Juanjo García, director de Abracadabra Fundación “Un niño que está en un hospital puede disfrutar mucho al hacerle magia a otros”

  • El presidente de la Fundación Abracadabra recoge esta tarde en el Teatro Isabel la Católica el Premio GranHada por la labor de la ONG llevando la ilusión a hospitales y residencias

“Un niño que está en un hospital puede disfrutar mucho al hacerle magia a otros” “Un niño que está en un hospital puede disfrutar mucho al hacerle magia a otros”

“Un niño que está en un hospital puede disfrutar mucho al hacerle magia a otros”

a Fundación Abarcadabra Magos Solidarios recibirá hoy el Premio GranHada, que concede el Festival Hocus Pocus para reconocer la labor de algunos ilusionistas. Juanjo García, su presidente, recogerá la varita realizada en plata y taracea por la importante labor que realiza esta ONG, que nació para llevar la ilusión donde más falta hacía: a los niños hospitalizados.

–Como su labor de ilusionistas es tan especial, han recibido premios de todos los sectores pero en este caso llega de la comunidad mágica, dónde no existen muchos galardones.

–Sí, ahí también hemos recibido otros como el del Círculo Mágico de Madrid, el de una de la tiendas más prestigiosas de España: Magia Estudio. Este nos hace especial ilusión porque es la distinción de un festival muy consolidado que aglutina a los mejores magos de España y del mundo. Hay un reconocimiento de otros magos a la labor de los magos solidarios.

–Llevan ya quince años funcionando, ¿van a hacer algo especial?

–Sí, los quince años se cumplirán en mayo de 2020 y durante todo el año haremos esa celebración porque nos hace también especial ilusión. Es un reto conseguido. Y seguimos creciendo, generando muchas más sinergias con magos, patrocinadores, instituciones y hospitales.

–¿Cuántos magos tiene en la actualidad?

–Superamos los 130 pero es una cifra indefinida porque hay muchos magos que quieren colaborar y a lo mejor los llamamos de vez en cuando. Hay hasta más magos que programas o actividades que podemos desarrollar. Existen hasta listas de espera y vamos contando con ellos paulatinamente.

–¿Cómo surgió la idea de Abracadabra Magos Solidarios?

–Jorge Blass, es el origen, junto a otros magos, incluido yo. Todos procedíamos de la escuela de magia de Ana Tamariz, donde Jorge era profesor, y nos organizamos para empezar a hacer la magia solidaria de forma periódica en hospitales e instituciones. Todos más o menos conocidos por el público pero grandísimos profesionales.

–No sólo trabajan con niños hospitalizados, también con ancianos, personas con discapacidad psíquica y física, o jóvenes en riesgo de exclusión social. ¿Cuáles son los que más se ilusionan?

–Se produce un efecto curioso: parece que al final el círculo de la vida se cierra porque tanto niños como mayores reaccionan de forma casi idéntica a la magia. Están absolutamente dispuestos a disfrutar y a pasárselo bien. Y nuestra magia es muy participativa. La magia es sorpresa pero que el show sea también de mucha risa. Y no sólo hacemos espectáculos: en un determinado momento vimos que había mucho interés en aprender a hacer magia.

–¿Cómo funciona el tema de los talleres de magia especializados por colectivos?

–Hay programas para niños en tratamiento oncológico, para jóvenes en unidad de psiquiatría infantil, mucho para jóvenes con discapacidad... La idea es que ellos participen y sepan hacer magia, sepan el secreto y que puedan también ilusionar a otros. Tiene un efecto terapéutico extraordinario porque ocupa mucho tiempo. Además es una disciplina muy extensa, hay mucho libro y uno se puede ir poniendo retos. Precisamente, entre los principales problemas de estos colectivos se encuentra la inactividad y la falta de espacios de entretenimiento. En la actuación de magia es verdad que llenas ese espacio, pero de una forma muy temporal, una hora. El taller permite aprender magia durante el tiempo que se desarrolla el taller y durante muchos días después. Un niño que está seis meses en un hospital puede disfrutar de la capacidad de hacer magia a otros niños, a las enfermeras o sus familiares.

–¿Y cómo reaccionan a esos talleres en otros colectivos?

–Por ejemplo, con los niños en riesgo de exclusión social, que tienen más capacidades y mucho más tiempo, los llevamos a hacer magia a las residencias de ancianos. Se produce ahí una sinergia maravillosa de solidaridad y cariño que es muy gratificante para todos.

–Arranca ahora, el día 25, la Semana de la Magia Solidaria 2019.

–Sí, se trata de una vuelta más al proceso: son unas jornadas que celebramos en este caso de martes a domingo. Aunque nuestras actividades están por toda España, invitamos a todos los compañeros de fuera de Madrid para el congreso de magos solidarios. También a los centros, las asociaciones de enfermos, residencias, hospitales para que acudan a las galas. Sirve también para hacer balance de todo lo conseguido.

–¿Cómo puede la gente colaborar con la fundación? ¿Además de socios tenéis embajadores?

–Hay dos modalidades: la particular, que es mediante donativo o haciéndose socio. También nos hay que ayudan en especie aportando lo que ellos saben hacer: por ejemplo, un informática puede ofrecerse a hacer el mantenimiento de la web. Y luego está la empresarial. La gran mayoría vienen de patrocinios empresariales con los que hacemos programas concretos en provincias concretos. Todos nos sentimos muy cómodos, porque las empresas pueden elegir los colectivos con los que tienen especial sensibilidad.

–En ese sentido, cuentan con patrocinadores muy importantes.

–Sí, es nuestra forma de financiación fundamental. Desde Mafre a Telefónica, Banco de Santander, Caixa, Catalana Occidente, Bankia, Cepsa o Citroen. Y también trabajamos con pequeñas y medianas empresas.

–Será también muy duro para los ilusionistas

–Hay compañeros que lo han probado y nos han dicho que no pueden seguir. Decimos que somos los mejores magos solidarios del mundo porque es importante ser buen mago pero también empatizar, adaptar tu magia al entorno. Cuando los chavales de los hospitales no pueden acudir al auditorio vamos a las habitaciones y ahí entramos en otro universo. Los profesionales de los hospitales nos recomiendan no preguntar pero sabes, porque se percibe muy claramente, la dureza de la situación. Y hemos vivido casos extremos, como una niña que falleció a los dos o tres días de recibir la visita de un compañero y la madre nos expresaba el agradecimiento porque nos contaba que murió evocando la magia que le había hecho disfrutar días antes. Eso nos sirve como gran elemento motivador, aunque afortunadamente la gran mayoría son estancias hospitalarias cortas.

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