Estreno de la película 'La aguja de dos puntas' Historia viva de una generación de valientes maestras republicanas

  • Un documental de Relatoras Producciones ahonda en la vida de la granadina Ángeles Arenas Estudillo, una maestra republicana represaliada por el régimen franquista

Ángeles Arenas Estudillo posa junto a sus dos hijos Ángel y Manolo. Ángeles Arenas Estudillo posa junto a sus dos hijos Ángel y Manolo.

Ángeles Arenas Estudillo posa junto a sus dos hijos Ángel y Manolo. / Relatoras Producciones

Año 1929. Una joven granadina, criada en el barrio del Realejo, aprueba sus oposiciones de Magisterio. La destinan a Castril de la Peña (como se conocía antes Castril) y poco tiempo después recala en Cuevas del Campo. Su habilidad para enseñar, sumado a su afán por la lectura y su carácter amable, encandilan a los vecinos de la pequeña localidad. Sin embargo, su talento y el beneplácito de la entonces pedanía de Zújar no le bastan para seguir ejerciendo su profesión tras el golpe de Estado en 1936. La represión franquista se cierne sobre la maestra republicana y la mujer independiente con inquietudes políticas que fue Ángeles Arenas Esturillo.

Una película de Relatoras Producciones promovido por el Ayuntamiento de Cuevas del Campo recupera ahora la historia de esta profesora granadina, "un ejemplo de tantas maestras republicanas que vieron en la educación una forma de transformar la sociedad, contribuir al cambio social y mejorar la vida de la gente", destaca la codirectora del documental La aguja de dos puntas, Vanessa Perondi, antes de su estreno este miércoles a las 21:00 en la Casa de la Cultura de Cuevas del Campo.

Tráiler de 'La aguja de dos puntas'

Cuando termina la guerra y empieza la dictadura, "Ángeles debe pasar por el proceso de depuración que todos los maestros y maestras de España viven en aquella época. Ella tiene informes favorables sobre su calidad como educadora y su buen comportamiento de todo el mundo: el cura del pueblo, el alcalde, el jefe de la Guardia Civil, de la Falange", relata la periodista gaditana. Pero el órgano encargado de decidir su destino falla en que tiene que ser apartada del ejercicio del magisterio. "Ella vive amancebada, la palabra que utilizaban para denominar a la persona que vivía sin estar casada con su pareja. Ella mantenía una relación con Cirilo Vilar", continúa Perondi.

El régimen franquista prohibe a la maestra granadina dar clase. "La mayor tortura y sufrimiento es que te quitan el trabajo y el reconocimiento social", afirma Rafael Gil Bracero, profesor titular en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada y presidente de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica.

María del Mar Pozo, comisaria de la exposición Madrid, ciudad educadora (1898-1938), cuenta en el documental que a las maestras -y no a los maestros- se le aplican unos cargos especiales por conductas morales inadecuadas. "Se las juzga si han enseñado educación sexual en la escuela, si no han ido vestidas apropiadamente, y no digamos si durante la Segunda República convivieron con algún varón sin estar casados, entonces sí que son castigadas", explica Pozo. Es el caso de Ángeles, que es vista por el régimen franquista como una mujer de mala conducta que representaba un modelo opuesto al defendido por el ideario nacional-católico.

"Ella fue víctima de ese represión hacia la mujer maestra y republicana. Escuchas hablar a la gente de lo buena y hacendosa que era, de lo bien que cosía. Eso lo tuvo que ser luego. Pero antes fue muchas más cosas y no la dejaron ser ella misma. Se tuvo que conformar con el lugar que le toca ocupar en esa sociedad franquista. Abandonó la enseñanza y la política. Se convirtió en un modelo de mujer franquista: esposa, madre y ama de casa", señala la codirectora del documental, donde se habla de Ángeles como una mujer culta, libre e independiente que llevó el color a la España negra y rural de los años 30.

Un documento donde la maestra granadina da cuenta de su relación con Cirilo Vilar Álvarez. Un documento donde la maestra granadina da cuenta de su relación con Cirilo Vilar Álvarez.

Un documento donde la maestra granadina da cuenta de su relación con Cirilo Vilar Álvarez. / Relatoras Producciones

Ascensión, la nuera de Ángeles, la describe como "una mujer muy comprometida de joven, involucrada en la política". Como muchísimas maestras, Arenas se afilió a la FETE-UGT, el sindicato de enseñanza mas importante de aquella época. "Entra en contacto con el socialismo y conoce a Fernando de los Ríos. Se lo presenta su mujer, que es profesora de la misma Ángeles", relata la periodista. En 1936, la maestra granadina consigue traer a De los Ríos, entonces ministro de Instrucción Pública de la Segunda República, a Cuevas del Campo para dar un mitin.

Activamente política, Ángeles siempre creyó en el sistema de educación universal y gratuita para todos y tuvo muy claro que para ser alguien en la vida debía estudiar. "Ella ponía de referencia a Cataluña porque allí el modelo republicano había calado más fácilmente. Había comedores y los libros eran gratis para los niños. Ella demandaba lo mismo para Andalucía", subraya Perondi acerca del pensamiento de la profesora.

Vanessa Perondi, codirectora del documental, toma nota durante el rodaje. Vanessa Perondi, codirectora del documental, toma nota durante el rodaje.

Vanessa Perondi, codirectora del documental, toma nota durante el rodaje. / Relatoras Producciones

Algunos espectadores de La aguja de dos puntas redescubrirán con este documental la figura de doña Ángeles. "Nosotras nos hemos encontrado a una mujer que a pesar de todo siguió con su vida. En 1929 llegó a Cuevas del Campo separada, pues dejó a su marido. Yo lo pienso y la admiro. Consiguió el reconocimiento de todo el mundo independiente de sus opciones políticos, luchó cómo pudo para que la escuela fuera para todos. Consiguió ser independiente pero con sus vericuetos, ya que pasó de ser una maestra con inquietudes políticas a una mujer de su casa", declara la periodista.

El documental, dirigido por Perondi y Sara Gallardo, se llama así porque cuando Ángeles estudiaba en Granada tenía sobresaliente en todas las asignaturas, menos en costura. "Se le daba fatal la costura. Ella siempre decía que la aguja tenía dos puntas. Cuando tuvo que dejar el magisterio, aprendió a coser e incluso compro unas maquinas de tejer y se volvió empresaria. Una persona, como ve, con muchas capacidades", cuenta a modo de anécdota. 

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