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Un libro recrea los días de Lorca en Buenos Aires, su "otro amor"

  • La escritora Reina Roffé recuerda el casi medio año que el autor granadino pasó en la capital argentina, donde conoció a personajes como Pablo Neruda o Carlos Gardel

En 1933, Federico García Lorca llegó a Buenos Aires para una visita de un mes, que prolongó durante casi medio año, y le permitió conocer a Carlos Gardel, a Pablo Neruda y enamorarse del tango, según explicó la escritora argentina Reina Roffé, que presentó ayer su novela El otro amor de Federico.

Roffé (Buenos Aires 1951) ha tardado casi cinco años en concluir este proyecto, que rescata los días de Lorca en Argentina a través de una mezcla de ficción y realidad. La novela muestra "un Lorca real y sobretodo soñado, inventado con distintas voces del relato, reelaborado desde mi óptica y con una mirada actual, también con lo que se había silenciado y no se quiso ver por prejuicios, como su homosexualidad", explicó la autora.

Federico García Lorca (Granada, 1898-1936), que llegó a Buenos Aires en marzo de 1933 invitado por la actriz Lola Membrives, fue acogido con un inmenso reconocimiento y un éxito sin precedentes, hasta el punto de que la gente le pedía autógrafos en la calle. El escritor llegó a la capital argentina "con una enorme energía, porque era un hombre lleno de ideas, de anécdotas, de versos, un Lorca sumamente seductor", afirmó Roffé, que también refleja el lado más oscuro del poeta: "sus miedos, su inseguridad, sus dudas sobre el valor de su obra".

Para acercarse a la figura de García Lorca, Roffé tuvo que "elaborar el tránsito, siempre delicado, de persona a personaje", mediante documentación, cartas del poeta y la revisión de su obra completa.

Durante su estancia en Buenos Aires, García Lorca entabló relación con gran cantidad de intelectuales y poetas y "se entusiasmó mucho con el tango". Así, la novela recrea el encuentro fortuito que mantuvo el poeta con el cantante argentino Carlos Gardel, en una noche de noviembre de 1933, a la salida de un teatro.

"Se conocieron, se fueron a tomar algo y tuvieron una charla entrañable. Fue un encuentro muy grato, se prometieron encontrarse en Nueva York, pero no pudo ser porque Gardel falleció al poco tiempo", relató Roffé.

También en Buenos Aires conoció a Neruda, por entonces cónsul chileno en Argentina, con quien entabló una estrecha amistad y recorrió la ciudad, desde los barrios residenciales a las zonas marginales y prostibularias.

De la mano de los personajes, la autora muestra a un García Lorca "que se debate entre el cuestionamiento de su masculinidad y el deseo de tener familia propia e hijos, por un lado, y la lucha por despojarse de sus máscaras y vivir su sexualidad libremente, por otro".

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