o Last Days of April. En sus manos han puesto las canciones de Don't wanna hear about your band, un segundo disco en el que dejan claras sus intenciones desde el mismo título y con el que han logrado un sonido más compacto y contundente.

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