Crítica | Segundo concierto del ciclo La voz humana

La magia interpretativa de Musica Ficta

  • El conjunto ofreció una velada dedicada al compositor Claudio Monteverdi, de quien cantaron varios scherzi y madrigales pastoriles

Musica Ficta, en su concierto del sábado en el auditorio Manuel de Falla. Musica Ficta, en su concierto del sábado en el auditorio Manuel de Falla.

Musica Ficta, en su concierto del sábado en el auditorio Manuel de Falla. / Carlos Gil

El grupo Musica Ficta visitó el segundo ciclo de La voz humana, y lo hizo con una velada dedicada al compositor Claudio Monteverdi, de quien cantaron varios scherzi y madrigales pastoriles. La bondad vocal de este conjunto, dirigido por Raúl Mallavibarrena, es excepcional, como de excepción fue también el acompañamiento instrumental que el Ensemble Fontegara ofreció.

Acercarse a la música de Monteverdi con criterios interpretativos históricos no es algo que suela verse en las salas de conciertos. Por eso, la presencia de Musica Ficta en Granada despertó una gran expectación entre el público que prácticamente llenó el Auditorio Manuel de Falla. La ocasión no era para menos, ya que Raúl Mallavibarrena se caracteriza por ofrecer siempre interpretaciones de rigor histórico y gran belleza. Las privilegiadas voces de este quinteto estuvieron puestas al servicio de la expresividad y teatralidad de los madrigales pastoriles escogidos para el programa.

El concierto se inició con una bella versión del madrigal Quel augellin che canta, quizás uno de los más conocidos del programa, a cinco voces. Seguidos del scherzo De la bellezza y el madrigal dialogado Tirsi e Clori, los componentes de Musica Ficta calibraron a la perfección cada una de sus intervenciones, ya fueran solistas o en conjunto, para crear las más bellas armonías y transportar a los asistentes a otra época. Particularmente bello fue el Lamento della Ninfa realizado por Alice Borciani y secundado por el trío vocal masculino.

Igualmente interesante fueron los madrigales Oime il bel viso y Ecco mormorar l’onde, en los que a la bella realización vocal se unió un timbrado y dinámico acompañamiento instrumental del Ensemble Fontegara. La velada se cerró con el delicado y sugerente madrigal Su, su, su pastorella, que hizo las delicias del numeroso público asistente y valió una prolongada ovación.

En agradecimientos por los aplausos, voces e instrumentos ofrecieron fuera de programa una versión polifónica a cinco voces de La peregrinación de la Misa Criolla de Ariel Ramírez, y repitieron el madrigal Su, su, su... Fue, sin duda, una velada llena de belleza, buen gusto y rigor histórico, que elevan la calidad de la oferta musical en Granada y definen el ciclo de La voz humana como una cita cultural de excepción en nuestra ciudad.

Su concierto fue el segundo del ciclo La voz humana. Su concierto fue el segundo del ciclo La voz humana.

Su concierto fue el segundo del ciclo La voz humana. / Carlos Gil

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